martes, 19 de mayo de 2009

Onetti: lugares que están en ninguna parte

Este mes ha sido el mes de Juan Carlos Onetti. La obra del uruguayo es densa, poblada de seres fracasados que escapan de la realidad a través de la fantasía, el alcohol o el sexo. Dejo unas citas de dos de sus obras sobre Santa María (su Comala o Macondo personal): Dejemos hablar al viento y El astillero.

"Es fácil dibujar un mapa del lugar y un plano de Santa María, además de darle nombre; pero hay que poner una luz especial en ada cadasa de negocio, en cada zaguán y en cada esquina. Hay que dar una forma a las nubes bajas que derivan sobre el campanario d ela iglesia y las azoteas con balustradas cremas y rosas; hay que repartir mobiliarios disgustantes, hay que aceptar lo que se odia, hay que acarrear gente, de no se sabe dónde, para que habiten, ensucien, conmuevan, sean felices y malgasten". p. 51

(Se estuvo riendo sin burla; no creaía, simplemnte. Pero como yo estaba enloquecido de amor por ella y además ella no me importaba, pude soñarla en la mñanaa gris, avanzando a la orilla del agua, pequeña, encogida y friolenta, buscando alos pescadores, buscando herir al mundo y, tal vez, de paso también a mí dormido, ausente, arropado, incapaz de quererla como ella había imaginado el amor.) p. 98

Llegamos a la casa y la vimos cerrada, muda y ciega; vimos nuestras maletas en lo alto de la escalera de entrada; vimos, clavado en la puerta el cartel que decía: EL VERANO SE ACABÓ (...). p. 102

La dejé ir y estuve esperando mientras me sentía estafado y moribundo de amor. p. 104

Ella o él que se querían desde los catorce años por encima y por debajo de todas las plabras conocidas y de todas las palabras que un genio o un imbécil tartamudo pudiera componer para expresar lo indecible, para empequeñecer y manchar aquella pureza de setenta y cinco años. p. 127

Medio mes o veinte días vivimos en la cama y el cielo iba cayendo pulverizado en el cuarto (...). Detrás de la consabida ordinariez del tipo estaba el día claro enmarcado por la complicada geometría de la pared quebrada. La gran bola asesisna del Señor giraba lenta sobre un fondo azul ya teñido de otoño. p. 129

Recordó que había nacido para la espera ciega y estúpida, para un corto estío, para una serie de puntuales decepciones con las que era necesario construir una vida. p. 221

Juan Carlos Onetti, Dejemos hablar al viento, Barcelona, Seix Barral, 1984.


Sospechó, de golpe, lo que todos llegan a comprender, más tarde o más temprano: que era el único hombre vivo en un mundo ocupado por fantasmas, que la comunicación era imposible y ni siquiera deseable, que tanto daba la lástima como el odio, que un tolerante hastío, una participación dividida entre el respeto y la sensualidad eran lo único que podía ser exigido y convenía dar. p. 299

Juan Carlos Onetti, El astillero, Colombia, Editorial La Oveja Negra, 1984.


lunes, 18 de mayo de 2009

Por los que se van... el poema que le dedicó Miguel y Viceversa

No te salves

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma

no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios

no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana

y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo


Viceversa

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.

Ambos poemas de Mario Benedetti, poeta uruguayo que murió un domingo de lluvia.

Decepcionada del fin del mundo, o la primavera de la influenza

He soñado con el fin del mundo un par de veces. Y en mis momentos más lúcidos digo que el mundo se ha acabado en realidad muchas veces. Pero de todos los apocalipsis que imaginé posibles, ninguno tan decepcionante como la gente con cubrebocas en el metro, las calles desiertas y las noticias una y otra vez con lo mismo de la influenza.

Mejor la canción de Lhasa: "Llegarás mañana para el fin del mundo..."


La imagen, tomada de:karenastrid.deviantart.com




Epidemia de pánico, del flickr de Eneas.

lunes, 20 de abril de 2009

Tú y yo no armamos un nosotros

...me quedé pensando en lo lindo que habría sido si yo no fuera yo, ni a ti te diera tanto por ser como tú. Porque lo que somos tú y yo no armamos un nosotros, por más que no dejemos nunca de extrañarnos.

