miércoles, 8 de octubre de 2014

Para mis viajeros. Porque siempre estamos juntos, aún viajando cada quien por su lado

Los viajes no sólo son de quien viaja. Mi corazón anda de viaje con RunRun por el norte y con mis guerreras del sureste; fue a Ecuador dos veces, regresó hace unos meses de India y de Alemania, y ha ido y venido los últimos meses a la tierra de mis abuelos. Soy destinataria de diarios de campo y crónicas de viaje, la mirada de otros ojos llena los míos de paisajes, externos e internos. Me voy y vuelvo, vuelvo y me voy.


Dejarás la ciudad
capital del escombro
Dejarás la ciudad
centro del universo
en derrumbe
Dejarás la ciudad
hormiguero mayor
urbe de la termita
Dejarás la ciudad
piedra
de los sacrificios
Dejarás la ciudad
patria de los despojos




























1533 
Tu oficio es el viaje.
Dejarás la ciudad, tendrás que irte.
Vas a encontrar llanuras,
tierras inmentas, desconicdas.
Esfuerza el ánimo,
tienes que hacer verdadera la vida.
Sigue el ejemplo de los antecesores,
los que rigieron y gobernaron justamente.
Llegarás a pueblos extraños.
Puede ser que en ninguna parte se logre nada,
puede ser que en ninguna parte
tenga entrada tu ofrecimiento: Quizá no lo es.
No retrocedas. Ten firme el pie.
Algo lograrás. Algo te asignará
el Señor del Universo.

-Víctor Manuel Cárdenas, Fiel a la tierra








·
Escribo en el exilio y desde los no lugares. Tal vez sea otra forma de sentirse el hombre desplazado. Lo prefiero a sentirme asimilado.



viernes, 5 de septiembre de 2014

Casarme es una de las decisiones más estúpidas que jamás he tomado...

En la mañana del 7 de febrero de 1931, unas horas antes de contraer matrimonio, Amelia Earhart se sentó a escribir esta carta dirigida a su futuro esposo, George P. Putnam. Amelia era ya por aquel entonces un mito de la aventura: en 1927 se había convertido en la primera mujer que cruzaba el Atlántico en monoplano.

Creo que esta es la carta de amor más hermosa, libre y valiente que jamás he leído:

Querido GPP,
Creo que debería dejar escritas algunas cosas antes de que nos casemos, aunque ya hayamos hablado muchas veces sobre ellas.
Tengo que reiterarte mis dudas con respecto al matrimonio, mi sensación de renunciar a oportunidades en un trabajo que tanto significa para mí. Tengo la sensación de que casarme es una de las decisiones más estúpidas que jamás he tomado. Sé que habrá compesaciones, pero no puedo ocultarte mis dudas.
Para nuestra vida en común quiero que comprendas que no estarás sometido a ningún código de fidelidad y que yo tampoco me considero atada a ti. Si somos honestos, podremos evitar las dificultades que surgirán si tú o yo nos enamoramos de otra persona.
Por favor, no interfiramos en el trabajo del otro, ni permitamos que el resto del mundo contemple nuestras alegrías o desacuerdos. En este sentido, voy a tener que mantener algún lugar donde pueda ser profundamente yo misma. No puedo soportar los confinamientos, por muy atractiva que sea la jaula.
Debo exigirte una promesa cruel: que me dejarás marchar dentro de un año si no hemos encontrado la felicidad juntos.
Voy a tratar de hacerlo lo mejor posible y ofrecerte esa parte de mí que conoces y que tanto quieres.
A.E.

George y Amelia contrajeron matrimonio aquella misma tarde y permanecieron juntos hasta la trágica desaparición de Amelia en 1937, cuando intentaba circunnavegar la Tierra en monoplano.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Heridos por el veneno intenso del loco amor se arrojaban a las llamas

Quebrar el son


SE AMABAN

Se amaban
Se lamían el alma
Se herían con los ojos
Se cortaban
al besarse
Se mordían
Estaban solos
Lloraban sin motivo
No les cabía ni el cuerpo entre las almas
Se consumían en un fuego invisible
Soplaban sus cenizas
Se reintegraban
Se daban a comer su corazón
Nadaban en las aguas del cielo
Se amaban

Se amaban.


