jueves, 30 de marzo de 2017

En la lucha contra el silencio, la vida humana está en juego, dijo Kapuscinski. Marcela Turati llama a periodistas en EU a investigar redes de narcotráfico y corrupción

Durante su discurso principal el 22 de junio en la Conferencia de Editores y Reporteros de Investigación número 34 en San Antonio, Texas, Turati, una periodista de investigación en la revista mexicana Proceso y co-fundadora de la organización Periodistas de a Pie, describió la situación de la prensa al sur de la frontera, donde docenas de periodistas han sido asesinados en los últimos 10 años. 

Allá, los criminales han infiltrado las salas de redacción. Los periodistas que incomodan a los narcotraficantes son secuestrados y torturados. Turati dijo que un periodista mexicano alguna vez pidió una pistola, no para protegerse, sino para suicidarse en caso de que llegaran por él. Aquí su discurso.


Como ustedes saben, a partir de 2006 el presidente Felipe Calderón declaró la "guerra contra las drogas", parcialmente financiada con fondos de los Estas Unidos. Nuestro país se convirtió en un campo de batalla. Sacó a las calles a militares y policías federales supuestamente para combatir narcotraficantes, encarnando una guerra irregular que dejó al menos 70 mil víctimas de homicidio, más de 20 mil personas desaparecidas. Son crímenes sin resolver y que por eso mismo aún no terminamos de entender.

Los periodistas de muchas regiones del país quedaron atrapados en medio de los enfrentamientos. Y, por la falta de investigación por parte de las autoridades, sigue siendo difícil quiénes están verdaderamente detrás de estos crímenes.

Los periodistas mexicanos nos convertimos en corresponsales de guerra en nuestra propia tierra. En mi caso, por ejemplo, yo era una reportera que cubría historias sobre la pobreza, que de un día a otro ya estaba cubriendo masacres de jóvenes, documentando pueblos fantasmas de los que huyó la gente después de una serie de asesinatos o programas sociales para niños huérfanos por la violencia o tenía frente a mí una fila de 30 mujeres con las fotos de sus hijos desaparecidos, que querían contarme su historia.

He dedicado mucho de mi trabajo como periodista de Proceso a indagar esos episodios y a hacer visibles a las víctimas de la guerra.

A los periodistas la violencia nos encontró impreparados. De pronto estábamos ahí, avasallados, en plena confusión, en medio de una guerra que no fue como se nos dijo, contra el tráfico de drogas, sino por el control de territorios. Una guerra por ver quién se queda con los lugares de siembra de narcóticos y las rutas de tráfico y los puestos de venta de drogas en el país. Por ver quién controla el comercio, quién cobra los impuestos a los comerciantes, quién impone al alcalde, al próximo jefe de la policía y al director de las cárceles.

En un escenario así, obviamente, es indispensable tener el control de la prensa para que nadie cuestione. Para asegurar el control de la población.

Yo junto con otras colegas fundamos una organizaciones llamada Periodistas de a Pie, que se dedicaría a dar capacitación a periodistas que cubrimos la pobreza. Sin embargo, tuvimos que cambiar los temas para atender la emergencia. Los talleres eran sobre cómo sobrevivir en una cobertura, cómo entender al narcotráfico, cómo entrevistar a un niño sobreviviente de una masacre, cómo encriptar información que nos ponga en riesgo o cómo limpiarnos el alma para poder seguir cubriendo sin perder la alegría de vivir.

Cuando nos dimos cuenta ya éramos una central de atención de emergencias. Los periodistas que trabajamos en levantar esta red, a cualquier hora del día, incluso en momentos tensos del cierre de edición, hemos recibido llamadas de auxilio de compañeros de alguna zona lejana que pide ayuda desesperado porque sabe que están por ir a matarlo y busca refugio. O peticiones de apoyo psicológico para reporteros que no quieren salir a trabajar después de un evento traumático, como el incendio o el ataque a su redacción.

En esta guerra por control del territorio, hemos vivido una cacería de periodistas. A diferencia de las guerras tradicionales, en México los periodistas no mueren por un fuego cruzado, por una bala perdida, por caminar en un campo minado. En México los asesinos van por los periodistas, los sacan de sus redacciones, de sus casas, los interceptan en la calle.

Los reporteros que deberían de mandar la nota se han convertido en la nota. En los últimos 10 años, más de 17 periodistas han sido desaparecidos y más de 72 asesinados. Los crímenes no han sido resueltos.

Una de las víctimas es Regina Martínez, la valiente periodista que señalaba la corrupción y las mafias de Veracruz, lugar de donde era corresponsal para Proceso. Hace un año fue asesinada dentro de su casa por estrangulamiento. El gobierno local, que es sospechoso del crimen, determinó sin pruebas creíbles que su asesinato había sido por robo y encarceló a un joven que dijo haber sido torturado para autoculparse del crimen y que está incomunicado.

Como en los demás crímenes de periodistas, las autoridades judiciales no investigaron su trabajo periodístico como causa del asesinato. Como los demás, culpó al periodista de su muerte. Puso en duda la honorabilidad del asesinado.

Días después de su asesinato y fueron cazados otros dos periodistas con otro más que recientemente había dejado la profesión por miedo.

Sus asesinatos surtieron efecto: sirvieron para callar al resto.

Al menos 17 periodistas huyeron de ese estado, algunos financiados por el mismo gobierno del estado para que se fueran y regresaran hasta después de las elecciones. Varios dejaron la profesión en un intento para salvar su vida. A varios de ellos los hemos encontrado cortando el pasto en Estados Unidos o realizando actos de solidaridad para sostenerse, mientras esperan el juicio para pedir asilo. Otros trabajando como vendedores ambulantes en las calles de la ciudad de México o en lo que pueden, intentando rehacer su vida. Asustados, sin dinero, con la vida rota.