Diablo Guardián, Xavier Velasco

domingo, 22 de marzo de 2009

Es un vacío que te va comiendo por dentro, una ansiedad que no deja lugar para palabras.

Miedo a lo que pase, pero peor, miedo a que nada pase.

Visiones que te cruzan como presagios: la cobija morada estaría buena para usarla si vivieras en la calle, si él te deja va a ser tu culpa.

Dicen que vivir es fácil, basta con no hacer nada en contra y listo. Y aún así, hay días que no lo consigo.

lunes, 9 de marzo de 2009

¿Quién quiere "un país de lectores"?

Quise subir los comentarios de una entrada en el blog de Oliver. Porque me parece que leer y escribir son cosas terriblemente subversivas y que, por ende, muchos tienen ganas de prohibir aunque se escuden tras lemas de "Hacia un país de lectores".

Hacernos un país de lectores significaría cosas duras: Primero, una mejor y mayor educación básica, con mejores maestros y salarios más justos para ellos. Y ese simple hecho implica toda una revolución social y cultural que el gobierno no está dispuesta a costear como lo muestra con los recortes de presupuesto al sector educativo y las alianzas con caciques de los sindicatos magisteriales, acompañada de descrédito para la lucha magisterial dura.

Un país de lectores significaría también un campo de pólvora listo para estallar al menor chispazo. Porque la verdad nos hace libres, peligrosamente libres, y no para transitar por un solo camino.


La ilustración es una foto de Dorothea Lange... si conocen su título, ¡díganmelo!


Palomilla Apocatastásica dijo...
Efectivamente yo te doy 7 razones para no leer:Leer nos cambia, por que nos permite reflexionar y retomar ideas que antes no eran claras. Nos ofrece nuevos panoramas por explorar.Leer nos hace pensar, de esa manera en la que las ideas refrescan la mente y la obligan a funcionar. La lectura es anárquica, no acepta jerarquías, horarios, reglas. Puedes empezar en medio, releer los capítulos cuantas veces quieras, revolver la letras. Incluso aborrecer o amar ciertos textos. Ahí cada quien hace lo que quiere con la lectura.Los libros eliminan fronteras, así viajamos entre las páginas por países exóticos, por espacios intangibles, sin pasaportes, gastos excesivos ni contratiempos con las agencias de viajes. Tampoco hay diferencia entre personas, ahí todos son iguales, cada personaje en su contexto. En la lectura siempre hay optimismo, a pesar de que sea un tema árido, existe la posibilidad de crear finales alternativos, de cerrar las páginas y tomar un respiro luego del susto, de la náusea, del acoso. El libro es un amigo de la conversación, así que mientras más lees, más ideas locas llegan a la cabeza y se rehúsan a guardar silencio. Salen en las reuniones y se comparten, crecen y se liberan de forma exponencial. Leer es un placer y como socialmente casi todo lo placentero esta prohibido, pues obviamente hay que abusar de ese deleite.

Julián Iriarte (bueno, ya: Oliver) dijo...
Te doy una octava: leer es un acto que se rige por dinámicas que a nadie convienen, que nadie quiere, que muchos penan y que, sin embargo, todo mundo apoyará y aplaudirá y dirá sus mejores loas. No sé si estoy de acuerdo con tus siete, pero no es cosa de responder de bote pronto. Deja rumiarlo un par de días, o desenterrar mis notas.

viernes, 6 de marzo de 2009

Amigos: Febrero que dura todo el año. Arendt y The Beatles

Lo mejor de mi vida, siempre lo he dicho, es la gente que he conocido en el camino. O como lo digo de otra forma: desde que me declaré agnóstica mi única religión ha sido la amistad.
 
La depresión es una cosa hereditaria, clínica y potencialmente mortal en mi familia. Los que me conocen saben que tengo mi buena carga de eso, y por lo mismo, tengo la fortuna de ser una persona a quien le han salvado la vida muchas veces, literalmente, pero también de maneras más sutiles y necesarias.
 
