martes, 9 de abril de 2019

La fama, el amor y el fuego. Pessoa. De El libro del desasosiego


Fernando Pessoa, El libro del desasosiego. 

394

Cuanto más alto está el hombre, de más cosas tiene que privarse. En la cumbre no hay sitio sino para el hombre solo. Cuanto más perfecto es, más completo; y cuanto más completo, menos otro.

Estas consideraciones han venido a hacerme compañía después de leer en un diario la noticia de la gran vida múltiple de un hombre célebre. Era un millonario americano, y lo había sido todo. Había tenido cuanto ambicionaba -dinero, amores, afectos, dedicaciones, viajes, colecciones. No es que el dinero lo pueda todo, pero el gran magnetismo con el que se obtiene mucho dinero lo puede, efectivamente, casi todo.

Cuando dejaba el diario en la mesa del café, ya reflexionaba que lo mismo, en su esfera, podría decir el dependiente de comercio, más o menos conocido mío, que almuerza todos los días, como hoy está almorzando, en la mesa del fondo del rincón. Todo cuanto el millonario ha tenido, este hombre lo ha tenido; en menor grado, es cierto, pero en proporción a su estatura. Los dos hombres han conseguido lo mismo; no hay diferencia de celebridad, porque, también allí, la diferencia de ambientes establece la identidad. No hay nadie en el mundo que no conozca el nombre del millonario americano, pero no hay nadie en la plaza de Lisboa que no conozca el nombre del hombre que está almorzando allí.

Estos hombres, al final, han conseguido todo cuanto la mano puede alcanzar extendiendo el brazo. Variaba en ellos la longitud del brazo; en lo demás eran iguales. No he conseguido nunca tener envidia de esta especie de gente. Siempre he opinado que la virtud estaba en conseguir lo que no se alcanza, en vivir donde no se está, en estar más vivo después de muerto que cuando se está vivo, en conseguir, en fin, algo imposible [353], absurdo, en vencer, como a obstáculos, la propia realidad del mundo.

Si me dijesen que es nulo el placer de durar después de no existir, respondería, primero, que no sé si lo es o no, pues no sé la verdad sobre la supervivencia humana; respondería, después, que el placer de la fama futura es un placer presente -la fama es la que es futura. Y es un placer de orgullo igual a ninguno que cualquier posesión material consiga proporcionar. Puede ser, en efecto, ilusorio, pero, sea lo que sea, es más generoso que el placer de disfrutar tan sólo de lo que está aquí. El millonario americano no puede creer que la posteridad vaya a apreciar sus poemas, visto que no ha escrito ningunos; el dependiente de comercio no puede suponer que el futuro vaya a deleitarse con sus cuadros, visto que no ha pintado ningunos.

Yo, sin embargo, que en la vida transitoria no soy nada, puedo disfrutar de la visión del futuro leyendo esta página, pues efectivamente la escribo; puedo enorgullecerme, como de un hijo, de la fama que tendré, porque, por lo menos, tengo con qué tenerla. Y cuando pienso esto, al levantarme de la mesa, es con una íntima majestad como mi estatura invisible se hiergue por cima de Detroit, Michigan, y de toda la plaza de Lisboa.


(...)

Todo cuanto hacemos o decimos, todo cuanto pensamos o sentimos, lleva la misma máscara y el mismo dominó. Por más que nos quitemos lo que vestimos, nunca llegamos a la desnudez, pues la desnudez es un fenómeno del alma y no de quitarse el traje. Así, vestidos de cuerpo y alma, con nuestros múltiples trajes tan pegados a nosotros como las plumas de las aves, vivimos felices o desgraciados, o hasta no sabiendo lo que somos, el breve espacio que nos conceden los dioses para que los divirtamos, como niños que juegan a juegos serios.

Uno u otro de nosotros, liberado o maldito, ve de repente -pero hasta ése raras veces ve- que todo cuanto somos es lo que no somos, que nos engañamos en lo que es verdadero y no tenemos razón en lo que concluimos justo. Y ése, que, durante un breve período, ve el universo desnudo, crea una filosofía, o sueña una religión; y la filosofía se divulga y la religión se propaga, y los que creen en la filosofía pasan a usarla como una veste que no ven, y los que creen en la religión pasan a ponérsela como una máscara de la que se olvidan.

(...)


La gloria no es una medalla, sino una moneda: de un lado tiene la Cara, del otro una indicación del valor. Para los valores mayores no hay moneda: son de papel y ese valor es siempre poco.

Con estas psicologías metafísicas se consuelan los humildes como yo.

2-2-1931.

395

Todo placer es un /vicio/ -porque buscar el placer es lo que todos hacen en la vida, y el único vicio negro es hacer lo que hace toda la gente.

