martes, 18 de diciembre de 2012

Por qué me quité del opio o los vicios de la fe

Nací católica. No es porque me hayan bautizado dos veces (mis primeros padrinos murieron y mi mamá perdió la fe de bautismo), ni porque haya ido a escuela de monjas, ni por aquello de que si no te gusta el fútbol y no eres guadalupano, ¿por qué dices que eres mexicano?

Nací católica por mi bisabuela cristera que desafió al gobierno --y a su marido y al machismo imperante en Jalisco-- escondiendo armas y guerrilleros en su casa, cocinando para ellos y enviando a sus hijas por la calle con municiones metidas en las bolsas del mandado o entre las enaguas. Por mi abuela y sus hermanas que "llevaron al santísimo a salto de mata" aunque no lo defendieran con las armas. Por mi otra abuela, por su fe ecuménica que le ha dado paciencia para aceptar en sus hijos y nietos desde el ateísmo, pasando por todas las herejías posibles, hasta el budismo exaltado.

Sigo siendo católica porque mi mamá no me enseñó el avemaría ni el padrenuestro antes de que supiera leer, sino el ángeldelaguarda, dulcecompañía. Porque "la divina providencia se extiende en todo momento para que nunca nos falte casa, vestido y sustento". Porque aprendí la plegaria en el patio de mi escuela al abrigo de una jacaranda inmensa, pero sobre todo porque conocí su sentido cuando mi papá murió de treinta y cinco años, cuando mi mejor amigo empezó desde los dieciocho a hacer de papá de sus cinco hermanos.

Y sin embargo, dejé de ser católica cuando supe de los bebés que morían de sida en África mientras Juan Pablo seguía predicando contra el uso de los preservativos; del doloroso contraste entre la opulencia del Vaticano y la pobreza de las misiones; de la hermana de mi otra bisabuela a la que un sacerdote le hizo un hijo y se largó a otra parroquia (pasó a inicios del siglo XX, en un pueblo de Hidalgo a una mestiza más bien indígena, casi analfabeta; pero sigue pasando, a chicas citadinas y profesionistas, me consta); cuando leí las primeras declaraciones contra Marcial Maciel y los como él, cuando supe que incluso los hay peores bajo el abrigo de la sotana.

Y digo que no soy católica --aunque definitivamente lo sea y siempre lo vaya a ser-- porque yo, definitivamente no pongo la otra mejilla; pero como budista (que también soy y no) les deseo a los agresores "que sean felices y estén bien". Yo, con su permiso, no me pongo para que me peguen.

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Prisciliano
Y pasó el tiempo de las catacumbas. En el coliseo, los cristianos se comían a los leones. Roma se convirtió en la capital universal de la fe y la religión católica pasó a ser la religión oficial del imperio. Y en el año 385, cuando la Iglesia condenó al obispo Prisciliano y a sus seguidores, fue el emperador romano quien degolló a esos herejes. Las cabezas rodaron por los suelos. Los cristianos del obispo Prisciliana eran culpables: bailaban y cantaban y celebraban la noche y el fuego, convertían la misa en una fiesta pagana de Galicia, la sospechosa tierra donde él había nacido, vivían en comunidad y en el pobreza, repudiaban la alianza de la Iglesia con los poderosos, condenaban la esclavitud y permitían que las mujeres predicaran, como sacerdotes
Eduardo Galeano, Espejos

Líbranos padre todopoderoso de la intolerancia. Amén.

Para mis abuelas, C. y E. y mis bisabuelas María y Agustina.
Para mi mamá, porque la fe es un don, y éste es el que tengo. Para ella y para Elsi, mamá Barba, por los milagros cotidianos que las vi obrar toda mi adolescencia. Por ser ustedes el milagro.
Para A.S.S. porque nombrar es conjurar.
Para los dos Juan Manuel, porque su fe sí es mi fe.

viernes, 10 de agosto de 2012

Arcano XIII. Morir para renacer

Qué pasaría si nunca muero, y no tuviera la oportunidad de nacer de nuevo.Control Machete (con Ely Guerra) De perro amor.


