miércoles, 23 de marzo de 2016

Love letter from #Harlem, NYC, para las hermanas feministas del mundo y sobre todo de la Abya Yala unida

Queridas, amadas, admiradas, y a veces tristemente no bien ponderadas herman@s:

Les escribe su carnalita anarquista desde el cuasi exilio (porque al final, pues ni banderas ni fronteras y chinga a tu pinche padre tú, so facho de mierda, D. #Trump) de Harlem, NYC, Planeta Tierra. Buenos días, tardes, noches y madrugadas sistás.

Llevo muchos años pensando esta carta que apenas ahora empiezo para ustedes, porque a veces una siente que entre más densa es la oscuridad, más cerca está el alba, como pasa en nuestra madre Gaia, pues, pero también como la ingenua optimista informada, aunque idealista que una es.



De antemano, una disculpa por todas mis aparentes ausencias y silencios. De verdad que ausencia no es olvido, y mucho menos falta de sororidad. Es sólo que a veces nosotr@s l@s anarquistas somos un poco demasiado despistad@s y otr@s. Pero ahora el "feminismo" parece ser un gran debate, incluso en la agenda de los medios más mainstream y colonialistas del mundo --aunque sea para ser malentendido, e incluso difamado. Personalmente, yo encuentro esto como una ventaja y una desventaja, pero ustedes, mis hermanas feministas, lesboterroristas, eco feministas, "feminazis", trans, queer y todas, podrán decirlo mejor que yo.



La ventaja es que, como filósofa, siempre he creído que la discusión nace la luz. Digo, a veces me ha entristecido, sobre todo en los últimos tres años, darme cuenta de que, a veces, mucho antes que la luz, llegan cosas como el encono, la rabia y, peor, el resentimiento. Pero pues libertaria irredenta como soy, prefiero incluso ese dolor de dañarnos entre herman@s al silencio o la indiferencia. 

Y la desventaja es que la banda termine malentendiendo o estereotipando el feminismo, como puede suceder y, desgraciadamente pasa casi con todo. Si no, pregúntele a los que han hecho de la mentira sobre el terrorismo casi una carrera, o de la distorsión de la verdad un negocio. Digo, nomás por dar un par de ejemplos.

Desde luego, yo no soy quién para decirle a nadie qué tan dura es o no su lucha. Digo, tengo el privilegio infinito de poder nombrarme anarquista de 4a generación, y desde luego que la vida siempre es lucha, desde la concepción hasta la tumba.




Mi experiencia como mujer anarco zapatista. No dividir, sino unir en la diferencia

Dicho esto, sólo quiero mandarles un gran, gran, gran abrazo cálido y solidario, y compartirles mi humilde experiencia. No me lean desde el juicio o desde mi muchas veces evidente arrogancia por el privilegio de mi familia o historia de vida. O háganlo así, si quieren hacerlo, digo, por mí cada quien es su am@ y se manda sol@. Yo sólo las invito a leerme como un murmullo de hoja al viento entre muchas otras hojas, con la suave tenacidad de una gota más entre la lluvia.


Punto número uno: Evidentemente, esto es la guerra. Y citando a Schopenhauer, pus sí, a veces el mayor orgullo y dignidad es morir con las armas en la mano. Pero a veces también hay buenas noticias; que aún en la guerra se tejen alianzas y en ella también debemos buscar espacio para el encuentro y la alegría compartida.

 

Yo, Adriana, aká Isabel, aká Adelita la nómada, aká obrera/amante de las palabras, apelando a mi irrevocable libertad para todo --que debo seguir defendiendo y gozando cada día--, elijo no decirme feminista. ¿Por qué?

Pues quizá porque el mayor regalo y privilegio de mi vida ha sido una libertad inmensa y deliciosa, a veces tan infinita que una corre casi constantemente el riesgo de ahogarse en ella como en el mar, pero eso es, por ahora, otra historia. Y justo por otras muchas historias de mujeres y cuates xy valientes, heroic@s y solidari@s, es que no quiero que me lean nunca de los nuncas como traidora, queridísimas hermanitas. Para acompañarlas me he alesbianado muchísimo, gracias a las dudas que en mí han sembrado las feministas, sobre todo por la suerte de ser cercana a algunas compas lesboterroristas.