FLOTABAN

Flotaban
Papalotes ligeros de Chagall
los dos enamorados
tomados de la mano
flotaban
sin gravedad
Aislados
Separados del suelo sin haberlo notado
flotaban
Más allá de su nube favorita
Más allá de los cielos más insospechados
Más allá del lejano fin de los tiempos
Más allá de la muerte del espacio
y más allá de dios
y más acá de la madre de dios
los dos cometas locos y enamorados
flotaban

flotaban.


CUANDO ELLA LO MIRÓ
él puso a asar su corazón en un fuego de roble
: ya está listo
: sírvete
dijo
Ella mordió
pero al hacerlo
sintió los dientes de él
hundiéndose despacio
en su corazón crudo.


SE ARROJABAN A LAS LLAMAS
Heridos por el veneno intenso del loco amor
se arrojaban a las llamas
: caían muellemente sobre aquel lecho de pétalos frescos
y ardían de todos modos
pero no reposaban
Y miraban las llamas
en sus ojos
guardadas
Y se volvían a lanzar
a las llamas
: a las almas.


ABRÍA SUS PÉTALOS
: ella abría sus pétalos
mientras él se acercaba
y comenzaba
a libar
: le quedaba en la boca el gusto intenso
de aquel licor que otorga las visiones
antes del hundimiento.

Efraín Bartolomé, Quebrar el son, Ediciones Monte Carmelo, 2011.

sábado, 5 de julio de 2014

Los cronopios y el amor

Habían dormido con las cabezas tocándose y ahí, en esa inmediatez física, en la coincidencia casi total de las actitudes, las posiciones, el aliento, la misma habitación, la misma almohada, la misma oscuridad, el mismo tictac,los mismos estímulos de la calle y la ciudad, las mismas radiaciones magnéticas, la misma marca de café, la misma conjunción estelar, la misma noche para los dos, ahí estrechamente abrazados, habían soñado sueños distintos, habían vivido aventuras disímiles, el uno había sonreído mientras la otra huía aterrada, el uno había vuelto a rendir un examen de álgebra mientras la otra llegaba a una ciudad de piedras blancas.

Julio Cortázar, Rayuela

Los cronopios y el amor

Guerrero jaguar
Refugio de la memoria
Te tiendo la mano

lunes, 30 de junio de 2014

El desierto entre mí y el estar contigo

Variaciones sobre Al-Sharif Al-Radi

"Pasaré la noche en el inmenso desierto/ que hay entre mí y el estar contigo."
Al-Sharif Al-Radi

(...)


3 



Era el tiempo en que se nos abría el paraíso
en todos los minutos del día.
Días de minutos largos,
de palabras recién conocidas.
El ojo de la magia les daba una iluminación irrepetible. 
Y sucedió después que el paraíso era un engaño de la luz,
que a los amigos les bastaba un segundo para morirse, 
que los amores llevaban dentro una almendra agria. 



En la noche el paraíso sigue abriendo su rendija, 
un fantasma de la luz,
el que hace que los amigos estén siempre aquí,
que los amores se conformen con su almendra agria,
que el corazón no rompa a aullar en la montaña.




4



Esa noche escuchamos el graznido de los cuervos del destino
    presagiando la partida.
Esa noche que, aunque siendo de verano, nos impidió pasar
    las horas en el terrado escuchando la voz del poeta joven.
Esa noche los lobos anduvieron cerca de la casa y al inicio de
    la madrugada las flechas sombrías se clavaron en la
    puerta.
Se escuchó el gemido de las gacelas perseguidas por la
    sombra y se agrió la leche en los pechos de las madres.
Rodearon los presagios el lecho de la madrugada y el nuevo
    día nació llorando.
El viento dijo que la separación se acercaba a la puerta. 



Los cuervos no graznaron en vano:
antes de que el sol descubriera una pequeña parte de su
    rostro la casa quedó vacía.
Desde el terrado te vi correr hacia la montaña. Se fue
    perdiendo la música de tus ajorcas.



Ahora la pena ocupa nuestro lecho.



Cómo encontrar reposo durmiendo sobre los guijarros de la
    soledad no deseada.
Cómo vivir con la certidumbre de que la ausencia ha puesto
    sitio a nuestra casa ya en sombra.
Hugo Gutiérrez Vega


martes, 20 de mayo de 2014

Sobre la maternidad, el trabajo y otras grandes preguntas

(De la serie "crisis" de los 30: Visiones de tres amigas que por diferentes circunstancias están criando a sus hij@s sin un compañero).