396

Si algo hay que esta vida tenga para nosotros y, salvo la misma vida, tengamos que agradecer a los Dioses, es el don de desconocernos: de desconocernos a nosotros mismos y de desconocernos los unos a los otros. El alma humana es un abismo oscuro y viscoso, un pozo que no se usa en la superficie del mundo. Nadie se amaría a sí mismo si de verdad se conociese, y así, si no existiese la vanidad, que es la sangre de la vida espiritual, moriríamos de anemia en el alma. Nadie conoce a otro, y menos mal que no le conoce, y, si le conociese, conocería en él, aunque madre, mujer o hijo, al íntimo, metafísico enemigo.

Nos entendemos porque nos ignoramos. Qué sería de tantos cónyuges felices si pudiesen ver el uno en el alma del otro, si pudiesen comprenderse, como dicen los románticos, que no conocen el peligro -si bien el peligro fútil- de lo que dicen. Todos los casados del mundo son malcasados, porque cada uno guarda consigo, en los secretos en los que el alma es del Diablo, la imagen sutil del hombre deseado que no es aquél, la figura voluble de la mujer sublime a la que aquélla no ha realizado. Los más felices ignoran en sí mismos estas disposiciones suyas frustradas; los menos felices no las ignoran, pero no las conocen, y sólo un que otro arrebato ordinario, una que otra aspereza en el trato, evoca, en la superficie casual de los gestos y de las palabras, al Demonio oculto, a la Eva antigua, al Caballero o [354] a la Sílfide.

(...)

371

La experiencia directa es el subterfugio, o el escondrijo, de quienes están desprovistos de imaginación.

Leyendo los riesgos que ha corrido el cazador de tigres, tengo cuantos riesgos ha valido la pena tener, salvo el del mismo riesgo, que tanto no valió la pena sufrir, que ha pasado.

Los hombres de acción son los esclavos involuntarios de los hombres de entendimiento. Las cosas no valen más que en su interpretación. Unos, pues, crean cosas para que los otros, transmutándolas en significación, las tornen vivas. /Narrar es crear, pues vivir es tan sólo ser vivido./.

374

Nunca amamos a nadie. Amamos, tan solamente, a la idea que nos hacemos de alguien. Es a un concepto nuestro -en suma, a nosotros mismos- a lo que amamos.

(...) En el amor sexual buscamos un placer nuestro dado por intermedio de un cuerpo extraño. En el amor diferente del sexual, buscamos un placer nuestro dado por intermedio de una idea nuestra. El onanista es abyecto pero, en exacta verdad, el onanista es la perfecta expresión lógica del amante. Es el único que no disimula ni se engaña.

Dijo mal el escoliasta de Virgilio. Es comprensible que sobre todo nos cansemos. Vivir es no pensar.

25-7-1930.



En varias culturas, dicen los mitos que el fuego fue dado a los hombres tras varias estratagemas que incluían la danza. Ahora pienso como arde la piel cuando bailas. O el canto. Ahora imagino el ardor en el alma cuando bailas como si fueras libre. Cuando cantas como si no te juzgaras. Buenas noches.

domingo, 20 de enero de 2019

this is your life and it's ending one minute at a time

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El condenado a muerte
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Jean Genet (fragmento). El Poder de la Palabra. www.epdlp.com (2006). Tomado de Amnistía Internacional Catalunya

Sobre mi pescuezo sin armadura y sin odio, mi pescuezo
Que mi mano más ligera y grave que una viuda
Acaricia bajo mi collar, sin que tu corazón se conmueva,
Deja a tus dientes depositar su sonrisa de lobo.

Oh ven mi bello sol, oh ven mi noche de España,
Alcanza mis ojos que mañana habrán muerto.
Alcanza, abre mi puerta, entrégame tu mano,
Llévame lejos de aquí hasta alcanzar nuestro campo.

https://youtu.be/lTRUt26EJhM  

Pueden despertar el cielo, florecer las estrellas,
No las flores suspirar, ni de los prados la hierba negra
Acoger el rocío donde la mañana va a beber,
La campana puede sonar: sólo yo voy a morir.

¡Oh ven mi cielo rosa, oh mi canasta rubia!
Visita en esta noche a tu condenado a muerte.
Arráncate la carne, mata, trepa, muerde,
¡Pero ven! Deposita tu mejilla junto a mi redonda cabeza.

No hemos acabado aún de hablarnos de amor.
No hemos acabado aún de fumar nuestros Gitanes.
Podemos preguntarnos por qué las Cortes condenan
A un asesino tan bello que hace el día palidecer.