Liberarse del género como sistema

Después de muchos años de tratar de volverme  más sensible a la diferencia que existe entre los así llamados hombres y mujeres, mi postura sería, con todo, mucho más cercana a la de las hermanas zapatistas, a la de muchas mujeres indígenas con conciencia política, a la de las feministas árabes como Fatema Mernissi. Creo que se resume básicamente en esta brillante cita de Francesca Gargallo, hermana de profesión y pensamiento, italiana europea de nacimiento, siempre abajo y a la izquierda por elección, orgullosamente decolonial.

(…) el género como categoría de análisis sirve para escudriñar las formas de la opresión y la subordinación social de las mujeres, para desentrañar cómo la desautorización femenina (que es una estrategia del colectivo masculino) tiene efectos materiales en los ámbitos de la vida: la alfabetización, el empleo, la salud, el poder político y la impartición de la justicia. Porque el género en sí es un sistema: una monótona y repetitiva, aunque aparentemente variada, combinación de partes reunidas para subordinar el sexo femenino y explotarlo económica, política, religiosamente, justificando la apropiación de su sexualidad por el parentesco que, a su vez, es un sistema de sistemas.

(…)Ligar el sistema de género con la identidad de las mujeres es atarlas a la subordinación de los hombres. Liberarse del género es, por el contrario, una propuesta de construcción de la propia subjetividad que implica el reconocimiento del valor cultural y económico de cada mujer, y la validación del derecho a una diferencia sexual positiva y de la desconstrucción de la occidentalización forzada. Es una posición teórica y política que reconoce la diferencia como un valor humano.

Además, quiero añadir que, desde luego para tod@s es evidente que el mundo está lleno de diferentes sistemas de opresión, que vejan y pretenden dominar igualmente, aunque de modos distintos a mujeres (normalmente mucho más crueles o intensos) y hombres. Y desde luego, como humana primero y anarquista después, yo estoy en contra de cualquier forma de opresión, sea la sea, donde quiera que ocurra.

Sucede que me asumo mujer y puedo a veces por ello ser más sensible al dolor de las hermanas triplemente oprimidas entre las oprimidas: mujeres, pobres, indígenas (o de las llamadas "minorías"). Eso no me hace menos solidaria con los trabajadores explotados casi hasta la esclavitud, por más xy o no que sean, ni con ningún otr@ herman@ human@ luchando por un mundo más libre, menos dolorosamente desigual.

Porque el enemigo natural de la mujer no es el xy, sino la opresión. Unid@s por la libertad

Pero insisto, para mí la primera batalla es siempre la libertad: de todos los seres humanos, de todos los seres sintientes incluso. Discúlpenme, pero yo no puedo y no quiero dividir mi mundo en nosotras las xx y ustedes los xy, ni en hombres y mujeres, ni nada por el estilo. Creo en la libertad y dignidad de la persona por encima de estas etiquetas o moldes predeterminados, de este binarismo ciego y exlcuyente. Y pues bueno, es sólo mi punto de vista y no estoy tratando de ganar seguidor@s y mucho menos enemig@s, sino sólo de, si es posible, entendernos más y mejor. 

A lo que voy es a que he aprendido de mucha gente, pero sobre todo de mis amados hermanit@s del color de la tierra que cuanto más grande y amplia es la pelea que un@ enfrenta, un@ no sólo se tiene que hacer más fuerte y más consciente, sino también más solidari@. Y así, a veces, pues empieza a suceder que va encontrando aliados por todas partes.



Yo siempre viviré orgullosa de tod@s l@s que lucharon, brazo con brazo, hombro con hombro, por todos los derechos de los que yo disfruto hoy, incluido el de poder elegir este día y todos los días llamarme anarquista por encima de cualquier identidad de ese sistema de opresión/división que para mí es el género. Porque soy orgullosa nieta de un xy ultra ultra feminista que me dio, junto con mi tatarabuela normalista, las dos grandes matriarcas de mis dos familias (abuela materna y una bisabuela paterna) el gran regalo de poder elegirme absolutamente, de elegir sobre todas mis otras pertenencias, la de anarco zapatista como mi más importante identidad, y, aún así, seguir siendo mujer, libre y solidaria. 

Y, como somos todas hermanas, pues sólo quiero contarles que en mi muy particular camino de vida y de lucha he encontrado un chingo de aliados xy que son re dulces, solidarios, críticos, fuertes, y también a veces estúpidos y obcecados. O sea, que son unos chingones, pero también se equivocan terrible y dolorosamente, con intención a veces, pero normalmente sin mala leche. Un poco como tod@s, ¿no?