Elsi Muchas veces he escuchado frases: los hijos no son un obstáculo, yo no voy a truncar mi vida por mis hijos y cosas así; voy a trabajar para que a mis hijos no les falte nada ... Después de observar, escuchar y ver consecuencias, creo que hemos errado nuestro pensamiento... Los hijos, especialmente de pequeños, necesitan más amor que dinero , más tiempo y atención que juguetes y ropa cara, necesitan más espacio que tecnología... Llegarán a ser jóvenes y adultos responsables y entonces, nosotros los padres, podremos vivir la plenitud de nuestra vida con la certeza de que, como padres , hemos cumplido y aportado a la sociedad algo mucho más valioso que 8 horas de trabajo diario.

Graciela Coincido plenamente contigo Elsi, aunque también acepto que más de una vez me he sorprendido lamentándome porque no puedo hacer nada de lo que quisiera, pues ello implicaría no estar con ellos. Cansado, estresante, a veces tedioso, pero en la noche, cuando los estoy arrullando, Matías me abraza y me dice "te quiero mamá".... Creo que lo estoy haciendo bien...o lo mejor que puedo hacer.

Elsi Somos humanos y necesitamos respirar y nuestros hijos necesitan descasar de nosotros, yo creo que lo principal es hacerles saber que somos un equipo ( tú con ellos ), ¡y si todos trabajamos también todos disfrutamos! Yo lo aplico diariamente con mis hijos ¡¡y de verdad tenemos una maravillosa relación!!

Irais Yo puedo compartirles que trato de pasar el tiempo libre que tengo con ella, sin embargo... varios días de la semana la puedo dejar dormida y encotrar dormida y eso me llega a doler demasiado, pero tambien cada que me ve, me abraza y me dice "mami te amo"... Considero que también puede ser la forma en que ellos se adaptana ti y tú a ellos, pero ahora puedo decir que aunque soy la mamá que no está todo el tiempo, que no come con su hija y que tampoco hace la tarea con ella me puede amar la suficiente para entender que su mami debe trabajar mucho y que a pesar de todo eso, ella cada dia me dice ..."Mami algún día seré como tú, mamá... y trabajaré como tú, porque así yo te amo" y eso me puede partir... Nadie sabemos ser los padres correctos... porque no hay un manual... pero sí podemos ser los padres que nuestros hijos necesitan... ¿no?

jueves, 15 de mayo de 2014

Gustos musicales "culposos". De cómo renuncié (again) a la intelectualidad o por qué, ahora que @Plaqueta ya no usa el tag, yo no paro de demostrar que #nacíParaPerder. Parte II de las que se acumulen

Como decía hace poco, parece que este año he salido del clóset con todos mis gustos musicales "culposos". Que para mí no son tales porque, como entendí en un momento epifánico propiciado por la erudición infinita de Paco Conde yo puedo declararme, con plena honestidad y conocimiento de causa, una analfabeta musical irredenta (nota con abrazo bloguero:esta revelación ocurrió en aquella jodidísima época de mi vida en que, de no haber sido por algunas generosas casualidades y azarosas causalidades  que me trajeron pequeñas venturas como compartir oficina con Paco seguro me hubiera tirado a las vías del metro Zócalo). Y el que nada sabe nada teme, si no, pregúnteles al desparpajado Fox y al pinche Peña, cuya ignorancia enciclopédica ya no sé si me más risa, coraje o lástima.  desde mis intercambios musicales con el Fran...



...hasta el ensayo sobre JuanGa y la cultura popular que me publicaron en este bonito reducto de "intelectualidad" crítica de "izquierda", pasando por la ida al concierto de Yuri/Dale-Recio con mis amigas (¿así o más #crisisDeLos30?).







 
He pasado casi toda mi vida escuchando sólo la música que otros oyen a mi alrededor y quizá el hecho de haber vivido siempre rodeada de melómanos me ha hecho a la vez menos ignorante, pero también un poco displicente hacia la música: no tengo necesidad de elegir qué escuchar porque muchos familiares y amigos me musicalizan los días.