Los últimos quince días he necesitado una dosis extra de ánimo y mi mamá me hizo la cena un par de veces la semana pasada. Rosalía, mi ex jefa adorada, me escribió unas frases súper consoladoras en correos y el chat. Un periodista que conocí en Sedesol me ayudó a corregir mi currículum, mi amigo Miguel me regaló una dosis extra de abrazos y motivos para reír (de él sobre todo, pero también de mí) y mi amiga Perla, mi angelito güero, me ofreció ayuda con mi mudanza. Y como esos, otras decenas de gestos que han hecho que por fin vea el sol sobre mi cabeza.
 
 
Como es bien sabido, los antiguos consideraban que los amigos eran indispensables para la vida humana, que una vida sin amigos no valía la pena de ser vivida. Al sostener esto, no daban gran importancia a la idea de que necesitamos la ayuda de los amigos cuando tenemos dificultades; por el contrario, pensaban que no puede haber felicidad ni buena fortuna para nadie a menos que un amigo comparta su alegría.
  
Hannah Arendt, Hombres en tiempos de oscuridad
  
Oh I get by with a little help from my friends
Mm going to try with a little help from my friends
Oh I get high with a little help from my friends
Yes I get by with a little help from my friends
With a little help from my friends
 
De The Beatles

jueves, 5 de marzo de 2009

Para alentar la creatividad (o encontrar aire en el agujero laboral), frases del msn de Freddy

Imagination will often carry us to worlds that never were. But without it we go nowhere
--Carl Sagan
 
Si lo que estás haciendo no es divertido, estás haciendo algo mal.
-- Albert Einstein

viernes, 27 de febrero de 2009

Y preferimos el autoritarismo antes que el desorden... O de lo que nos dicen para justificar sus chingaderas

Ojeaba los periódicos cuando me golpeó el titular:

FELIPE CALDERÓN A JORGE ZEPEDA PATTERSON: "EL NARCO PASÓ DEL TRASIEGO AL CONTROL TERRITORIAL. SON ELLOS O NOSOTROS; NO HAY REGRESO. ES LA DELINCUENCIA LA QUE VIOLA LOS DERECHOS HUMANOS".

El trancazo me remitió hasta aquellos días aciagos que siguieron a las elecciones de 2006. Y recordé la conclusión amarga que ellas nos dejaron: Que como sociedad preferimos el autoritarismo que el desorden.

Quizá es una perogrullada para un país donde uno de los íconos de progreso más enarbolados es un dictador que mató a mineros, opositores y cuanto se interpusiera en su "orden y progreso" y al mismo tiempo dio rostro al país como lo conocemos: desde el tren hasta Bellas Artes (léase Porfirio Díaz).

Mi segundo pensamiento fue para el futuro: ¿llegaremos a vivir la parafernalia represiva que vislumbraron Welles y Jack London? O, más realista: ¿Qué sigue? ¿Volvernos como Estados Unidos un país donde el gobierno vive de aterrorizar a la población para justificar un mayor (e inútil) gasto en defensa, armamento, policía y milicia? ¿Colombianizarnos? Es decir, vivir en un país donde la población civil vive indefesa entre dos fuegos: el del Estado y el del narcotráfico. Y al final, quizá despertar para darnos cuenta de que ambos fuegos no son tan distintos, sino más bien escalofriantemente parecidos.

Al final, mi pesimista habla: si hubiera que elegir entre el narcogobierno y los represores, me quedo con el narco. Al menos, tienen más agallas e imaginación. Hasta museos han construido, el templo de Malverde me atrae más que la Basílica y han pagado escuelas y vivienda donde nuestro gobierno no las paga. Gobierno y narco admnistran nuestro dinero, ¿ustedes por quién votan?

(Antes de que me acusen de apología del narco, diré que esto encierra un sofisma, porque el problema de entrada está mal planteado: el asunto de fondo es el consumo. ¿Cómo parar el consumo? Con educación y servicios de salud. Y aún así, no parará del todo, pero sí disminuiría la masacre narco-policial. Lo demás son respuestas fáciles.)