Bueno, me tengo que ir porque acá en la ciudad el amanecer comienza y, aunque los fachos amenazan ahora con la naranja cabeza de Trump en la vanguardia, pues en mi México lindo y querido, que no termina en su frontera y es más un lugar en el corazón que en el planeta, todos sabemos que Zapata vive, como viven Emma Goldman, Virginia Woolf, Lou Salomé, la tres mil veces heroica Comandanta Ramona y much@s más.



Abrazos cariñosos y combativos. La lucha sigue, es urgente, necesaria, impostergable y solidaria.

PD. Y acá en Central Park resuenan los cascos del caballo blanco de Zapata, y en la isla de Ellis  y las cárceles de NY la alegría terca y lúcida de Emma Goldman no deja de hacer eco. Besos. Por una revolución con más baile, más amor y más risas. Y sobre todo, por un mundo donde quepan cada vez mundos, ahora sí me despido. 

A.

viernes, 8 de enero de 2016

el viejo asunto aquel de que dijimos que queríamos hacer una revolución (digamos), pero en realidad queríamos hacer un concierto....

Para quienes me ayudaron a sobrevivir ese 2009 de miseria económica: E. (que hasta ofreció mantenerme) Carlos R., Luis T., Mario D.V., Miguel A. M., Enrique M. y todos los demás. Para Thelma, Gaby Perla, Rosalía, Arturo Y Miguel M., mis cómplices favoritos de ese periodo. Para Javier y Oliver que me hacían reír vía chat. Para mi alma máter grande y mi alma máter chica, que me dejaron ser y no ser profeta en mi tierra. Para todos mis hermanitos-compas. Para quienes siempre me recuerdan que ni un paso atrás. Para todos los que fuimos/semos/seremos Casa sin...

Porque "aunque a veces parezca que no, eso de la felicidad en la vida es algo que siempre buscamos", me dijo Fran en un correo.

Y, entre otras cosas, le respondí:

(...)mejor aún, la "clase" se volvería una discusión parafernálica a muchas voces, de muchas ideas.(...)Y sí, espero que así termine, que cuando acaben las sesiones todos miremos y nos miremos diferente... ¿para qué hace uno esto sino para eso?

Y la felicidad sí es lo más importante. Lo dice también el budismo, que sí ahorita es la súper moda. Pero cuando me pregundo sobre la expansión de las ideas en el mundo encuentro a veces que justo son las modas lo que modela la mentalidad de una época. Clavadeces en fin, filósofa al fin.

Y sí, a hacer lo que queremos y hacerlo bien. Porque cuando tenemos esta libertad nos acorralamos a nosotros mismos sin pretextos. No hay de otra, y puestos  en esto sólo lo mejor (y por ende lo más radical) es lo suficiente.

PD. Que desaparezca el presupuesto federal para cultura.

(Extractos de un intercambio epistolar de 2009 con Fran Ilich. A propósito de un curso sobre multiculturalismo en el que me invitaron a ser docente en la UNAM. Para recordarme que la vida son espirales y que a veces uno tiene que hacer lo que ama aunque ponga en peligro su subsistencia inmediata.)


sábado, 21 de noviembre de 2015

No soy mamá, pero... Carta de una soltera sin hijos a sus queridas amigas madres



Para todas las mujeres de mi vida. Tengan hijos o no. Entiendan y apoyen la forma en la que he elegido vivir o no.

Soy hija, hermana, sobrina, nieta, tía, y muchos otros roles que implican compromisos familiares y responsabilidades.

También tengo una agenda (social, laboral, personal, política, espiritual) y, al igual que las mujeres madres, merezco respeto a mis tiempos y prioridades.

Soy ama de casa: pago las cuentas del hogar, hago la compra, cocino, tengo asuntos domésticos que resolver.

Tengo una trayectoria laboral y una historia de quehaceres que amo y de los que me enorgullezco. Soy capaz de crear cosas --aunque sea con palabras, con imágenes-- y así también quiero creer que doy un poco vida, que la alimento.


Quizá no entiendo las inmensas implicaciones de traer a otro ser humano al mundo. Y tal vez nunca lo voy a experimentar en carne propia, pero no creo que eso me haga menos persona, ni menos mujer, ni menos capaz de tener mis ideas sobre el mundo que quiero construir para las generaciones futuras --y actuar en consecuencia.