La situación tiene sus matices en cada región de México. En algunas zonas los narcotraficantes dejan videos o mantas y llaman a los periodistas para que las publiquen. En otras la advertencia siempre va acompañada de golpizas y los periodistas que publican información que molesta a un grupo son secuestrados temporalmente, torturados y marcados en la piel, como advertencia a que no tendrán otra oportunidad. En otras son citados a conferencias de prensa donde los capos de la zona les dictan la línea editorial, y la información que deben cubrir y la que deben ignorar. Generalmente asignan a un periodista para que de las instrucciones a los, los vigile y les pague un salario. Las redacciones también han sido infiltradas por ellos. Quien quiere rehusarse tiene que cambiar de oficio o empezar su vida en otra parte. En lugares como el DF se reciben visitas de los llamados "narcoabogados" que indican la información que molestó a su cliente. 

En esta disputa por el territorio, los medios de comunicación son blanco de ataques: reciben llamadas intimidatorias, explosiones de granadas o sus fachadas rafagueadas con armas de alto poder. Se han dado casos que los empleados (no siempre periodistas) son tomados de rehenes para obligar a que se publique algo a favor de un grupo en disputa, y algunas redacciones han sido incendiadas cuando los periodistas estaban adentro escribiendo.

Algunos estados del país se han convertido en zonas de silencio, y estamos viendo cómo el silencio se extiende. Cómo vamos perdiendo el pulso y la señal de algunas zonas que ya son territorio vedados para todos, que las que no sabemos información tan básica como cuántas personas son asesinadas cada día. Sólo cada tanto, cuando ocurre una masacre lo suficientemente espectacular como para no poder ser ocultada –como la de los 72 migrantes--, o un pueblo entero huye a otro lugar, podemos colar la nariz y asomarnos a mirar los efectos de la información que se oculta.

Uno de esos lugares está sólo a 265 kilómetros de aquí, a menos de tres horas de viaje en carretera, del otro lado de la frontera, donde la información ha sido silenciada.

Lugares como Tamaulipas donde ocurren episodios espeluznantes que podría escribir cualquier corresponsal de cualquier guerra. Podría escribir por ejemplo que durante meses, sino es que años, los pasajeros de los camiones públicos eran bajados en un sitio, ahí mismo reclutados a la fuerza, tomados como esclavos o asesinados y enterrados. A las terminales de camiones llegaban las maletas, no los pasajeros. Ocurrió muchas veces. Nadie dijo nada hasta que se descubrieron fosas con casi 200 cadáveres.

En lugares como ese y en varias partes de la franja fronteriza, gente "desaparece" en la carretera, con todo y su automóvil o su camión. Personas que van en su camino a McAllen o a Laredo, para ir de shopping o de paseo. Algunos eran americanos visitando a sus parientes en México.

Recuerdo cuando fui a Matamoros, frontera con Brownsville, a cubrir el hallazgo de la fosa con casi 200 cadáveres. Se decía que había miles, pero no se siguió excavando. A ese lugar llegaron cientos de familias de todo el país, ansiosas, porque buscaban a un hijo que se les había desaparecido.

Cuando una mujer que estaba en el lugar esperando a ver si alguno de esos cadáveres era el de su hijo, supo que yo era periodista comenzó a reclamar, furiosa.

--Periodistas ¿ya para qué vienen? Llevábamos meses diciendo que en esas carreteras se perdía gente, pero nadie nos hizo caso. Parecía que hablábamos desde abajo del mar.

Su frase, hablando desde abajo del mar, sintetiza perfecto esa situación que se vive en esa zona perdida. Donde Dallas Morning News documentó que había ocho periodistas desaparecidos, información que los propios mexicanos ignorábamos. Y donde existen campos de entrenamiento para futuros sicarios, algunos de ellos adolescentes de Laredo, Texas, que desertaron de la high school para llegar a ser asesinos del lado mexicano.

En esa tierra llena de fosas clandestinas, sembrada de cadáveres, ciudadanos son asesinados todos los días, pero sólo sabemos de los famosos, de los alcaldes o el candidato que iba a convertirse en gobernador. Hasta el cruce fronterizo es controlado por los narcotraficantes, que secuestran a quien no paga y deciden quién pasa y quién muere.

Muchos periodistas locales intentaron decirlo hasta que fueron silenciados. De la manera que pueden siguen intentando. Algunos viven con una pistola recargada sobre su cabeza, otros tuvieron que refugiarse, sólo con la llave de su casa en la bolsa, para empezar de nuevo en otro lugar. Hasta que los agarró la noche. Lo mucho o poco que pueden hacer depende de dónde viven.

Recuerdo mucho una nota de un periódico sobre casas habitadas únicamente por perros, en colonias abandonadas, que aunque no explicaba la causa del abandono era una forma de decir lo indecible.

Los ciudadanos, en esfuerzos desesperados, han intentado tomar el papel de los periodistas. Recuerdo aquel video filmado por una ciudadana anónima que salió a la calle para grabar con su celular los destrozos de la batalla de la noche anterior y las balaceras que las autoridades negaban. Usan redes sociales o crean blogs, como El Valor por Tamaulipas, donde se reciben reportes ciudadanos de los enfrentamientos armados que los medios de comunicación tienen prohibido cubrir. Aunque esos sitios de noticias no duran mucho. Los cárteles de la droga ponen precio a la cabeza de sus administradores. El gobierno también está interesado en acabar esa fuente de información que contrarresta la publicidad oficial que indica que no pasa nada.

Conozco a un periodista que entró a Tamaulipas a reportear y estando en la plaza principal, frente al palacio de gobierno, fue rodeado por un convoy de camionetas que llevaba en sus placas la insignia del cártel al que pertenecía. El y el camarógrafo fueron secuestrados, torturados, advertidos de que no siguiera preguntando. En ese lugar la tierra se tragó al freelance Zanne Plemmons de San Antonio, que salió del hotel donde se hospedaba en Tamaulipas para tomar unas fotografías y no regresó jamás. Desconocía que ese es un lugar prohibido para ir a reportear. Otra reportera que administraba un blog aparentemente ciudadano que informaba por dónde no transitar para evadir balaceras y así como denuncias ciudadanos fue decapitada y junto a su cuerpo se encontró un mensaje contra quienes usan redes sociales. ¿Cómo puede decirse que el periodismo es posible en una zona así?