En una entrevista realizada por el director editorial de EL UNIVERSAL, Jorge Zepeda Patterson,el presidente Felipe Calderón plantea una disyuntiva inédita para los mexicanos: "O son los narcos o es el Estado". Es consciente del costo colateral de la guerra que se libra; cuando se le comentan las crecientes inquietudes por la violación de derechos humanos, señala que, a la hora de evaluar, "siempre serán menores que los costos asociados a simplemente dejar pasar a la criminalidad". En entrevista en su oficina de Los Pinos, muestra su constante preocupación por la crisis que azota al país. También está consciente del repunte del PRI en las encuestas, y de los últimos gazapos de sus secretarios ("sin duda hemos fallado en la comunicación, refiriéndome a los comentarios que han hecho colaboradores míos recientemente", dice). Pero el tema que lo ocupa, y al que vuelve después de cada pregunta, es el narco, dice Zepeda Patterson en esta entrevista con el presidente. "Yo creo que México ha pagado en el pasado y está pagando un alto costo derivado de la inseguridad, y precisamente es el costo que tenemos que medir a la hora de evaluar estas acciones. Es decir: me parece que los costos asociados a combatir la inseguridad con determinación son siempre menores, abismalmente menores", sostiene Calderón. —Pero eso equivaldría a considerar los derechos civiles, los derechos humanos, como algo prescindible en esta batalla…, —se le pregunta. "Yo creo que afortunadamente estamos en un Estado democrático, y lo exigente de este reto es hacer este combate en el marco de los derechos humanos; pero sin perder de vista que la mayor amenaza es la criminalidad", insiste. Calderón dice que poca gente advierte que ha habido un cambio en la lógica de las organizaciones criminales. "En el pasado, los narcotraficantes eran eso: organizaciones enfocadas al trasiego. Y punto. Por su propia naturaleza, este 'mode - lo de negocios' debía tener un bajo perfil. Sin embargo, en los últimos años hubo un cambio sustancial: el negocio se amplió a la distribución y al consumo de la droga en México, y eso cambia totalmente los parámetros de su actividad."

martes, 24 de febrero de 2009

Buscar para no encontrar

Febrero, que aún no termina, fue el mes de Gustavo Sainz. Empecé a leerlo porque un amigo me dijo que su novela Obsesivos días circulares parte de la misma idea que yo tengo para un libro. Ahora me pregunto sobre la forma misteriosa en que cada quien elabora su lectura. Y creo que debo hablar con mi amigo, porque no encontré en libro nada de lo que buscaba, aunque sí muchas otras cosas. Dejo acá unas citas.
¿Quién dice que amamos para destruir el amor, que el amor se gasta, que el amor no es pasión conflictiva sino amistad displicente? p. 109
¿Sientes pasar la vida, la muerte, el galope de un jinete perdido del apocalipsis? p. 110


Gustavo Sainz en Iowa,
en el tiempo en que escribía su novela.


Vienen a lo lejos las olas como manadas de caballos salvajes, adornados con crines de plata, empujándose, atropellándose; asaltan las rocas, se apoderan de ellas; pero como si les faltara la confianza en su dominación, la confianza en su justicia, vuelven atrás con el clamor de un ejército derrotado, en láminas brillantes, en hilos de agua, en blancos espumarajos. Pío Baroja, Las inquietudes de Shanti Andía, citado en p. 187

La portada de la edición de la SEP.
Más de dos me miraron raro cuando leía en el trolebús.

El maestro, dice, olvida a menudo que el lenguaje es ese fuego interior dado al hombre para penetrar en la realidad del mundo. p. 215

Gustavo Sainz, Obsesivos días circulares,
Lecturas Mexicanas Segunda Serie, SEP, 1986.
Y para terminar citas de las Obras completas de Oliverio Girondo, tomadas de La princesa del Palacio de Hierro.
Hasta Darío no existía un idioma tan rudo y maloliente como el español.
La vida –te lo digo por experiencia– es un largo embrutecimiento.
En estas condiciones, creo sinceramente que lo mejor es tragarse una cápsula de dinamita y encender, con toda tranquilidad, un cigarrillo.
Oliverio Girondo, Obras completas,
Buenos Aires, Losada, 1968, 448 pp.

lunes, 16 de febrero de 2009

Sobre escritorios y la felicidad

Y como me dijo, terminé en serio en la burocracia, ya no de juego. Cuatro meses después el saldo se resume en las siguientes reconvenciones, en justo orden cronológico:

Paco: Te equivocaste de trabajo. Esto es completamente de oficina.
Miguel: Ay Adri, creo que te veía más a gusto en tu otra chamba.
Oliver: Digo, no necesito verte cinco minutos en tu escritorio para saber que no estás a gusto.
Carlos: Lo que pasa es que no eres feliz, Adriana.