Amo a mis amigas que son madres y recuerdan que hubo una época en que no lo fueron y sus vidas eran muy distintas. Admiro a todas las que decidieron serlo y están profundamente comprometidas con ello, porque ser madre es algo revolucionario; una de las posibilidades más concretas de transformar totalmente el mundo.

Agradezco infinitamente a mis amigas que no me cuestionan ni minimizan por no tener hijos. No sé si un día los voy a tener, y el sentido de mi vida no se juega en ello. Tal vez nuestras vidas sean un poco o un mucho distintas, pero siempre las voy a amar, y como el amor es una cosa que multiplica, pues también amo a sus hijos, mis sobrinos. Porque son esperanza, porque son vida y porque yo también lucho, muy a mi modo, porque el mundo en el que crezcan sea menos oscuro, menos triste, menos feo y terrible.  


O sea que abrazos y besos para tod@s, porque hacen que mi existencia sea más luminosa y significativa.

Gracias por compartir el camino conmigo y dejarme ser parte, ya no sólo de sus vidas, sino también de las de sus hijos.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Sobre quienes te ayudan a reencontrar el centro

Entre 2013 y 2014 perdí sucesivamente las distintas vidas que había construido y fui construyendo. Fui mujer casada, maestrante, oficinista; luego, nada de todo eso.

Este año fue desde marzo hasta septiembre un largo e interminable silencio. Una sucesión de pérdidas menores —al menos comparadas con la temporada de cataclismo tras cataclismo que precedió— donde dejé ir un montón de cosas, personas, obligaciones y demás. Si durante casi dos años me las ingenié para lograr que, pese a todo, el mundo no se me derrumbara, ahora simplemente demolí los escombros que quedaban y, en mi vocación totalizadora, incluso dinamité más de lo que alguien prudente hubiera hecho.

Inédito en mí: reduje mis actividades al mínimo con un horizonte de futuro nunca superior a un mes. Incluso dejé de escribir por más de seis meses todo lo que no fuera indispensable para mis chambitas cómodas de subsistencia.

Me entregué profundamente a la vida nómada, aunque no al viaje. Y confirmé que desplazarse y no echar raíces es algo distinto del intenso compromiso de andar en el camino.


En los últimos meses de mi vida, desde diciembre del año pasado o enero de éste, me concedí el lujo de ser irresponsable, de no buscarme obligaciones y no permitir que nadie dependiera de mí, decisión de muchas formas egoísta pero que me resultó necesaria.

Tras esto la lista de lo y l@s caídos es larga, lo sé, pero no quiero contar ausencias. La gente que quedó pertenece a dos grupos básicos que no se excluyen mutuamente: los mega entrañables que me buscaron hasta el cansancio y a quienes admito hice sufrir;  y los tan desapegados —como yo— como para no notar en mi ausencia nada más que una de mis clásicas desapariciones, quizá un poco más densa y prolongada de lo normal. Y dentro de ellos hay otros dos subgrupos: los que no se preocuparon porque nuestra relación, aunque cercana, no es íntima, sino de buenos momentos sucesivos que han implicado una buena dosis de espacios y tiempos distintos; y los que me entendieron porque tienen también sus temporadas de crisis y distancia.

Ahora siento que ha empezado otra etapa, con uno de mis comienzos favoritos: un viaje. No sé hacia dónde va esta transición, o en qué y dónde pararé. 


Todo es tan parecido pero tan distinto. Por ejemplo: Aquí las chelas son toñas. El Masaya te puede llevar al más-allá. Las conversaciones sobre el pico de gallo y el gallo pinto no tienen nada que ver con aves.

Hasta ahora, lo único que sé, casi de cierto, es que todo está como está —es decir, de algún modo bien, y de otros mal— y que estoy bien, y hasta feliz con eso.


lunes, 29 de diciembre de 2014

Quién me ha robado el mes de abril y 2011 bañado en sangre. De Gerardo Arana (Querétaro,1987 - 2012)

SAUL GALO
En un país despiadado y terrible.
En un país con miles de muertos.
Vivía un poeta cristiano:
–          ¿Dios vive en los delincuentes?
–          Sí
–          ¿En los asesinos?
–          Sí
–          Y qué está esperando
–          A transformarse
En qué.
En nosotros.
Del libro Bulgaria Mexicali (2011), ilustración del autor con el seudónimo de Saúl Galo. Lo encontré gracias a esta lista (www.hayfestival.com)

jueves, 18 de diciembre de 2014

De la extranjera, para el extranjero. Canción de Leonard Cohen, adaptada por Nacho Vegas

No sé cuántas veces he escuchado en esta semana la canción. Así soy yo, la analfabeta musical: encuentro una rola que se convierte en La rola y la pongo una y otra y otra vez hasta que la incorporo a mi repertorio.