¡Amor ven a mi boca! ¡Amor abre tus puertas!
Atraviesa los pasillos, baja, camina ligero,
Vuela en las escaleras más ágil que un pastor,
Más propicio al aire que un vuelo de hojas muertas.

Oh atraviesa los muros; si hace falta camina en el borde
De los techos, de los océanos; cúbrete de luz,
Usa la amenaza, usa la plegaria,
Pero ven, oh mi fragata, una hora antes de mi muerte.

lunes, 14 de enero de 2019

Sobre los testigos de Jehová y de por qué la amistad es también amor a la diferencia

Tengo una amiga testiga de Jehová. 

La conocí en 2013, en uno de los varios viajes que hice a San Cristóbal en esa época cuando creí que haría trabajo de campo allá para mi maestría.

Ella y su esposo repartían panfletos en un café de los portales frente al parque del quiosco. Ambos son hermosos como modelos. Ella es de Arizona, es ingeniera; él nació en Monterrey y antes de ser misionero se dedicaba al diseño de interiores. Charlaban con unos turistas: una mujer muy mayor creo que rusa y un par de chicos jóvenes. Yo esperaba a alguien y de alguna manera terminé involucrada en su plática. Me regalaron un librito en inglés hermoso sobre distintas religiones.

San Cristóbal es minúsculo, y durante ese viaje coincidimos algunas veces más. Yo desempolvaba en mi cabeza los cientos de citas bíblicas que me dejaron años en escuelas católicas. Una vez me dijeron que era inusual que los católicos conocieran tanto la Biblia (sic). Pronto las cosas quedaron claras: ella creía que podía convertirme y yo pensé que podría hacerla zapatista. Su esposo, más sabio que ambas, desistió de ambas y nuestras respectivas misiones y empezó a ser sólo cordial conmigo.

La mayor parte de nuestras conversaciones han sido sobre la paz. Cómo construirla, su fragilidad, cómo a veces no se construye. Me regalaron varias revistas al respecto. 

En cinco años puedo decir que he tomado varios cafés con ella, me ha invitado a su casa e incluso me regaló una Biblia: una edición en inglés que es quizá la más hermosa de las que poseo, e incluye mapas y gráficos de cómo eran las viviendas en la época de Jesús. 

Cuando mi amiga y yo llegamos (a menudo) al punto incómodo donde ninguna convence a la otra, hablamos del Eclesiastés, uno de mis textos espirituales favoritos. Hace ya cerca de dos años que no nos vemos, pero aún nos escribimos de vez en cuando y me invita a eventos de los testigos. En mi curiosidad antropológica infinita, quizá vaya alguna vez. 

En tanto, creo que como editora no yerro al llamar amiga a quien me ha regalado un libro tan hermoso y que, como creyente de que otro mundo es posible, hago bien en tener amigos de la misma creencia, aunque para ellos el camino pase necesariamente por una religión que no comparto. 

viernes, 6 de julio de 2018

Sobre la superioridad de los que no votamos, o votamos distinto...

Oscar Molina Campos Campitos

Hoy he visto varios mensajes ninguneando o responsabilizando a la gente que ha salido a votar, como si los que hemos decidido mantenernos al margen fueramos mejores por tomar esa decisión. El problema, compañeros abstemios es que todos los días hay que tomar muchas decisiones, de las cuales ustedes evaden o le dan la vuelta dejando que situaciones graves sucedan a diario, ustedes o nosotros con toda la teoría política que decimos tener hemos olvidado la práctica y la vida sin la práctica no muy funciona como lo decimos en discurso.
El dia de hoy Nadie puede juzgar a
la banda que ha salido a votar. Es su derecho y es su decisión. Las personas que hemos decidido no votar, no somos mejores, en muchos casos somos peores. Pero el pueblo de México está intentando hacer un último esfuerzo por mejorar este país, los que hoy salieron a votar están dando su lucha a su modo y es digna y respetable.
A los conscientes que no votamos, nosotros también somos responsables de la situación del país, hemos sido tan sectarios que nos hemos estancado y en muchos casos solo hemos observado los golpes que se ha llevado la banda, esa misma banda que hoy salió a las urnas. No votemos si no quieren, no se callen aunque los quieran obligar, pero no chinguen a la banda que hoy está intentando hacer algo por el país.