Mientras, me debato entre la aceptación y la psicosis colectiva derivada de la "crisis" económica, aunque a veces me pregunto qué será eso, si desde que nací no he conocido otra cosa que la crisis.

Se aceptan sugerencias, sobre todo descabelladas.

martes, 10 de febrero de 2009

Sobre el genio y el carácter de escritor. Leyendo a Philippe Brenot

El genio no es más que la infancia recuperada a voluntad.
Baudelaire
¿Qué es lo que hace a un escritor? O si no lo que lo hace, ¿qué rasgos lo distinguen? Según un estudio sobre los participantes del Iowa's Writing Program de la universidad de Iowa, los rasgos de personalidad más frecuentes y sobresalientes entre ellos fueron: audacia, rebeldía, individualismo, concentración, sencillez, aptitud para el juego, curiosidad intensa, humildad (dudaría de eso tras unos años de trabajar en Bellas Artes) y desinterés. Asimismo, los escritores presentaban una visión del mundo mucho más original que la media y un sentido muy fuerte de su identidad. Por último, algo que no se puede pasar por alto: en ellos se observó una perseverancia muy acusada, que es lo que generalmente permite a alguien elaborar una obra.
Quizá es buscar motivos para darme la razón. Para confirmar que, aunque tú tienes más talento, uno siempre puede no hacer lo que no quiere. Para convertir en hecho los libros de los que hablarás presumiéndome; sólo espero que no sea (o no siempre) en charlas de cantina.
La bibliografía del post: Philppe Brenot, Genio y locura, Barcelona, Ediciones B, 1998, p. 113.

viernes, 6 de febrero de 2009

Dice Ramón Lull que el amor ha sido creado para pensar...

La vida es movimiento, riesgo, anhelo, entrega. Vivir es trascenderse y buscar en los ámbitos del mundo algo que haga la vida digna de ser vivida. Es posible que filosofar sea entonces vivir. Pero en esto la filosofía coincide con la vida misma. También la vida plenaria es un constante "no vivir", desvivirse y proyectarse más allá de la propia existencia en un afán insaciable de salvación. Y en este caso, filosofar es vivir; vivir es filosofar.
Joaquín Xirau, Amor y Mundo, 1940.

martes, 3 de febrero de 2009

martes, 27 de enero de 2009

La nostalgia de extrañar lo que no sucedió. O ¿Y si...? y "mujer contra mujer"

Se lo escribió Annemarie Schwarzenbach --la hermosa drogadicta viajera-- desde África a Carson McCullers cuando ella le dedicó su segunda, magnífica y perturbadora novela Reflejos en un ojo dorado:

No olvides nunca esta terrible obligación de escribir.


Se lo hice prometer una noche en que nos disponíamos a dormir en nuestro sillón demasiado estrecho.

Una histora más completa (de Annemarie y Carson) acá.

lunes, 26 de enero de 2009

¿Quién escribe la "gran novela"?

(fragmento)


Por Stanley Kauffmann


Hay muy pocas razones para pensar que la mejor evaluación de los libros la han hecho sus contemporáneos. Es demasiado temprano para nosotros para atribuir excelencia a ciertos libros contemporáneos simplemente porque expresan preocupaciones de la época; de igual manera es fácil para nosotros, familiarizados con el consenso intelectual y filosófico de nuestra sociedad y nuestro tiempo, descartar libros que no parecen suficientemente "originales"… En los primeros años de su publicación, el Ulises, de James Joyce, El castillo, de Kafka y The Waste Land, de Eliot … fueron descartados con facilidad por ser "extraños" y hasta "engañosos". De la misma forma, en la historia de la literatura, hay demasiados ejemplos de autores que, como Stendhal, parecían demasiado "típicos" de sus propios tiempos.