Hay tiempos en lo que todo debe morir para que cosas nuevas puedan nacer.
Tiempo de adioses, de rupturas, de despedidas airadas.
Tiempo doloroso, pero necesario, porque si nada se fuera de nuestra vida, no había espacio para que nuevas oportunidades, lecciones, personas y experiencias llegaran a ella.
Y por ahora, no resta más que mirar el ocaso.
Porque, aunque falte todavía para vislumbrarlo, habrá amanecer.



Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo bajo el sol:
 
un tiempo para nacer,

   
y un tiempo para morir;

un tiempo para plantar,

   
y un tiempo para cosechar;

un tiempo para destruir,
    y un tiempo para construir;
 un tiempo para llorar,
    y un tiempo para reír;
un tiempo para estar de luto,
    y un tiempo para saltar de gusto (...)
--Eclesiastés (mi libro favorito del Antiguo Testamento)

En la foto, el Arcano XIII o arcano sin nombre del tarot





Soundtrack: La rolita de Amores perros

jueves, 12 de julio de 2012

Democracia/Dedocracia. El pre gabinetazo tricolor

Luis Videgaray, coordinador de Políticas Públicas.
Jesús Murillo Karam, responsable de Asuntos Jurídicos y Defensor Jurídico del Triunfo Electoral (sic). Me sonó a lo defender el peso como perro... Ah no, perdón. Que éste es el nuevo RIP.
Miguel Ángel Osorio Chong, coordinador de ¿Diálogo? y (des)Acuerdos Políticos.  Sí, el mismo que como gobernador de Hidalgo apoyó con toda la mejor maquinaria de la vieja escuela y las mejores artimañas de desvío de fondos el triunfo (haiga sido como haiga sido) del copetón.

¿Y que con eso tendrá un gobierno democrático? ¿Entendí mal la definición del término o cómo?

Atenas, tú porque no tuviste revolución, y menos institucional.
Sócrates, a ti nos encomendamos.

martes, 10 de julio de 2012

¿Te ha pasado que te cuesta hacer planes porque sientes que el fin del mundo es inminente?

De Ken Wong, Mistaken Identity

lunes, 2 de julio de 2012

2 de julio no se olvida. No es donde la lucha termina, sino donde comienza

La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.
--Eduardo Galeano

2 de julio. Hace doce años fue el día de nuestra borrachera jubilosa, el domingo cuando conquistamos la democracia electoral. Hoy es el primer día del resto de la lucha.

Hace doce años el dos de julio fue el día en que con el voto útil inauguramos el sexenio inútil. Hoy es el día en que debemos de hacer examen de conciencia y preguntarnos qué tanto más radicales tenemos que ser para evitar que a este país se lo termine de llevar la chingada.

Nuestros sueños siguen sin caber en las urnas pero, aún así, muchos realizamos el ejercicio de resistencia pragmática de salir y votar. No se nos olvida Zinacantán, no se nos olvidan las balas perredistas contra población civil que quería agua, ni que Andrés Manuel nunca se pronunció sobre ello. Somos los otros, y sabemos que callar es otra forma de mentir, de dejar pasar lo peor que sigue pasando en muchas comunidades marginadas de nuestro México lindo y herido.

Pero con todo, no vamos a dejar que pasen impunemente la imposición y la mentira. Porque se lo debemos a nuestra historia, a nuestros muertos. Pase lo que pase, llegue quien llegue, los vamos  estar observando, vigilando, chingando cuando corresponda. Eso señores, es la democracia, más allá de urnitas con ventana de "transparencia" y papeletas lindas que se deben marcar con lápiz perfectamente borrable.

Voy a resistir porque soy mexicana y porque el último año me he dado cuenta a golpes de cuánto amo a esta tierra desigual y convulsa que resultó ser mi país.

O qué, ¿te vas dejar?