Samuel Cielo
Samuel Cielo Totalmente de acuerdo carnal; ojala que también los que fueron a votar puedan hacer la reflexión en ese sentido. Tampoco son menos o más, son parte de un pueblo indignado y con coraje (que no enojado o encabronado) que ha decidido hacer lo que hizo. Es tiempo de acercamientos y dialogo, siempre lo hemos impulsado, ahora es más necesario que nunca. Es verdad que nuestros sueños no caben en las urnas, pero hay quienes depositaron sus energías y esperanzas ayer en la contienda electoral..., caminemos juntos, algo podemos aprendernos. Negarnos entre nosotros, los de abajo, es lo que puede hacer que esos dinosaurios tengan la oportunidad de regresar. Vamos haciendo camino con dignidad, justicia y libertad!!! Nadie nos va a regalar algo, somos nosotros los que seguiremos haciendo la lucha constante!!!

Danu Hernandez Jimenez
Danu Hernandez Jimenez Yo estoy feliz y emocionada porque esos que votamos no somos del "círculo rojo" ni los más formados políticamente, pero sí hicimos algo juntos. Tal vez nada cambie, tal vez todo siga igual pero yo creo que a los que estuvimos ahí se nos movió algo en el corazón. Y sí, conozco a muchos sectarios y tan alternativos y radicales que a nosotros los "institucionales" siempre nos han mirado de arriba hacia abajo, pero hoy no nos importa. Hoy lloramos de felicidad junto con todos los que no hacemos "la revolución" como ellos.

jueves, 24 de mayo de 2018

Sobre por quién sí y por quién no votar

A mí no me encanta Obrador, pero creo que votar por Meade es un suicidio, Bronco es un mal chiste que suena a insulto. Y pues Anaya, yo creo que sí lava dinero y que no tienen ni idea de la realidad del país, pero también entiendo a quienes tienen argumentos a su favor y a partir de un análisis votarán por él. 

Aclaro que para mí como ciudadana electora, a título personal y no profesional, la alternativa es anular (como siempre) o darle la oportunidad a López. 

Lo que me parece irresponsable, malicioso y lesivo de la democracia, es difundir mentiras de la ideología del terror. México NO es ni será Cuba, y mucho menos Venezuela. Ambos países tienen situaciones muy complejas y con matices. 

Por ejemplo, ya quisiéramos los índices de educación o nutrición de Cuba, o la política de nacionalización de hidrocarburos de Venezuela. Y seguro en Caracas la gente podría decir; bueno, podría ser peor, podríamos estar como en Ecatepec. Y lo sé porque tengo muchos amigos cubanos y venezolanos, la mayoría de ellos disidentes de sus respectivos regímenes. También porque muchos de mis amigos y colegas viven en Estado de México y otros lugares desgobernados por el PRIAN donde la violencia ya no deja ni realizar los actos más comunes de la vida cotidiana. 

Tampoco creo que las economías dirigidas por el Estado y altamente centralizadas como la ex URSS o Cuba sean la mejor alternativa económica o de desarrollo. Creo que todo se debe analizar en su justa proporción. 

Por ejemplo, los índices de pobreza de Estados Unidos los ponen más cerca del mundo en vías de desarrollo que de Europa, Japón, Singapur o Corea del Sur. Y un verdadero modelo de desarrollo basado en ingresos petroleros serían Noruega o Qatar.


miércoles, 25 de abril de 2018

El día que me gustó la música cristiana

Hoy traté de encontrar con Shazam una canción cristiana que uno de mis vecinos escuchaba. Obvio, la app no la reconoció, así que apliqué la técnica antigua de googlear la letra.

¡Ayuda!, ya me gusta la música cristiana, pensé. 

No tengo nada, solo una canción de amor para ti, para ti, para ti 
De tu cara surge una mirada de perdón 
Que me llama para comprender tu amor hacia mí, para mí, para mí 

Maria es, Templo consagrado a Dios 
Gota enamorada del mar 
Pequeña flor, perfume que nos dio el Señor 
La Eva de la nueva creación 
Tengo que cantar una canción para ti, para ti. 

Tu esperanza una invitación para decir siempre si, siempre si 
Y si hablas de inmediato se oye una canción, 
Que tu alma, como una oración se eleva a Dios, al Señor, tu Señor 

Maria es, tierna madre del amor 
Mujer llena del Señor 

Tu corazón arde en el amor a Dios 
Cuando dices si al Señor 
Tengo que cantar una canción para ti, para ti. 

Maria es, Templo consagrado a Dios 
Gota enamorada del mar 
Pequeña flor, perfume que nos dio el Señor 
La Eva de la nueva creación 
Tengo que cantar una canción para ti, para ti.

La letra completa (y otras más) en este foro.

Pero más allá de mis gustos musicales más que culposos, debo admitir que siempre me ha encantado el gospel, que sólo por eso fui a varias misas en Harlem y que en Barcelona armaba mi coro con Audrey y J. 

También me encanta mucha música sufí y a cada rato pongo mantras budistas. 