La violencia ha alcanzado a la ciudad de México. Un ejemplo es la revista para la cual trabajo, Proceso, fundada hace casi cuatro décadas y aún considerada líder en investigaciones sobre corrupción y crimen organizado. Proceso es uno de los medios que más agresiones ha sufrido. No sólo el asesinato de Regina Martínez, también cuatro periodistas han tenido que ser desplazados forzosamente --unos afuera del país, otros reubicados de una ciudad a otra. Sólo esta año, cuatro han sido amenazados y varios han tenido que recurrir al mecanismo gubernamental de protección recién creado, que estamos probando a ver si funciona.

No es un caso único, existen otras más golpeadas como Notiver, en Veracruz, que cuenta con cuatro periodistas asesinados y uno exiliado.

Ante esta situación varios periodistas, sin saber cómo, de pronto nos convertimos también en defensoras de derechos humanos. Hemos convocado a marchas para exigir que cese la impunidad y se haga justicia a nuestros colegas, subastas y colectas en apoyo a periodistas refugiados y desplazados o informes sobre la situación de censura en zonas como Veracruz. También apoyamos a pequeñas redes de periodistas locales para que se fortalezcan, se organicen y creen sus propios protocolos para enfrentar emergencias. No estamos de acuerdo en que la única solución para atender las emergencias –por parte del gobierno y de algunas organizaciones internacionales—sea sacar a los periodistas de su lugar de origen. Porque de esa manera los silenciadores ganan la partida.

Nuestra batalla actual no es sólo por la libertad de expresión, es por el derecho de la gente a estar informada.

En un panorama como este el periodismo de investigación ha sucumbido. Los periodistas no somos más el perro guardián de la democracia, como nos solíamos definir. En muchas regiones ese perro está encadenado, amordazado, no tiene permiso de ladrar. Es un perro golpeado, "levantado" y "tableado" para que aprenda a no ladrar cuando viene el enemigo. Es un perro domesticado por gobernantes que le compraron su silencio. Es un perro forzado a cerrar los ojos ante los ilícitos y voltear a otra parte.

Pocos son los perros bravos que siguen peleando para defender a los dueños de la casa que cuida y que luchan para que no les pongan encima la cadena. Porque hay esfuerzos aislados, individuales, de verdaderos héroes que se juegan la vida con cada nota.

Claro que no todos los lugares son extremos y de muerte. Pero la muerte va ganando territorio. El silenciamiento se va extendiendo no sólo a punta de balazos, también con métodos más sofisticados como las amenazas de los políticos al encarcelamiento al periodista que escribió una nota que no gustó. Mediante la compra de publicidad gubernamental en los medios para controlar su contenido, a manera de castigo o recompensa. O la compra directa de los propietarios o directores.

El presidente recién electo ha insistido en "hablar bien" de México. En este momento políticos y crimen organizado tienen un mismo objetivo: que no se caliente la plaza. Que la violencia no salga en los medios para dar la impresión de que lo que ocurre son hechos aislados.

Los asesinatos o desapariciones de periodistas no son casuales. Los blancos algunas veces son reporteros incisivos que aparentemente han sido seleccionados para mandar un mensaje poderoso y silenciarlos no sólo a ellos, sino a los demás a través de ellos.

Ramón Angeles Zalpa denunciaba la extracción de recursos naturales, de mineras y tala bosques del crimen organizado en Michoacán, su tierra. No volvió a ser visto jamás.

María Esther Aguilar Casimbe, también en Michoacán, publicó la nota de un alcalde narcotraficante, la historia de un policía torturador y el decomiso de un cargamento. Cualquiera de las tres pudo ser causa de su desaparición.

Alfredo Jiménez Mota, el que inauguró la lista de desapariciones, era un joven valiente, que investigaba a un capo local. Salió a una entrevista, no se le vio más.

En 1976 la IRE hizo un enorme esfuerzo para shed light en el asesinato de Bolles por traficantes. Ustedes no se sentían capaces de vivir con este asesinato encima e hicieron un gran esfuerzo para investigar porque él era uno de los suyos. En el otro lado de la frontera los periodistas están muriendo como moscas. Algunos eran jóvenes que soñaron con ser periodistas de investigación, otros eran periodistas especializados que murieron investigando historias. Mañana puede ser el reportero que un día les dio información cuando acudieron a cubrir algo y necesitaban un guía local. Puede ser cualquiera.

Uno de ellos, Armando Rodríguez, "El Choco", fue un miembro del proyecto IRE-México y habló en sus conferencias. Él era el reportero que para El Diario de Juárez tomaba el pulso de la ciudad y los asesinatos diarios. Fue asesinado cuando llevaba a su hija a la escuela.

Ellos y ellas son sus colegas, nuestros colegas, miembros de la familia de reporteros de investigación. Por eso les digo que no nos ignoren. Este problema y esta técnicas que mencioné no se detienen en la frontera. En un taller de IRE supe por reporteros de Laredo y McAllen, Texas, que ellos también reciben amenazas y la prohibición de cruzar la frontera. El corresponsal Alfredo Corchado fue amenazado adentro de un bar en Texas.

Reconozco que algunos periodistas estadounidenses han hecho grandes esfuerzos por hacer una buena cobertura. Algunos de ustedes seguramente viajaron a Ciudad Juárez, casi todos los diarios del mundo tuvieron a alguien ahí, e hicieron una cobertura magnífica. Hay asuntos que se descubrieron gracias a la cobertura de periodistas de investigación americanos o sus corresponsales, como la operación "Rápido y Furioso", que tanto nos indigna. O la revelación de la existencia de bases de datos con hasta 25 mil nombres de personas desaparecidas el sexenio anterior.

Pero conforme pasa el tiempo tanta muerte, tanta masacre, tanta fosa, tanto cuerpo, tanto desaparecido deja de ser noticia.