Para el compa A., por su necia esperanza que llega a levantarme cuando más decepcionada me siento.

lunes, 11 de junio de 2012

#YoSoy132 y marcho, no me marcho. 10 de junio 2012



Para Pampos, y el resto de la banda, con todo mi amor.
Para los  hermanos perredistas y los hermanos panistas.
Para los Otros hermanos.

Cuarenta-y-ún años han pasado desde el halconazo contra los manifestantes de la ciudad de México en una época en la que se creía que el país sí iba a ser democrático y sí iba a cambiar porque la sangre de 1968 no había caído en vano.

Que podrían regresarían los exiliados, creyeron.
Que la autonomía universitaria se podría preservar con marchas, creyeron.
Y les respondieron paramilitares entrenados por la CIA con golpes, porrazos y armas de fuego.
Se habían equivocado, y el error siguió costando cada vez más sangre al país. A las guerrillas urbanas y campesinas de los 70 y los 80 (por no decir hasta el presente), pero también a niños, ancianos y civiles que no cometieron más delito que ser pobres, que querer levantar su voz contra la dictadura perfecta.



Ayer volvimos a ser universitarios. Todos. Los que lo fueron hace 40 años o más. Los que lo fuimos apenas antier. Volví a sentir las lágrimas acudir a los ojos al escuchar las consignas de siempre, actualizadas al momento actual --que a veces no es tan distinto de hace cuarenta años como uno  quisiera--: "Asesinos, asesinos". "Aquí se ve, aquí se ve... Aquí se ve que presidente Peña Nieto no va a ser" "...Por hijo de la chingada, al son de su puta madre...".

Leí cerca del Sheraton una pinta que decía "La sangre de los caídos riega la primavera mexicana" con el rostro de Alexis Benhumea pintado en morado con esténcil y aerosol. "Alexis no murió, el gobierno lo mató".

Y me quedé con los puños apretados de rabia como es quizá normal siendo mexicano en esta época, pero también por la novedad de que algunos de los que ya no somos tan jóvenes envejecimos precozmente este 2012. Y veo con tristeza que, soberbiamente conformes con nuestras luchas, con nuestros logros, con nuestra juventud airada, con nuestro justificado desprecio por la democracia meramente electoral, muchos de los que marchamos hombro con hombro y codo con codo con Atenco --que somos todos-- entre 2002 y 2006 ahora  nos sentamos a criticar a los más jóvenes del #YoSoy132 que acompañan ahora el relumbrar de los machetes y la infinita capacidad de resistencia y dignidad que siguen mostrando los pobladores de San Salvador Atenco.

¿Dónde estamos nosotros, los que fuimos universitarios entonces, los que dejamos de serlo hace menos de diez años? Contra mis compas que piensan que los jóvenes de 132 son un mero fenómeno mediático, ovejitas saltando al compás de las exigencias de perredistas (sobre todo) o azules contra prinosaurios, yo creo que los jóvenes de hoy son nuestra última esperanza para salvar a México de la estupidez y la mediocridad de devolver al tricolor a los Pinos, ahora sí por elección "democrática".


¿Que algunas de sus demandas son demasiado ambiciosas? Sí. También lo eran las de los jóvenes de 68 y las de todos los movimientos que defienden causas aparentemente imposibles, que son las mejores y más urgentes de todas. ¿Que muchos de sus oradores con acento de ricos y poses de niños bonitos dejan mucho que desear? También. Son estudiantes, no oradores profesionales, y muchos de ellos se han formado al tenue calor del debate en clase, no de la asamblea multitudinaria con los mejores vicios y virtudes del CGH. Pero recordemos, si el movimiento hubiera empezado en la UNAM, nuestra alma madre, los medios en bloque lo hubieran tildado de "un grito más de los revoltosos de siempre" y su voz se hubiera hecho más inaudible para toda la sociedad.