Así que supongo que, siendo como soy una agnóstica fascinada con los sistemas de creencia espiritual, puedo darme permiso de escuchar la música religiosa que se me dé la gana. 

Amén.



PS. Desde que las escuché también me agradaron varias canciones cristianas de Juan Luis Guerra, uno de mis poetas de amor favoritos. ¿Quién dice que el amor a dios no es el más grande amor? Seguro que también vale la pena cantarle.

PS. 2 A veces fantaseamos en casas con el momento en que el vecino alcohólico, aká DJ Chupes (lo bautizamos en la cena de año nuevo) se vuelva religioso. Seguro pondrá la mejor música cristiana de todos los tiempos.

viernes, 20 de abril de 2018

#SOSNicaragua Fuerza, nicas

Nicaragua en mi memoria es más un abrazo que un país. Llegué ahí hacia finales de 2015 vía San José, y casi no conocí Costa Rica porque quise pasar más tiempo en ese país de lagos, volcanes, pico de gallo y ron.

Una compatriota muy querida que vive en Granada. Nos conocimos en el calvario de pasar migración por tierra con pasaporte mexicano yendo de Nicaragua a Costa Rica. 


Nicaragua es ante todo para mí mi amiga Favi. Ella, su familia y sus amig@s me recibieron con muchísimo amor y calidez humana. Creo que si amo tanto ese país es, ante todo, por su gente estupenda de la que ell@s son excelente muestra.

Favi y Venus. A ambas y las toñas las extraño mucho, un día sí y otro también.

Mi amiga y yo nos conocimos hace siete años en Madrid, donde vivimos juntas en un piso con otras dos chicas latinoamericanas. En 2013 viajó a México para salvarme la vida cuando estaba al borde de una crisis en mi papel de la novia más incompetente de la historia. Ella trajo flores, abrazos y sonrisas a mi casa cuando yo era poco más que un manojo de nervios y vomitaba de tensión al menos una vez por semana.

En 2015 me tocó "pagar" la visita, y aunque le llevé una colección de cosas de mi tierra y le ayudé con una enciclopedia de su país que estaban editando, como siempre quedé a deberle por toda su generosidad. 



Si esta noche me concedieran un deseo, pediría que lleguen la paz y el cambio a Nicaragua. Pediría que de su historia escrita en sangre nazca hoy luz, que el pueblo consciente y unido logre erradicar el flagelo de la corrupción que carcomió una revolución. Pediría que las cosas terribles que pasaron entre hermanos no se repitan nunca más. Que las vidas perdidas de estudiantes y otros manifestantes no sean perdidas en vano.
Pediría pues, las mismas cosas que quiero para toda Latinoamérica, para mi matria grande; para todos los pueblos del mundo que sufren. Por si pedir sirve de algo. Pero más que eso, para darnos fuerza y construir todo eso que necesitan, que necesitamos.


Esta imagen la encontré por Favi. Me recordó cuando en 2011 escuchábamos en nuestro piso obsesivamente a Calle 13.


martes, 2 de enero de 2018

Deseos de año nuevo, texto de Cecilia Antolini

#DeseoQue sigamos construyendo todos los días la vida que anhelamos 👊

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Cecilia Antolini is with Violeta Ceci Antolini and Ifigenia Ponce.
Que no nos duerman con cuentos
Que se multipliquen los orgasmos como los peces
Que nos aleteen las mariposas de la pochi
Que sea amor
Que lo que nos invada sean los colores, los sabores, la música y la poesía
Que la paz no sea blanca
Que se extingan los gases, los palos de golpear y los camiones hidrantes
Que dé rabia el acoso y no la teta al aire
Que ser vieja valga la alegría
Que no tengamos miedo a las revoluciones
Que el saber deje de ser un lujo
Que no nos burlemos de las faltas de ortografía
Que las "malas" palabras tengan el lugar que se merecen en el diccionario
Que los insultos no incluyan a las conchas de madres y hermanas
Que menstruación, masturbación, menopausia, no sean sinónimo de vergüenza
Que nos mezclemos hasta reconocernos en el otro, la otra, le otre
Que nadie pregunte si nena o varón
Que ser mujer, niña, adolescente, trans, trava, lesbiana, puto, diferente, no implique un riesgo
Que la solidaridad no se pase de moda
Que la sororidad no sea sólo una moda
Que tengamos donde volver a abrigarnos o desnudarnos
Que nos crezca la imaginación como el amor propio
Que sola no sea solita
Que levantemos la bandera de la Memoria
Que tengamos Matria
Que no confundamos violencia con amor
Que amemos mucho más lo que amamos
Que las amigas nos canten la posta
Que si hay que romper, rompamos
Que si hay que construir, nos pongamos manos a la obra
Que encontremos nuestro lugar "en la familia de las cosas"
Que nos feliciten por altoparlantes, en Retiro por ejemplo -qué bien hiciste tal cosa!
Que se desdibujen las fronteras por color, sexo, propiedad
Que vengan las y los buenos ex a saludarnos y nos digamos "qué lindo fue habernos amado"
Que no tengamos miedo a expresarnos
Que vuelvan las madres y los padres que se llevaron y nos den un abrazo
Que encontremos a las nietas, a los nietos y que no dejemos de emocionarnos cada vez que ocurra
Que tengan larga vida las Madres y las Abuelas
Que ser madre no sea destino sino deseo
Que dejen de vender hijes al mejor postor a costa de un vientre flaco y pobre
Que el aborto y el amor sean ley
Que la ley se nos haga piel y empatía
Que nos sobrevivan los hijos, las hijas, lxs sobrinxs, les amigues
Que no tengamos vergüenza de nuestro cuerpo
Que las personas valgan más que las paredes
Que dejen de golpear, de abusar, de violar, de vender
Que dejen de matarnos
Que dejen de
Que dejen
Foto de Satori Gigie