Como la periodista Lise Olsen escribió en un libro próximo a salir que menciona que por razones económicas y por la violencia, los medios de comunicación han despedido a muchos reporteros que cubren la frontera, algunos de ellos con experiencia y buena información, o eliminado sus corresponsalías. Ha sido el caso de medios fronterizos tan importantes como The San Diego UnionLos Angeles TimesThe Arizona Republic, Dallas Morning NewsHouston Chronicle y Express-News.  En algunos casos no permiten a sus reporteros cruzar la frontera. Y medios mexicanos y estadounidenses cubren menos la relación bilateral.

En varios foros de periodismo la gente nos preguntan: cómo podemos ayudarlos.

Podríamos decir que con colectas, que brindando asilo, que concientizando sobre la situación, pero lo que pedimos es que hagan acá su trabajo. Pero lo que necesitamos de los miembros de IRE es que hagan si trabajo en su país. Que investiguen las redes de tráfico en su país. Que compartan este problema que es mutuo.

No es sólo el tráfico de armas que matan en nuestro país. Es investigar la política estadounidense hacia México y a los funcionarios estadounidenses corruptos, a los vendedores de drogas y pandillas locales, los lavadores de dinero y los empresarios que hacen negocio con el dinero sucio. Los líderes de cárteles y sicarios que también son ciudadanos americanos, los que viven o tienen propiedades aquí.  

No pedimos nada que no les competa. Como amigos que somos, necesitamos ver que ustedes encaran el problema como propio. Que se pregunten quién es mi vecino. Quién realmente controla los estados vecinos. Porque compartimos 3 mil kilómetros de frontera. Porque, ustedes lo han reportado, los cárteles mexicanos tienen presencia en más de 200 ciudades, y el número sigue aumentando.

También pueden empujar a sus propios medios a que cubran historias sobre cómo la política mexicana ha costado vidas o forzado a periodistas y a otras muchas personas al exilio. Muchos de esos obligados a desplazarse están aquí, en Texas, y están anotados en la lista, siempre creciente, de los buscadores de asilo.

Me hubiera gustado venir aquí a hablarles de otro panorama. Decirles cómo fructificaron los cursos que IRE (con Lise Olsen a la cabeza) organizó en los 90 en la ciudad de México y en los dos encuentros binacionales en Tijuana y Ciudad Juàrez. O lo empoderadas que están las redacciones que durante esos años invirtieron en capacitación a su gente.

¿Qué más queda si rafaguean tres veces a un diario como El Siglo de Torreón, aun cuando cuenta con protección federal? ¿O si te matan editores y te avientan una granada que hiere a periodistas a un diario como El Mañana, en Tamaulipas? ¿Qué niveles de violencia vivió El Diario de Juárez, con dos reporteros asesinados, para escribir una editorial que pregunta a los capos de la droga que controlan la ciudad cuáles son sus reglas, evidenciando que no es el gobierno federal el que controla la ciudad fronteriza más grande?

El combate por controlar la información se libra en este mismo momento. Y vemos también que no todo está perdido, que se están haciendo esfuerzos importantes de valentía. El semanario Zeta, de Tijuana, por ejemplo, mensualmente nos indica las cifras correctas de asesinados cuando la información oficial no es creíble. O RíoDoce reporta desde el estado donde nacieron la mayoría de los capos de la droga y tienen a sus familias.

Ha habido también esfuerzos de periodistas fronterizos que han abierto portales de noticias desde el lado texano, bajo otro nombre, para publicar sin ser detectados las notas donde no pueden. O esfuerzos de editores que se pusieron de acuerdo en publicar una misma nota cuando presionan a alguien del grupo. O colaboración entre reporteros y corresponsales extranjeros, para que la información prohibida en México se divulgue desde otro país.  Conozco a varios que están escribiendo a escondidas un libro, esperando que las condiciones cambien y puedan publicarlo.

También hemos creado nuestras propias redes, como la que les he contado, para crear condiciones de autocuidado y protección al ver que estamos entre varios fuegos: el de las empresas que no responden por sus reporteros, el del gobierno, el del crimen organizado.

Llevo en el alma atorada una historia que me contó un reportero. La repito mucho, quizás ya lo escucharon, pero no puedo dejar de repetirla.

Una noche recibió una llamada en la que le avisaban que un escuadrón de hombres armados había sacado de su casa al colega y amigo con el que él cubría información policiaca. El se levantó de la casa, se vistió, se despidió de su esposa, besó a sus hijos y se sentó en la sala a esperar a que fueran por él. Esa fue la noche más larga de su vida.

-¿Por qué no huiste?, le pregunté sorprendida.

-¿A dónde podía correr?, respondió. Mi único deseo era que no entraran a mi casa y me atraparan frente a mi familia. No quería que mi familia se quedara con esa imagen.

Él sobrevivió y puede contarlo, pero su amigo apareció al siguiente día, muerto, tirado en la calle, como si fuera basura. En la ciudad donde vive, los policías son los narcos.

Tengo otra que no olvido. Me la contó una colega que atendió un llamado de periodistas de Veracruz en crisis, quien le preguntó a uno del grupo en qué podíamos ayudarlo. El le dijo: Tráeme una pistola.

Ella quedó estupefacta. ¿Una pistola?

-Si, no es para matarlos a ellos, es para matarme por si vienen por mí, porque ya no sólo matan, ahora torturan.

Cuando pienso en estas historias me pregunto cuántos periodistas estarán sintiendo esa misma soledad cada noche, sin saber a quien llamar, resignados al hecho de que ser asesinado es un riesgo laboral.

Entonces, la pregunta del qué podemos hacer toma sentido distinto. Pueden hacer muchas cosas. Podría recomendarles que hagan muchas cosas, pero lo que se tiene que hacer periodismo, porque eso somos, periodistas. Necesitamos desnudar el negocio , las redes de tráfico de armas y de droga, las autoridades corruptas, dar seguimiento en los juicios para develar las piezas del rompecabezas de donde quedaron las personas desaparecidas, qué gobernador financió su campaña con dinero del narcotráfico. Seguir el narco-dinero. Esa información está aquí.