Leonard Cohen es, definitivamente, uno de mis compositores-cantantes --aunque algunos amigos me digan que, como Dylan, no canta: recita-- favoritos. Lo conocí por mi amigo Carlos y por E. Uno me quemó el disco completo de Closing time y otro dos canciones suyas en un mix de música y poemas... Éramos unos niños. Y, si no me bastaran con esos recuerdos para amar a Cohen la peli de I'm your man lo logró sin vuelta de hoja, sumada a sus canciones en el soundtrack de Natural Born Killers.   

Este año caí en fascinación con Nacho Vegas, lo escuché muchas veces en madrugadas interminables. La canción de "La fiesta" me acompañó el final de la primavera y todo el verano (fatal) en fiestas y desvelos incontables; la de "Dos bandos", que escuché realmente por primera vez con K. aunque ya la había oído antes, me sirvió para justificar mi ausencia-retirada de ciertos círculos. Y "La sed mortal", a manera de disculpa escuchada en una madrugada triste me hizo llorar por dos horas seguidas. 


Ahora ésta es definitivamente mi canción de diciembre y, una de las grandes canciones en el soundtrack de mi vida extranjera, cruzada por muchos extranjeros: 


Canción del extranjero

Es cierto, sé que todos tus amantes
fueron jugadores pretendiendo haber dejado el juego.
Conozco a esos hombres y no es fácil
coger la mano de alguien que quiere alcanzar el cielo,
alguien que quiere alcanzar el cielo.

Y al recoger el comodín que se olvidó
descubres que no te ha dejado mucho más que nada.
Él como cualquier jugador se retiró
cansado de esperar por una carta aún más alta, 

como San José buscando un pesebre,

Y un día con serenidad te dice que
su voluntad se debilitó con tu amor y tu cobijo.
Sacará de su cartera un viejo horario de trenes
y dirá: "te dije al llegar que era un extranjero,
te dije al llegar que era un extranjero".




Pero ahora ves que hay alguien más que esconde
sueños y demás como si fueran la carga de otro.
Ya has visto a ese hombre antes repartiendo cartas
con su brazo de oro que ahora está oxidado,
y te ofrece juego a cambio de cobijo,
y canciones a cambio de cobijo.

Y tú odias ver a otro extranjero como aquel primero
haciéndote creer que ha dejado el juego.
Y mientras él oculta un as adviertes
un camino serpenteando como humo entre la nieve,
y de pronto sientes que envejeces.

Le dices que puede pasar, pero oyes algo
y al girarte ves la puerta abierta y nadie en ella.
Está junto a la ventana y no tienes nada que temer,
eres tú, mi amor, tú eres la extranjera,
tú mi amor, la única extranjera.


Quise esperar, sabía que te encontraría en este tren,
ya es hora de ir cogiendo otro.
Entiende por favor que nunca tuve un plan
para llegar a este sitio o a cualquier otro
.
Y cuando te habla así no sabes que pretende.
Mañana podemos quedar bajo el puente
o junto al mar que se extiende hacia el infinito.
Y sube al coche-cama dejando el andén vacío
y entiendes que él nunca fue sincero,
que él no era aquel extranjero.
Y dices: "vale, bajo el puente es perfecto". 



http://youtu.be/MWUFcvUKpuQ


Y sí, bajo el puente es perfecto, aunque preferiría junto al mar.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

sobre el dolor... nos faltan 43 más y otras cosas que no dejan de herir






José Sánchez
Lo siento... hoy amanecí demasiado sensible... Me duelen los huesos -el pasado-, me duele la piel -el presente-, y me duelen los pasos y caminos por andar-el futuro-, pero lo que más me duele es la extinción y la desaparición forzada, la negación del Otro. Hoy sentí el hambre de todos los días, el hambre de la montaña, el hambre de la sierra... la sed junto a la fuente, la sed... los días amargos y el horizonte enrarecido por el eclipse de las lunas sangrientas.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Para mis viajeros. Porque siempre estamos juntos, aún viajando cada quien por su lado

Los viajes no sólo son de quien viaja. Mi corazón anda de viaje con RunRun por el norte y con mis guerreras del sureste; fue a Ecuador dos veces, regresó hace unos meses de India y de Alemania, y ha ido y venido los últimos meses a la tierra de mis abuelos. Soy destinataria de diarios de campo y crónicas de viaje, la mirada de otros ojos llena los míos de paisajes, externos e internos. Me voy y vuelvo, vuelvo y me voy.