viernes, 29 de diciembre de 2017

Cuando no estemos más. Escandón mi amor, notas para la memoria futura en 2017

Algún día alguien contará la historia de un lugar en la Escandón donde vivieron poetas, pintores, fotógraf@s, narradoras, arquitect@s, revolucionari@s y en general un puñado de gente tocada.

Contarán las fiestas donde la comida siempre alcanzaba para todos y sobraba para el recalentado cuando la noche se convertía en medio día; las incontables tazas de té compartidas. Se hablará de las confidencias y pactos que atestiguaron el comedor, los sillones, los muchos libreros; de los cebollines creciendo junto a la ventana, las suculentas y plantas silvestres en maceta multiplicándose en los rincones, de la luz que siempre llenaba las habitaciones de maneras nuevas e inesperadas.

Recordarán los bailes de salsa hasta el amanecer, las cenas amenizadas por la música siempre demasiado alta del vecino, el ocasional porro colectivo libre de sangre, el tabaco cubano en cigarrillos hechos a mano, los puros nicaragüenses, el ron bueno y malo, el sotol, los mezcales...

Se hablará de los desayunos íntimos a los que se unían las vecinas, los amigos de los amig@s, los perseguidos, los sin techo y cualquiera que se sumara, hasta que el evento mutaba en una comida comunitaria donde el alimento se multiplicaba. De los sillones y colchonetas siempre dispuestos a recibir a familiares, amigos y conocidos. De l@s niñ@s correteando por los pasillos; armando restaurantes y autopistas en la sala; bañando patitos en la recámara, brincando sobre cojines de meditación y jugando con la tierra de las macetas.

Se murmurará de cuando el sitio fue okupa, de cuando nadie sabía bien cuánta gente dormía, comía y amaba ahí; de cuando en tres meses  pasó medio pueblo de Lázaro Cárdenas por el lugar, de las pancartas que hicimos tantas veces tirad@s en el piso, de las clases de yoga de los jueves. De los atardeceres y amaneceres contemplados desde la azotea que nunca hicimos roof garden pero tratábamos como tal, de las toallas que misteriosamente empezaron a aparecer en nuestro tendedero. 

Entre insinuaciones y silencios cargados se darán a entender las conspiraciones que aquí se armaron, los planes que se hacían y desbarataban cada semana para seguir resistiendo en una ciudad que agonizaba pero no se detenía. 

No sé si alguien será capaz de difundir la ubicación precisa donde esto pasó: nadie nos creería todo sucedió en un departamento de cuarto piso, no pequeño, pero tampoco especialmente enorme. Sin embargo habrá reminiscencias de que en efecto existió el edificio en una calle de banqueta adoquinada que se tornaba callejón, a pocas cuadras de una bien conocida cantina.

Algún día, alguien seguirá hablando de nosotros cuando todos hayamos muerto.



Quieren capturar nuestras voces, que no quede nada de nuestras manos, de los besos, de todo aquello que nuestro cuerpo ama. Está prohibido que nos vean. Ellos persiguen toda dicha. Ellos están muertos y nos matan. Nos matan los muertos. Por eso viviremos.
José Revueltas 

lunes, 6 de noviembre de 2017

Yo no soy de las que gustan, sino de las que obsesionan. Sobre sapiosexualidad

Hace meses más de un año publiqué aquí parte de un texto de Egolandia de Mercedes Reyes Arteaga. Aplica para mí, sí y no.