¿Qué pueden hacer para ayudarnos? Un amigo mío del semanario RíoDoce me lo dijo de esta manera: "Están aislando a los que seguimos cubriendo la violencia. No nos abandonen". Eso mismo digo a ustedes.

Como el periodista polaco Ryszard Kapuscinski escribió un día: En la lucha contra el silencio, la vida humana está en juego.

Gracias.

*** Mis agradecimientos a Alma Delia Fuentes, Daniela Pastrana, Elia Baltazar, John Gibler, Mike O'Connor, Tracy Wilkinson, Alfredo Corchado, Lise Olsen, Javier Garza, Margarita Torres, Sandra Rodrìguez, Gerardo Albarrán, Alejandra Xanic and Jorge Luis Sierra por su retroalimentación como colegas y amigos, por brindarme artículos, consejos, ideas o compartir conmigo sus experiencias, y que fueron material prima e insumo para escribir estas palabras.









https://knightcenter.utexas.edu/es/blog/00-14083-reportera-mexicana-marcela-turatti-urge-periodistas-de-estados-unidos-investigar-redes

Miroslava y Jesús

Porque debemos decir sus nombres, repetirlos. Siempre.

Sus ojos y sus voces nos faltan a todos, porque no se mata la verdad matando periodistas.

Jesús Blancornelas, Miroslava Breach Velducea. Y todos los que no están pero viven.

domingo, 26 de marzo de 2017

Sobre mi única religión verdadera: la amistad. Y de por qué, a veces, como diría el Príncipe, el amor "acaba"...

Ninguna persona que es tu amiga exige tu silencio o te niega tu derecho a crecer
Khalil Gibrán

El 2016 fue un año triste para mí porque quien había sido mi mejor amiga desde que teníamos diez años dejó de hablarme. No ahondaré en las razones o la historia inmediata tras su decisión, pero cuando lo hizo me di cuenta que, en realidad, llevaba al menos tres años siendo mi amiga de manera más nominal que verdadera. Y eso me dolió hondamente, me duele aún a veces.

Las personas cambiamos todo el tiempo. La impermanencia es una de las leyes ineludibles de la vida. En verdad nosotras siempre fuimos muy distintas, a veces casi opuestas, y eso nos permitió complementarnos de manera maravillosa por cerca de veinte años. Estar juntas fue por dos décadas la forma de estar más completas de lo que nunca hubiéramos estado solas. Pero en ese tiempo ambas cambiamos tanto que empezamos a ser distintas de maneras profundamente incompatibles.

La despedida, cuadro de Remedios Varo. A ambas nos gusta mucho Remedios, creo que más a mí que soy una fanática del surrealismo y durante seis u ocho meses fui a ver sus cuadros al MAM mínimo una vez por semana. 

Como sabrán todos los que me conozcan --y varios de los que sólo me han leído-- para mí la amistad es mi religión desde que me declaré agnóstica a los catorce años. Creo profundamente en ella, y me entrego a su culto con una devoción que muchas veces raya en el fanatismo en la medida que no tiene reticencias y me ha impulsado a dar y recibir gestos extraordinarios que muchas veces ni yo --con mi imaginación desbordada-- hubiera creído posibles.

A los treinta y pocos años viene a aprender que, sin embargo, la amistad es distinta para diferentes personas. Y aunque siempre he sabido que muchas personas no profesan mi fe, tuve que aceptar a la dura que aún para mis amig@s más amad@s, el concepto de amistad puede diferir radicalmente del mío. Al final fue un golpe duro, pero tampoco pasa nada. Porque descubrí que la amistad, como forma de amor que es, no caduca nunca en más de un sentido. Sin embargo también me quedó claro que tenemos derecho a ponerle puntos suspensivos y también puntos finales, aunque sea sólo para poder cerrar un capítulo o tomo entero.

Así, aprovechando su opción por el silencio (y que me borró bloqueó de las muchas redes sociales en que ambas tentemos cuentas --periodistas al fin--, recordándome un poco bastante el pueril córtalas de la primaria) decidí por mi parte poner punto final. Porque soy una creyente. Y concluí que merezco compartir el inmenso amor que como amiga doy con alguien que profese en mayor medida mi misma religión

Amén.   


P.S. Esta ruptura me trajo también otras cosas muy lindas. Revalorar mi amistad con otras amigas que conozco también desde la infancia. Apreciar nuevamente cómo, a pesar de los años, la distancia y los cambios, podemos seguir coincidiendo. Me trajo también no sólo permitirme, sino incluso esforzarme un poco en hacer nuevas amigas. Y eso es un tema hermoso me merece otros, o muchas otras entradas. 

lunes, 13 de febrero de 2017

Por qué la suerte de los gringos importa y es nuestra suerte también. Sobre marchas, pueblos y territorios

Rockberto Josué Bermúdez Olivos Rockberto Josué Bermúdez Olivos
Un error político atacar la marcha del domingo por parte de la izquierda partidista, hace unos años una marcha convocada por estos sectores entrampó a AMLO y le restó. Déjenlos expresarse, aplaudan todas las expresiones, no hagamos lo que ellos, desprestigiar y atacar movilizaciones aunque no comulguemos con su clase y motivos. Que la izquierda sume y haga lo propio y no caiga en el juego de confrontarse que es lo que buscan los medios voceros del régimen.
Eigna Modaslak Eigna Modaslak ¿Pero te parece legítimo que exista una manifestación en México, en contra de un presidente Estadounidense? Pienso que eso le resta motivación a la manifestación... Sería mucho más congruente, hacer una marcha para exigir al gobierno mexicano fijar una postura para temas de mayor relevancia, por ejemplo, compeler a los gobernantes al respeto de la soberanía respecto a EUA por el comentario del envío de tropas de dicho país, el gravamen a las remesas enviadas al país... No sé, pienso que el único que ganará de esa marcha en particular, será el mismo Trump, ya que estamos cayendo en su juego de política de miedo.