Como dijo Taibo, yo sí creo que así como los estudiantes magonistas salieron a retar el orden porfiriano y así como los jóvenes se levantaron en 68 contra el autoritarismo y les respondieron con balas, estos chicos son lo mejor de nosotros, la mejor de nuestras esperanzas. Y no, yo no voy a matar la flor de la esperanza aunque sea una flor chaira y un tanto amarilla.

Creo que el 132 ya logró lo que 68 logró en cierto sentido: la unidad de los estudiantes del Poli, la UNAM, UAM, UACM y demás universidades públicas con los de la Ibero, el ITAM, el Tec, el CIDE, la UVM y demás universidades particulares, muchos de los cuales descubren por primera vez lo que significa que el autoritarismo te amenace. Creo que las marchas de esta primavera que se convierte en verano logran lo que se olvidaba en muchos dos de octubre de mi época: caminar juntos, codo con codo, porque todos somos mexicanos y nuestro México nos necesita; dejar fuera las rivalidades estúpidas entre pumas y politécnicos, entre ustedes los ricos y nosotros los pobres, etcétera, etcétera.

Yo le deseo larga vida al movimiento 132. Que viva más allá, por lo menos, del 1 de julio y de la toma de protesta presidencial del que quede. Porque nos lo deben chavos, a quienes no tuvimos la coyuntura que ustedes hoy tienen. Lo deben a quienes han luchado desde antes que ustedes nacieran por una mayor apertura de los medios. Lo deben a los hijos, viudas y huérfanos de 1968, 71 y la guerra sucia. Se lo deben a México, y sobre todo, a ustedes mismos.


miércoles, 30 de mayo de 2012

Porque la vida es para los fuertes. Así que vamos creciendo, o despidiéndonos.

Para el sobrino V.
Para mis mujeres libertarias, filósofas y guerreras.

Para los compañeros y amigos, todos.
I.
"También se necesita valor para decir la verdad sobre sí mismo cuando se es un vencido. Muchos perseguidos pierden la facultad de reconocer sus errores, la persecución les parece la injusticia suprema; los verdugos persiguen, luego son malos; las víctimas se consideran perseguidas por su bondad. En realidad esa bondad ha sido vencida. Por consiguiente, era una bondad débil e impropia, una bondad incierta, pues no es justo pensar que la bondad implica la debilidad, como la lluvia la humedad. Decir que los buenos fueron vencidos no porque eran buenos sino porque eran débiles requiere cierto valor".
Las cinco dificultades para decir la verdad, de acuerdo con Bertold Brecth, citado por el compañero en FB son:
1.- El valor de escribir la verdad.
2.- La inteligencia necesaria para descubrir la verdad.
3.- El arte de hacer manejable la verdad como arma.
4.- Cómo saber a quién confiar la verdad.
5.- Proceder con astucia para difundir la verdad.
Las cinco dificultades para decir la verdad (descargable acá)
II.

Los temores están todo el tiempo acompañándonos, y uno debe aprender a hacerlos de ladito, darles un abrazo y decirles que está bien que nos acompañen porque nos hacen estar alerta; pero luego los mandamos a pasear un rato hasta que se pierdan jugando y nosotr@s podamos avanzar.

Sabiduría de Perla Orquídea Fragoso, ante la inminencia de que seamos tías esta semana.

Así que a espabilar estimados, porque en este México salvaje y querido, ciudadano que se duerme, se lo lleva la chingada.

lunes, 30 de abril de 2012

De cómo construir monumentos a Zapata y (no) seguir matando campesinos

Para Xavier, Miguel y Eliot. Porque Oaxaca también es México y ahí dios nunca muere.
Para Jethro y el insurgentito.
Para los que todavía "piensan" que el PRI y el copetudo pueden ser la solución.