A la carne que cubre el hueso le ponen una mente
y a veces un alma, y las mujeres avientan
floreros contra las paredes y los hombres beben
demasiado y ninguno encuentra al
otro pero se mantienen
observando arrastrándose dentro y fuera
de la cama. La carne cubre al hueso pero la
carne busca algo más que carne...

Charles Bukowski


Yo no soy de las que gustan. No poseo una belleza hollywoodense, mi rostro cumple con algunos de los cánones de belleza occidental tradicionales, pero también desafía profundamente otros. 

Soy demasiado flaca, o más bien huesuda para algun@s, sobre todo de la cintura hacia arriba. Demasiado voluptuosa de la cintura hacia abajo para otr@s. 


Nunca me sentí hermosa hasta que estuve en la universidad, probablemente porque en mi facultad de filosofía y en la escuelita donde estudié periodismo encontré a gente con criterios de belleza más amplios, pero sobre todo que valoraban más otras cosas por encima del puro físico.

Me considero, sí, una persona sumamente atractiva. Modestia aparte, creo que eso obedece sobre todo al montón de cosas que cargo en la cabeza, a mi personalidad que lo mismo puede fascinar que desconcertar profundamente. No soy alguien de medias tintas: soy más bien un gusto adquirido que un crush fácil.


Con respecto a quienes a mí me atraen, me considero muy sapiosexual --es decir, nada me excita como un buen cerebro. El conocimiento, la experiencia, la inteligencia, me son irresistibles. He estado con personas que caerían, según los cánones de la mayoría, más del lado de la fealdad que la hermosura. Y he descubierto la atractiva seguridad de l@s fe@s, pero también que para mí el físico es bastante irrelevante. En términos físicos, me basta con que me guste el color de sus ojos, la forma de sus manos o espalda, el timbre de su voz o el aroma de su piel. 

En cuanto a lo no físico se refiere, soy más bien exigente. Tengo que admirar a una persona profundamente para sentirme sexualmente atraída a ella. Y me gustan inteligentes, entre más, mejor. Nada apaga mi deseo tan pronta y rotundamente como la gente que considero estúpida, por más que puedan ser modelos de físico "perfecto". El sentido del humor no me es indispensable, pero sí suma un montón de puntos, además de que la gente realmente genial suele ser divertida. Los gustos comunes tampoco son necesarios, pero facilitan la relación.


Ahora bien, la sapiosexualidad no necesariamente implica el coito, pero tampoco lo excluye. Aunque me considero una persona bastante sexual, he tenido grandes amores con los que no me he acostado. Y me he acostado con gente con la que tengo relaciones casuales que amb@s sabemos pasajeras, sin que eso implique que sea menos selectiva en cuanto a sus dotes emocionales, intelectuales, etcétera. 

Quizá por estas mismas características es que a veces, más que gustar, obsesiono. Digamos que porque a  menudo me relaciono con personas igual de intensas que yo, porque soy altamente selectiva, y también porque me involucro con las personas antes de tener una relación. No digo que me vea criando hijos o viviendo con quienes he tenido sexo casual, sino más bien que en esas contadas ocasiones he tenido una conexión emocional o intelectual lo suficientemente rápida y profunda para pasar a lo sexual.


Mi mejor amigo me lo ha dicho más de una vez. "Es que después de ti algo cambia", porque soy "demasiado", y no necesariamente en sentido positivo. A veces soy demasiada información, demasiadas emociones, demasiada inestabilidad, demasiada tristeza. Demasiada vagancia, complejidad, adrenalina, historia... demasiado de lo bueno y también de lo malo.


Aquí hay un test para saber si eres sapiosexual. Yo obtuve 95 de 100. 

sábado, 4 de noviembre de 2017

in som nio


En el insomnio de la noche caben 
caravanas en el desierto
 e hileras de pingüinos saltando al agua. 

Elsa Cross



He fracasado en todo. Como no me hice ningún propósito, quizá todo fuese nada. 
Fernando Pessoa


martes, 9 de mayo de 2017

Las mujeres en mi vida

​Queridas, ustedes saben quiénes son, y que a veces nomás no tengo fotos a la mano, pero las quiero un montón.
Hasta que estuve en la prepa no me di cuenta de que a veces me costaba trabajo relacionarme con otras mujeres. Estudié la primaria y la secundaria en escuela de monjas sólo con chicas, y conforme el tiempo fue pasando en mi vida agradecí eso porque así hice muchas relaciones entrañables con mujeres, muchas de las cuales aún conservo.


La preparatoria fue para mí un tiempo complicado de mi vida en más de un sentido. Principalmente porque justo antes de iniciarla sufrí la depresión más fuerte de mi vida por la muerte de alguien cercano a mí, pero también porque cuando estaba en el segundo año una de mis amigas de la infancia tuvo leucemia aguda y murió en menos de un año.

