martes, 25 de noviembre de 2008

Migraciones que se revierten. Irse aunque extrañemos, o hundirse con el barco-ciudad

Chilango originalmente era quien llegaba de otro estado de la república a vivir en la ciudad de México. Sin embargo, un día fueron tantos los inmigrantes que se terminó por llamarse así a quienes habitamos la ciudad monstruo.
Según cifras del INEGI, esta tendencia se está revirtiendo lentamente. Aunque los inmigrantes siguen llegando, también muchos huyen de los embotellamientos, la contaminación, el ruido y el hacinamiento de la ciudad más grande del mundo.
Conozco a varios que ya están en diáspora. Pero apenas este año dos personas muy queridas se sumaron al éxodo: una amiga antropóloga a la península de Yucatán y un amigo mecánico se va el sábado a Coahuila.
Migrar es dejar atrás un mundo para entrar en otro. Aunque lleva mucha más esperanza y mejores condiciones que un exilio, también es doloroso. Y sin embargo, hay días que creo que es la única alternativa ante esta ciudad que se hunde y amenaza con morir sin terminar de hacerlo.

2 comentarios:

Martuchis dijo...

Adriana:

Yo creo que la inmigración tiene varias caras de la moneda.

Por un lado, están los que llegan al DF llenos de sueños, pensando en que ahí les va ir mucho mejor o van a obtener las oportunidades que en su lugar de origen no encuentran y por otro lado está la gente que se quiere ir, porque tiene la posibilidad de hacerlo y cambiar quizá una vida más "tranquila" y también están los que toda su vida han vivido ahí y a pesar de todas las cosas negativas -que eso se ve en todos lados y en cualquier país- aman el DF y permanecen ahí porque tienen su vida hecha y aman su lugar de origen.

Eso es lo que me pasa a mi con Cd. Juárez. Yo he vivido toda mi vida acá, y aunque las circunstancias que se viven ahora distan mucho del Juárez en el que yo crecí, yo amo mi ciudad, y nunca me iría de aquí.

El DF lo conocí apenas hace unos cuantos años y tambien me encantó.

Que tengas bonito inicio de semana.

Adriana del Moral dijo...

Martuchis: gran parte de mi infancia la pasé viajando en verano a la frontera norte de México. Y Ciudad Juárez es en mi memoria la más hermosa de entre todas las ciudades fronterizas. A veces no logro acomodar en mi cabeza esos recuerdos con las noticias de las mujeres asesinadas, la proliferación de la maquila explotadora y la violencia. Quizá es que Juárez es los dos Juárez.