Rockberto Josué Bermúdez Olivos Rockberto Josué Bermúdez Olivos Coincido con la critica al fondo sin duda, más se tendría que hacer esa tarea en vez de caer en una denostacion esteril y provocadora en torno a criticable acto el cual estan en su derecho de hacer así no coincidamos en sus planteamientos.

 
Adriana Del Moral
Adriana DM Yo coincido con Rockberto y añado que los pueblos (cualquier pueblo), que para mí están por encima de cualquier Estado, tienen derecho a manifestarse donde quieran/puedan  contra amenazas a la soberanía de su territorio. Efectivamente, habría que hacer también mucho más empezando por nuestra casa que es México.

miércoles, 25 de enero de 2017

La pregunta. Sobre desencuentros y declaraciones de principios (contra-amorosos)

Para l@s ausentes.
Pero sobre todo, para l@s presentes
que eligieron/elegimos seguirlo estando.

Hace mucho tiempo, quizá más de un par de años, una amiga que en ese entonces era muy cercana me puso esta canción y me dijo "Hay que prometernos que, de aquí para adelante, nada con nadie que no suscriba esta rola".






Hoy ella y yo casi no nos vemos. Por muchas razones, supongo que la mayor de todas los desencuentros personales, y lo personal es político, y así. Sé de su andar porque ambas trabajamos en un medio tan pequeño que es claustrofóbico; porque #redessociales. Aunque el la vida, el trabajo y la lucha nos hayan llevado por distintos caminos, paralelos pero que no tocan, el viernes pasado me fui de cantina con un amigo mío y el jefe de ella. Ayer la recordé con cariño y pensé en la canción, que ahora estoy a punto de mandar en un correo destinado a miles de kilómetros de la Ciudad Monstruo --donde nosotras nos conocimos--, a alguien que hoy es sumamente importante en mi vida y deseo que suscriba la rola.

Querida, me lo debo, te lo debes. Yo, haré todo por cumplir esa promesa, espero tú también lo estés haciendo.

domingo, 8 de enero de 2017

miércoles, 4 de enero de 2017

Recortes para la crónica del fin del mundo. Notas post gasolinazo




Si mañana fuese el último año de nuestras vidas y, para no perder la costumbre, diré que por todo lo vivido y compartido, gracias. Si aún veremos el decurso de un año, las golondrinas habrán recorrido las cuatro estaciones para anidar en tus manos. Esto no es un mensaje de año nuevo ni mucho menos navideño. Es en la víspera y la partitura de lo que llamaremos año viejo y año nuevo, pero sobre todo es un mensaje de umbrales. Fiel a mis hábitos adquiridos a lomo de sierra y próximo a la palabra intemporal de don Miguel, habré de celebrar el fin de año hablando de la vida que hemos ido llevando y tomando un trago que condense todos los amargores y los convierta en olvido. Cosas tristes se olvidan. Abrazo que cure todas las heridas en batalla, abrazo que cure la soledad de la noche interminable, abrazo que alivie los sinsabores de la vida, abrazo que sane por siempre a los cuerpos atribulados y las mentes atormentadas. Para todos quienes han experimentado la intoxicación por la letra, abrazo que nos recuerde que vamos de paso como las mariposas y lo que permanece es la memoria viva. Queda un mundo por habitar y un pluriverso por reivindicar. Creceremos.




Les comparto este diálogo:
Beto Sánchez: De todo lo que ha dicho el gobierno, una cosa es cierta: que el subsidio a las gasolinas que incrementó Calderón es altamente regresivo: jode a los más pobres y premia a los empresarios con flotillas de vehículos y a las familias que pueden comprar autos. Y, más o menos, la mitad de los vehículos en México transporta mercancías o son de servicios. Por eso, el sindicato patronal aúlla contra el "antipopular" impuesto a la gas, que pagarán directamente al cargar sus tanques. Pero igual, van a transferir a los precios al público el aumento de sus costos.
José Mújica, el viejito que se movía en un Volkswagen, autorizó durante su gobierno aumentos a las gasolinas que llegaron hasta 2 dólares (40 pesos), y hoy en Uruguay cuesta 1.50 dls, 30 pesos. En Argentina, Brasil y Chile anda en 24 pesos, y en España en 27. En México, oscilará en 16.
En América, los subsidios más altos se dan en México y Venezuela, y los impuestos más altos incorporados al precio de la gasolina, los pone Uruguay. Pero el salario en Sudámerica es tres veces mayor que en México, y en Venezuela, tres o cuatro veces menor.
Insisto en que el salario es el punto, y que sobre eso nadie protesta.
Lo que nos jode de esta recaudación del Estado, es que allí se nutren las ganancias de los funcionarios y de los partidos. Y no sabemos a donde irán a parar los 200 o 300 mil millones de pesos que llegarán a las arcas del gobierno porque eso lo decidirán los funcionarios y los partidos.
Sí sabemos que las ganancias privadas seguirán carcomiendo el salario. Y es que los representantes de un 4 por ciento de los mexicanos sí son escuchados en los Pinos, y al resto solo le queda bloquear calles porque nadie los representa.
Rosa Albina Garavito Elías: De acuerdo contigo Flaco. Se trata del salario. Y se trata también de otros subsidios, por ejemplo el otorgado a los banqueros por la aprobación de sus deudas privadas como deuda pública (Fobaproa), que nos cuesta 25 mil millones de pesos anuales. Y se trata de la pésima política energética. Y se trata de la política tributaria (aunque ha aumentado, la carga fiscal es de las más bajas del mundo). Además de la elusión fiscal. Y de la oscura política de gasto.Y de la ausencia de banca de desarrollo, pues sus recursos los asigna la banca privada que sí es de primer piso, a sus altas tasas de interés.También de la corrupción. Recursos sanos para financiar el desarrollo existen; pero no quieren tocar privilegios ni con el pétalo de una rosa. Y esta historia la venimos arrastrando desde la mitad del siglo pasado. ¿Hasta cuándo?

domingo, 24 de abril de 2016

Egolandia, Mercedes Reyes Arteaga. Yo no soy de las que gustan


Me dijeron en forma de "broma" que yo no le gustaba a nadie ¿Cómo rayos se responde a eso? Pensé en reírme, en contestar de manera elocuente o en dejar pasar el comentario como si no hubiese sido emitido. El asunto es que cuando llegó la noche y mi habitación se quedó en silencio, llegué a la conclusión de que no tenía porque molestarme o sentirme triste de algún modo. 
Estamos tan acostumbrados a las adulaciones, creemos que nuestro valor real radica en las opiniones que las demás personas tienen de nosotros. Nos sentimos menos "valoradas" si no tenemos una fila de pretendientes (aplica para los chicos también) a nuestras espaldas.