Emiliano Zapata vio derribar las huertas y las casas del barrio de Olaque en Anenecuilco, por órdenes del Hacendado Manuel Mendoza Cortina que hacia crecer los campos de la Hacienda de Cuahuixtla sobre los predios de Anenecuilco. Ante la enorme injusticia su padre rompió a llorar, Emiliano de 9 años se acerca y la pregunta:
__" Padre ...¿porque llora?
__"Porque nos quitaron las tierras" --- contestó su papá.
__" ¡¿Quienes?!" inquirió el niño.
__"Los amos" respondió.
__¡¿Y porqué no pelean contra de ellos!?"
__ "Porque son poderosos" dijo su padre. Emiliano luego de meditar afirmó:
__"Pues cuando yo sea grande haré que las devuelvan".

(Narración de Jesús Sotelo Inclán, tomada del FB de Pablo Moctezuma)


La imagen, tomada del tumblr de La Otra División del Norte.

Y al recordar la traición de Chinameca todavía se estremece nuestro corazón. Porque Emiliano fue de los mejores hombres que esta tierra ha dado, porque lo mataron porque nunca pudieron comprarlo, embaucarlo o convencerlo; porque se bajó de la silla presidencial para seguir luchando por lo que siempre quiso: la tierra.

Porque de él un republicano español  --que peleó por la primera y segunda República, y luego en contra de Franco, pasando por campos de concentración y hasta terminar sus días en Francia-- dijo: "Con dos hombres como zapata la República no hubiera muerto".

Porque mientras el RIP le construyó monumentos por todo el país, no dejó de asesinar a los Zapatas de los años 50, 60, 70, 80 y actuales. A toda la gente digna que recuerda que la tierra no se vende, se cuida y se defiende, y pertenece a quien la trabaja.

Por todo esto Zapata vive, y no lloramos, recordamos. La lucha sigue.

jueves, 19 de abril de 2012

Por la boca mueren el pez y Wilde, o el 20 por ciento de los problemas que tenemos es por pendejos y el 80 por ciento, por metiches (o imprudentes)

Este año he pensado a menudo que la honestidad imprudente puede ser uno de mis principales problemas. Desde, digamos, octubre del año pasado hasta hoy, mediados de abril, me ha traído cuatro conflictos mayúsculos con distintas personas.

El primero de los pleitos fue familiar, y se debió quizá, no tanto a la honestidad, como a lo poco propicio del momento y al hecho de que la persona en cuestión resulta tener la misma honestidad inoportuna y a veces hiriente que yo (familia al fin y al cabo) y ambas partes dijimos cosas que nos lastimaron profundamente. Moraleja: mejor callarme cuando tengo exceso de estrés y desvelos acumulados, ya que no cuento con la percepción necesaria para diferenciar un buen momento de uno malo para hablar.

Del segundo y tercero de los encontronazos podríamos decir que si no fueran trágicos, resultarían en verdad bastante cómicos. En uno no sé hasta qué punto operó mi falta de sensibilidad y el exceso de ídem por parte de la otra persona. Y el otro fue, de plano, un caso clásico de "al que le quede el saco que se lo ponga" en el que comprobé de manera dolorosa que, como dice Pessoa, por la boca mueren el pez y Óscar Wilde (y también Adriana del Moral). Resumen de la tormenta: ofrendas de paz que se entendieron como llamados de guerra, viejas rencillas redivivas cual zombis endemoniados, nueva información sobre viejas diferencias y, finalmente la conclusión --tristísima para mí-- de que quizá hay personas que una vez fueron muy cercanas pero no pueden serlo otra vez.
Moraleja 1: al principio pensé que la mejor opción sería dejar de escribir reflexiones íntimas de manera semi pública, porque nunca falta el sensible que piense lo peor y lea reproches que no son tales. Pero luego tuve que enmendar mi conclusión, porque descubrí también que justo el hacer pública mi intimidad es parte de lo que me hace quien soy, de lo que me permite crear lazos cercanos con quien amo. Porque así como el exhibicionismo emocional o reflexivo tiene sus consecuencias negativas, también tiene sus recompensas, y algunas personas respondieron a mi cuasi tratado sobre la amistad femenina con comentarios y sobre todo acciones, que me iluminaron y conmovieron. Moraleja 2: contra mis más íntimas y vehementes creencias, descubrí que la amistad sí se puede morir, y se me reveló --dolorosa pero liberadoramente-- que hay relaciones en que el tiro de gracia equivale a una eutanasia piadosa para ambas partes (aquí algo sobre el concepto de eutanasia amorosa, que escribí para otra persona, implicada colateral de lo que aquí cuento).