Para rematar mis males, la escuela era súper machista, y no me desconcertaba tanto la misoginia de los hermanos de la congregación que la dirigían como el de las maestras laicas que un día sí y otro también nos hacían comentarios que para mí eran como del siglo antepasado.


Ambas cosas me hicieron difícil relacionarme con mis pares: mis problemas me parecían muy distintos a los suyos. La menor de mis preocupaciones era quién ligaba con quién, y la mayor oscilaba entre enfermedad, muerte y la adicción que sufrieron algunas personas cercanas a mí. Hice pocas pero muy intensas amistades, la mayoría de ellas con hombres.




Luego en la universidad mi círculo era bastante equilibrado entre mujeres y hombres; aunque quizá tenía más amigos hombres, mis relaciones con mis amigas eran más cercanas en la mayoría de los casos.



Con todo, desde el año pasado que suspendí un poco el contacto con algunas de las amigas más antiguas que tenía, recientemente he tratado de construir más y mejores relaciones de amistad con mujeres. Por muchas razones, que van desde la sororidad hasta la influencia en mí del lesboterrorismo, pero resumiéndolo simplemente diré que porque elegí dedicar más tiempo y energía a otras mujeres. Vivir con rumes mujeres ha sido una experencia re linda, he descubierto chicas increíbles y la he pasado genial compartiendo lo cotidiano con ellas.



Las amigas de mis amigos también me han sorprendido enormemente. He conocido chicas maravillosas, divertidas, inteligentes, solidarias, descomplicadas. Que lo mismo me invitan a una fiesta que nos tomamos un mezcal o nos recomendamos libros o películas. Que me han prestado su cuarto cuando ando de visitante nómada sin hogar, que se han solidarizado conmigo para iniciar el baile o lograr cenas más vegetarianas.


El otro grupo que me ha hecho la vida son las activistas. Amigas de amigas, a veces de amigos, y muchas que he conocido a través de una cierta Mercadita en Facebook, que es un grupo hermoso, lleno de solidaridad y a donde acudo lo mismo para animarme que para intercambiar ropa o crear y fortalecer redes de acción para tener un mundo menos terrible.


Y también siguen en mi vida mis amigas de siempre: las muchas que conozco desde la infancia, con quienes he retomado el contacto, muchas veces en persona, pero en ocasiones sólo por teléfono; mis amigas de la prepa, pocas pero significativas, una de ellas mi socia, mi luz, mi siempre aliada; mis vecinas yoguinis incansables, luminosas, guerreras; mis amigas filósofas con el estrecho entramado que hemos seguido tejiendo entre nosotros y al que siempre puedo acudir para lo que sea. Mis amigas editoras latinoamericanas, mujeronas que admiro en todo sentido, personal y profesional.Y todas las demás que he ido conociendo de fiestas, de oficinas en las que coindicidimos, de la vida, pues.

 

Gracias mujeres, a todas. Ser madres no es lo único  ni necesariamente lo más significativo que podemos hacer con nuestras vidas. Pero gracias y felicidades a quienes han elegido de manera consciente serlo, y con ello siguen transformando el mundo. Las amo. 

martes, 2 de mayo de 2017

Sobre las selfies. Porque como especie no hacemos justicia a la evolución

En dos días he visto a tres parejas que hacen sesiones de fotos con su celular en la playa. Primero posa él, después ella. Él, casi siempre, levanta los brazos como campeón de box o se pone de perfil y ve el horizonte desinteresadamente. Ella, casi siempre, saca la cadera de lado, pone una mano en la cintura y con la otra se toma el pelo mientras sonríe. Tardan entre 20 y 30 minutos en tomar la foto que les gusta a ambos. No sé si mi molestia es porque ni en la playa puedo dejar mi neurosis y odio por el mundo atrás o porque la evolución no nos hizo justicia como especie.

Iván Avilés Calderón
Iván Avilés Calderón Mael no sé si más bien deberías iniciar ahora mismo tu sesión de fotos con tintes de desinterés! Jajaja

Elizabeth Palacios
Elizabeth Palacios Es porque eres amarguetes jejejee


Isabel Silva
Isabel Silva A qué playa te fuiste que desfilan ese tipo de personajes?! Vente al campo, juro que ni tiempo para selfies... ;)

Adriana Del Moral Creo que lo triste es que nosotros como especie, no hicimos justicia a la evolución. Toda esa capacidad craneal y el toque de fuego de la imaginación que es lo único que nos diferencia de los hermanos no humanos (porque la inteligencia defnitivamente no es) para terminar en esto... Jajajaja, te recomiendo una playa desierta. Abrazos desde NY.