Entonces dije Hell yeah! Tal vez sí, tal vez no soy de esas mujeres a la que se le pondría en una vitrina, o la que tiene muchas invitaciones para un finde. ¿Pero qué tiene de malo? ¿Eso me hace menos humana? ¿Eso me hace menos alma, esencia y espíritu? 
Y vaya, que está bien tener un compañero o compañera con quien salir y sentir y amar ¡Vamos, eso lo entiendo! Pero tampoco se trata de andar por ahí diciendo ¡Hey, pobrecita, ha de ser horrible no ser una de esas mujeres que gustan! Sé que soy incómoda, que es difícil lidiar con la libertad ajena, que pocas veces me quedo callada y que suelo brindar tanta confianza y aceptación que me terminan mirando como "su mejor amiga". Los seres humanos deberíamos sentirnos jodidamente bien con nuestros periodos de soledad, a veces estar solo se trata de más de decisión que de oportunidades.

Entonces sí, me dijeron que era de las mujeres que no gustaban y ahora sí, puedo decirlo, no soy una de esas mujeres que "gustan" pero te aseguro que me puedes llegar a amar y eso, eso va más allá de un simple gusto.

Egolandia, Mercedes Reyes Arteaga

lunes, 4 de abril de 2016

From the Bronx, about nudity, art and ethnics


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Comentarios
Eric Dominijanni
Eric D Not to sound like a leftist but did u ever notice that when they show African or Polynesian or Central American Or Indian etc women topless it's considered science but if they were Anglo (American/European) women it's considered nudity???
Adriana Del Moral
Adriana On the Road  the Because we non european women are art... Anglo women are just women ;P
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miércoles, 23 de marzo de 2016

Love letter from #Harlem, NYC, para las hermanas feministas del mundo y sobre todo de la Abya Yala unida

Queridas, amadas, admiradas, y a veces tristemente no bien ponderadas herman@s:

Les escribe su carnalita anarquista desde el cuasi exilio (porque al final, pues ni banderas ni fronteras y chinga a tu pinche padre tú, so facho de mierda, D. #Trump) de Harlem, NYC, Planeta Tierra. Buenos días, tardes, noches y madrugadas sistás.

Llevo muchos años pensando esta carta que apenas ahora empiezo para ustedes, porque a veces una siente que entre más densa es la oscuridad, más cerca está el alba, como pasa en nuestra madre Gaia, pues, pero también como la ingenua optimista informada, aunque idealista que una es.



De antemano, una disculpa por todas mis aparentes ausencias y silencios. De verdad que ausencia no es olvido, y mucho menos falta de sororidad. Es sólo que a veces nosotr@s l@s anarquistas somos un poco demasiado despistad@s y otr@s. Pero ahora el "feminismo" parece ser un gran debate, incluso en la agenda de los medios más mainstream y colonialistas del mundo --aunque sea para ser malentendido, e incluso difamado. Personalmente, yo encuentro esto como una ventaja y una desventaja, pero ustedes, mis hermanas feministas, lesboterroristas, eco feministas, "feminazis", trans, queer y todas, podrán decirlo mejor que yo.



La ventaja es que, como filósofa, siempre he creído que la discusión nace la luz. Digo, a veces me ha entristecido, sobre todo en los últimos tres años, darme cuenta de que, a veces, mucho antes que la luz, llegan cosas como el encono, la rabia y, peor, el resentimiento. Pero pues libertaria irredenta como soy, prefiero incluso ese dolor de dañarnos entre herman@s al silencio o la indiferencia. 

Y la desventaja es que la banda termine malentendiendo o estereotipando el feminismo, como puede suceder y, desgraciadamente pasa casi con todo. Si no, pregúntele a los que han hecho de la mentira sobre el terrorismo casi una carrera, o de la distorsión de la verdad un negocio. Digo, nomás por dar un par de ejemplos.

Desde luego, yo no soy quién para decirle a nadie qué tan dura es o no su lucha. Digo, tengo el privilegio infinito de poder nombrarme anarquista de 4a generación, y desde luego que la vida siempre es lucha, desde la concepción hasta la tumba.




Mi experiencia como mujer anarco zapatista. No dividir, sino unir en la diferencia

Dicho esto, sólo quiero mandarles un gran, gran, gran abrazo cálido y solidario, y compartirles mi humilde experiencia. No me lean desde el juicio o desde mi muchas veces evidente arrogancia por el privilegio de mi familia o historia de vida. O háganlo así, si quieren hacerlo, digo, por mí cada quien es su am@ y se manda sol@. Yo sólo las invito a leerme como un murmullo de hoja al viento entre muchas otras hojas, con la suave tenacidad de una gota más entre la lluvia.


Punto número uno: Evidentemente, esto es la guerra. Y citando a Schopenhauer, pus sí, a veces el mayor orgullo y dignidad es morir con las armas en la mano. Pero a veces también hay buenas noticias; que aún en la guerra se tejen alianzas y en ella también debemos buscar espacio para el encuentro y la alegría compartida.

 

Yo, Adriana, aká Isabel, aká Adelita la nómada, aká obrera/amante de las palabras, apelando a mi irrevocable libertad para todo --que debo seguir defendiendo y gozando cada día--, elijo no decirme feminista. ¿Por qué?