El cuarto caso es más difícil para mí, quizá porque es el más reciente, pero también porque, a diferencia de los demás, aún no sé si tendrá solución. Estoy segura que el primer pleito se resolverá, no tanto porque seamos familia, sino por el intenso cariño y afinidad que nos unen. Sin embargo, las heridas fueron tan hondas que pienso que la reconciliación llevará tiempo, además de que la distancia física y la diferencia de horarios operan en nuestra contra. Con todo, tengo la tranquilidad de saber que habrá remedio. En los segundo y tercer episodios la respuesta evidente fue que no hay solución porque no existe la voluntad de buscarla, y punto. Quizá en un año, en diez, en veinte, la situación sea distinta, pero hoy por hoy la cosa está así. En este último evento el problema no fue tanto la honestidad en sí, sino el saber a quién y cuándo decir qué. Inexperiencia y diferencia de perspectivas explican la falla, supongo. Como sea, en este caso la moneda está en el aire y espero que la iluminación me llegue para encontrar la mejor forma de aproximarme  a alguien a quien, sin intención y sin dolo, ofendí profundamente. Espero también que para esa persona, como para mí, la amistad pueda más que todos los otros factores. Pero eso, es algo que sólo el futuro dirá.

martes, 10 de abril de 2012

Arder (de ti, para mí, aunque tú no sepas)

Cuando nos besamos trituramos un ángel.
Su última voluntad será nuestro deseo.
Tiempo habrá para escupir sus vidrios de colores,
su sombrero de plumas,
barajas manoseadas por tahúres y ahora

hay que hacerlo entrar,
ofrecerle licor (que él viene de morirse),
acercarle una silla (que lee en la oscuridad).

Dirá sus baratijas,
su forma de guiarnos al secreto de la vieja
estación.
Dirá que el vino está hecho de hojas secas,
que puede hacer un fuego con tu rostro y el mío.
(Ni un centavo de luz a su trabajo).

Cuando nos besamos desollamos un ángel,
un condenado a muerte que va a resucitar en
otras bocas.
No tengas lástima por él, sólo hay que hincar el
diente
y triturar al ángel.
Abrir tus piernas blancas y darle sepultura.

Jorge Boccanera

miércoles, 28 de marzo de 2012

Por qué nunca tendré un blog de modas ni seré famosa

 A veces, cuando veo blogs de moda o con fotos como estas, me dan ganas de subir cosas así. Luego reviso mis fotos y recuerdo por qué nunca podré tener un blog de moda:



Camiseta: Una tienda del centro, 30 pesos
Falda: Comprada en Palenque en 2005, 60 pesos
Zapatos: Flexi (los compré hace taaanto, digamos unos diez años, que ni recuerdo el precio)
Paliacate: Pueblo de Palenque, en 2007, 5 pesos
Lentes de sol: Gasolinería de la carretera, 30 pesos
Collar: lo heredé de mi mamá, quien lo compró en Acapulco hace mil ocho mil años

Y justo en la foto donde todo sale perfecto, el viento me tapa la cara con el paliacate y una de las conchitas que recogí se asoma en la cintura de mi falda.

Por esto nunca seré famosa como Andy Torres, mucho menos como The Sartorialist, y ni siquiera como Botica Pop. Por esto, mejor escribo sobre viajes.

jueves, 8 de marzo de 2012


Ahora pienso en lo feliz que he sido en mi vida, en particular los últimos años.
Gracias por ser parte de eso con su oído atento en las madrugadas, con sus críticas, con sus abrazos, con los bailes que han mejorado con los años, con su risa propia e impropia ante situaciones de toda índole.
Gracias por todo, cuando gracias no es la palabra.