Sin embargo, hay algunos artistas y géneros con los que me siento más relacionada, pero es meramente por razones extra musicales: me gusta el son cubano porque recuerdo las veces que lo bailé con mis amigos de la universidad, o los grupos que conocí en vivo con un amiga que ahora da clases de salsa en Liechtenstein. Amo el rock de los años 60-70 por mi madre, y soy casi un almanaque ambulante de datos sobre The Beatles gracias a su fervor por oír su hora en Universal. A Leonard Cohen lo conocí por E., porque cuando empezamos a salir me regaló un disco que tenía, entre otras canciones, "I'm your man"; y caí totalmente con el entonces "my man". Pero me enamoré de Cohen cuando vi la película de su biografía, donde cuenta de sus tiempos como monje zen y recibe el homenaje en covers de varios artistas canadienses. Y como esos ejemplos hay muchos. Mi repertorio de artistas y piezas no es excesivamente amplio, pero sí entrañable.

Hay otras formas musicales que me parecen una experiencia total y que sólo como tales puedo disfrutar. Por ejemplo, el jazz. Me encanta Coltrane, pero cuando un amigo me regaló un disco e intenté ponerlo como acompañamiento para trabajar, terminé aburriéndome (debo aceptarlo a riesgo de atraer sobre mí las maldiciones de todos los dioses del jazz). En cambio, cuando veo tocar jazz en vivo, aún cuando los músicos no sean tan espléndidos, lo siento por completo, me es memorable.

Con el blues me pasa lo mismo, aunque sí logro sólo escucharlo: prefiero oírlo y verlo en persona. Con la música instrumental me pasa otro tanto: siempre prefiero asistir a un concierto que sólo oír un disco, a menos que esté con algún entendido que me lo haga disfrutar tanto como si estuviera presente en la interpretación misma. Sólo a Bach, Tchaikovsky, Beethoven y Satie (más contadas piezas de otros autores) los escucho a solas en ocasiones, normalmente un par de piezas o tres máximo. Me pasa como con el chocolate y el café: me encantan, pero sólo en pequeñas cantidades porque me resultan demasiado intensos. 

La zarzuela me gustaba cuando la veía con mi abuela, que cada fin de semana la sintonizaba en, si mal no recuerdo, Canal 11. Entonces la apreciaba en todo su encanto, porque para ella encender el televisor era como ir al teatro: todo un rito que no se podía interrumpir. Y ella --que era soprano amateur-- seguía con la cabeza, manos y pies los compases, haciéndome sentir toda la fascinación de la puesta en escena.

Quizá esto tiene que ver también con una forma de sensibilidad: me considero mucho más visual que auditiva. Incluso para la poesía soy un tanto sorda, mucho más sensible a las imágenes que a las rimas o las sílabas. Hay cosas que me suenan mal, pero no sé explicar en qué consiste el embrujo de las que suenan bien. Foucault habla en Las palabras y las cosas --y en La arquelogía del saber y otras obras-- del cambio de episteme y/o sensibilidad por el que la vista empezó a primar sobre los demás sentidos. Y en mi caso ese sesgo epistémico es determinante: la música me parece algo indudablemente valioso, pero de una esfera radicalmente distinta a la mía. Simplemente no puedo entenderla en su más pura e intensa dimensión a cabalidad.

Por eso lo digo sin pudor: me gustan Juan Gabriel, algunas canciones de Pandora, Yuri, etcétera... Al grado que cuando descubrí una playlist titulada "música para planchar" con rolas cursis de los 80 fui feliz y la ponía, no para planchar, labor que mi no-religión me tiene vedada, sino para cocinar, barrer o escribir.

En esta temporada de cierres, despedidas y derrumbes escucho mucho una lista automática de YouTube basada en "Algo de suerte", versión de Nina Galindo --es mi favorita, la de Rockdrigo me raspa demasiado en los oídos, me duele demasiado en mi amor-odio urbanochilango por el DeFe-- que incluye completo un concierto de Fernando Delgadillo, Edgar Oceransky y Edel Juárez; más Love of a Lesbian, Revólver y otros grupos españoles que nunca escuché u olvidé haber oído, en una suerte de hallazgos-redescubrimientos patrocinados mayoriamente por Isidro, gentil compañero online de desvelos simultáneos.

Así va esto.

(El texto sobre mis gustos fue en gran parte tomado de una carta de ¡2010! --cuando era joven y bella aún-- a mi queridísimo amigo-abuelo M.)