Pues quizá porque el mayor regalo y privilegio de mi vida ha sido una libertad inmensa y deliciosa, a veces tan infinita que una corre casi constantemente el riesgo de ahogarse en ella como en el mar, pero eso es, por ahora, otra historia. Y justo por otras muchas historias de mujeres y cuates xy valientes, heroic@s y solidari@s, es que no quiero que me lean nunca de los nuncas como traidora, queridísimas hermanitas. Para acompañarlas me he alesbianado muchísimo, gracias a las dudas que en mí han sembrado las feministas, sobre todo por la suerte de ser cercana a algunas compas lesboterroristas.

Liberarse del género como sistema

Después de muchos años de tratar de volverme  más sensible a la diferencia que existe entre los así llamados hombres y mujeres, mi postura sería, con todo, mucho más cercana a la de las hermanas zapatistas, a la de muchas mujeres indígenas con conciencia política, a la de las feministas árabes como Fatema Mernissi. Creo que se resume básicamente en esta brillante cita de Francesca Gargallo, hermana de profesión y pensamiento, italiana europea de nacimiento, siempre abajo y a la izquierda por elección, orgullosamente decolonial.

(…) el género como categoría de análisis sirve para escudriñar las formas de la opresión y la subordinación social de las mujeres, para desentrañar cómo la desautorización femenina (que es una estrategia del colectivo masculino) tiene efectos materiales en los ámbitos de la vida: la alfabetización, el empleo, la salud, el poder político y la impartición de la justicia. Porque el género en sí es un sistema: una monótona y repetitiva, aunque aparentemente variada, combinación de partes reunidas para subordinar el sexo femenino y explotarlo económica, política, religiosamente, justificando la apropiación de su sexualidad por el parentesco que, a su vez, es un sistema de sistemas.

(…)Ligar el sistema de género con la identidad de las mujeres es atarlas a la subordinación de los hombres. Liberarse del género es, por el contrario, una propuesta de construcción de la propia subjetividad que implica el reconocimiento del valor cultural y económico de cada mujer, y la validación del derecho a una diferencia sexual positiva y de la desconstrucción de la occidentalización forzada. Es una posición teórica y política que reconoce la diferencia como un valor humano.

Además, quiero añadir que, desde luego para tod@s es evidente que el mundo está lleno de diferentes sistemas de opresión, que vejan y pretenden dominar igualmente, aunque de modos distintos a mujeres (normalmente mucho más crueles o intensos) y hombres. Y desde luego, como humana primero y anarquista después, yo estoy en contra de cualquier forma de opresión, sea la sea, donde quiera que ocurra.

Sucede que me asumo mujer y puedo a veces por ello ser más sensible al dolor de las hermanas triplemente oprimidas entre las oprimidas: mujeres, pobres, indígenas (o de las llamadas "minorías"). Eso no me hace menos solidaria con los trabajadores explotados casi hasta la esclavitud, por más xy o no que sean, ni con ningún otr@ herman@ human@ luchando por un mundo más libre, menos dolorosamente desigual.

Porque el enemigo natural de la mujer no es el xy, sino la opresión. Unid@s por la libertad

Pero insisto, para mí la primera batalla es siempre la libertad: de todos los seres humanos, de todos los seres sintientes incluso. Discúlpenme, pero yo no puedo y no quiero dividir mi mundo en nosotras las xx y ustedes los xy, ni en hombres y mujeres, ni nada por el estilo. Creo en la libertad y dignidad de la persona por encima de estas etiquetas o moldes predeterminados, de este binarismo ciego y exlcuyente. Y pues bueno, es sólo mi punto de vista y no estoy tratando de ganar seguidor@s y mucho menos enemig@s, sino sólo de, si es posible, entendernos más y mejor. 

A lo que voy es a que he aprendido de mucha gente, pero sobre todo de mis amados hermanit@s del color de la tierra que cuanto más grande y amplia es la pelea que un@ enfrenta, un@ no sólo se tiene que hacer más fuerte y más consciente, sino también más solidari@. Y así, a veces, pues empieza a suceder que va encontrando aliados por todas partes.



Yo siempre viviré orgullosa de tod@s l@s que lucharon, brazo con brazo, hombro con hombro, por todos los derechos de los que yo disfruto hoy, incluido el de poder elegir este día y todos los días llamarme anarquista por encima de cualquier identidad de ese sistema de opresión/división que para mí es el género. Porque soy orgullosa nieta de un xy ultra ultra feminista que me dio, junto con mi tatarabuela normalista, las dos grandes matriarcas de mis dos familias (abuela materna y una bisabuela paterna) el gran regalo de poder elegirme absolutamente, de elegir sobre todas mis otras pertenencias, la de anarco zapatista como mi más importante identidad, y, aún así, seguir siendo mujer, libre y solidaria. 

Y, como somos todas hermanas, pues sólo quiero contarles que en mi muy particular camino de vida y de lucha he encontrado un chingo de aliados xy que son re dulces, solidarios, críticos, fuertes, y también a veces estúpidos y obcecados. O sea, que son unos chingones, pero también se equivocan terrible y dolorosamente, con intención a veces, pero normalmente sin mala leche. Un poco como tod@s, ¿no?


Bueno, me tengo que ir porque acá en la ciudad el amanecer comienza y, aunque los fachos amenazan ahora con la naranja cabeza de Trump en la vanguardia, pues en mi México lindo y querido, que no termina en su frontera y es más un lugar en el corazón que en el planeta, todos sabemos que Zapata vive, como viven Emma Goldman, Virginia Woolf, Lou Salomé, la tres mil veces heroica Comandanta Ramona y much@s más.



Abrazos cariñosos y combativos. La lucha sigue, es urgente, necesaria, impostergable y solidaria.

PD. Y acá en Central Park resuenan los cascos del caballo blanco de Zapata, y en la isla de Ellis  y las cárceles de NY la alegría terca y lúcida de Emma Goldman no deja de hacer eco. Besos. Por una revolución con más baile, más amor y más risas. Y sobre todo, por un mundo donde quepan cada vez mundos, ahora sí me despido. 

A.