Dejarás la ciudad
capital del escombro
Dejarás la ciudad
centro del universo
en derrumbe
Dejarás la ciudad
hormiguero mayor
urbe de la termita
Dejarás la ciudad
piedra
de los sacrificios
Dejarás la ciudad
patria de los despojos 


















1533 
Tu oficio es el viaje.
Dejarás la ciudad, tendrás que irte.
Vas a encontrar llanuras,
tierras inmentas, desconocidas.
Esfuerza el ánimo,
tienes que hacer verdadera la vida.
Sigue el ejemplo de los antecesores,
los que rigieron y gobernaron justamente.
Llegarás a pueblos extraños.
Puede ser que en ninguna parte se logre nada,
puede ser que en ninguna parte
tenga entrada tu ofrecimiento: Quizá no lo es.
No retrocedas. Ten firme el pie.
Algo lograrás. Algo te asignará
el Señor del Universo.

-Víctor Manuel Cárdenas, Fiel a la tierra





José Sánchez dice:
Escribo en el exilio y desde los no lugares. Tal vez sea otra forma de sentirse el hombre desplazado. Lo prefiero a sentirme asimilado.


miércoles, 13 de agosto de 2014

Heridos por el veneno intenso del loco amor se arrojaban a las llamas

Quebrar el son


SE AMABAN

Se amaban
Se lamían el alma
Se herían con los ojos
Se cortaban
al besarse
Se mordían
Estaban solos
Lloraban sin motivo
No les cabía ni el cuerpo entre las almas
Se consumían en un fuego invisible
Soplaban sus cenizas
Se reintegraban
Se daban a comer su corazón
Nadaban en las aguas del cielo
Se amaban

Se amaban.


FLOTABAN

Flotaban
Papalotes ligeros de Chagall
los dos enamorados
tomados de la mano
flotaban
sin gravedad
Aislados
Separados del suelo sin haberlo notado
flotaban
Más allá de su nube favorita
Más allá de los cielos más insospechados
Más allá del lejano fin de los tiempos
Más allá de la muerte del espacio
y más allá de dios
y más acá de la madre de dios
los dos cometas locos y enamorados
flotaban

flotaban.


CUANDO ELLA LO MIRÓ
él puso a asar su corazón en un fuego de roble
: ya está listo
: sírvete
dijo
Ella mordió
pero al hacerlo
sintió los dientes de él
hundiéndose despacio
en su corazón crudo.


SE ARROJABAN A LAS LLAMAS
Heridos por el veneno intenso del loco amor
se arrojaban a las llamas
: caían muellemente sobre aquel lecho de pétalos frescos
y ardían de todos modos
pero no reposaban
Y miraban las llamas
en sus ojos
guardadas
Y se volvían a lanzar
a las llamas
: a las almas.


ABRÍA SUS PÉTALOS
: ella abría sus pétalos
mientras él se acercaba
y comenzaba
a libar
: le quedaba en la boca el gusto intenso
de aquel licor que otorga las visiones
antes del hundimiento.

Efraín Bartolomé, Quebrar el son, Ediciones Monte Carmelo, 2011.

sábado, 5 de julio de 2014

Los cronopios y el amor

Habían dormido con las cabezas tocándose y ahí, en esa inmediatez física, en la coincidencia casi total de las actitudes, las posiciones, el aliento, la misma habitación, la misma almohada, la misma oscuridad, el mismo tictac,los mismos estímulos de la calle y la ciudad, las mismas radiaciones magnéticas, la misma marca de café, la misma conjunción estelar, la misma noche para los dos, ahí estrechamente abrazados, habían soñado sueños distintos, habían vivido aventuras disímiles, el uno había sonreído mientras la otra huía aterrada, el uno había vuelto a rendir un examen de álgebra mientras la otra llegaba a una ciudad de piedras blancas.

Julio Cortázar, Rayuela

Los cronopios y el amor

Guerrero jaguar
Refugio de la memoria
Te tiendo la mano