En la foto William Faulkner.
¿Será que he estado obsesionada con él este mes?

A esto le podemos sumar un corolario: la recompensa de la grandeza es, propiamente, un juicio histórico, no uno contemporáneo. Por mi parte, me gustaría ver un manual de estilo usado por editores de reseñas, desde los menores hasta los mayores, que prohibiera las palabras "grande" y "grandeza", o "perfecto" y "perfección" usados como sinónimos de los anteriores, y aplicados a cualquier ficción menor a veinte años de edad. Si los términos no son válidos cuando aplicados, igualmente se vuelven inválidos -y hasta más ofensivos- cuando son explícitamente negados. ("Claro que ésta no es una gran novela, pero…") Así, quizá, podremos evitar la insinuación de somos capaces de decir qué es lo grande, y lo que no es grande no es bueno, y que todos somos exiliados de un Paraíso Perdido de pasada grandeza continua.


Este artículo se publicó originalmente en Harper's Magazine en noviembre de 1965. La traducción del inglés por Alexia Lefebvre se publicó en Hermano Cerdo en enero de 2009.

jueves, 22 de enero de 2009

miércoles, 21 de enero de 2009

Artimañas para huir de la burocracia (o qué hacer durante la comida)

Hay edificios hermosos tomados por infinitas cajas de papeles, sueños arquitectónicos desperdiciados ante la mirada gacha de los burócratas. Para recuperar esos espacios hay que tomarlos por asalto, burlando guaruras, policías déspotas y secretarias desconfiadas.
Así, echando mano de mis mejores lecturas sobre espionaje y de mi máxima de que un buen saco y una linda sonrisa abren cualquier puerta, invertí hoy una hora en perderme entre los murales del edificio de la SEP en Santo Domingo.
Para empezar, el lugar es hermoso y es como varios edificios a la vez: el rosa de corredores volados con el mural de Siqueiros en la escalera, el de piedra gris con las paredes llenas de visiones de Rivera y uno color crema, pequeño, con macetas en las esquinas.
El mural de Siqueiros es, como toda su obra, muy fuerte. Da la sensación de abalanzarse sobre quien sube las escaleras o se para en el descanso a mirarlo desprevenido. De Rivera (por más detestable, déspota y desleal que fuera como persona) me encantaron el de la danza del venado (en blanco y negro) y "El banquete de Wall Street", ambos en el tercer piso.
Según un amigo que lleva algunos años trabajando en el edificio, los frescos se hicieron muy en el tono de "qué tal si te haces unos murales, Diego, y de paso nos gastamos el presupuesto". Mecenazgo de papá Estado a uno de los hijos predilectos de la posrrevolución, vale la pena mirar las obras. La imagen que lustra la entrada es una foto del mural Fraternidad, pintado por Rivera en 1928.
La libertad es un espacio interno. Todos debemos inventarnos nuestras formas para decir "aunque seas mi jefe no eres mi dueño".

lunes, 19 de enero de 2009

El año que se fue, el año del amor. Inicia el año de la aventura, de la demencia (aunque ésa ha tenido sus décadas de intermitencia)

Para mí 2008 fue el año del amor desbordado y deslumbrante en muchos sentidos —quizá demasiados—, con todos los sentidos. Fue el año que el amor me vapuleó cambiándome toda, que descubrí que los finales felices no siempre incluyen casas e hijos compartidos, y que en mi caso están más lejos que cerca de los vestidos blancos.

Fue el año en que descubrí que amor es también ver fotos de McCurry y hablar de un país que existe más en sus deseos que en mi memoria, de un continente que me invento y me reinventaré hasta hacerlo irreconocible para los geógrafos. Que el amor va bien con chai, con café, con tinto, con pulque, con agua de dudosa procedencia, con tequilas en la madrugada, con todo.

El año en que el futuro me pareció más móvil que nunca y el pasado se me convirtió en un equipaje más ligero.

Un año récord en rabias, pero también en risas, en alegrías, en oportunidades, en aprendizajes. Un año de darme, de recibir. Un año, como dije al principio, plagado de amor.

Gracias a todos. Mujeres y hombres, niños y viejos, conocidos y anónimos. Porque el amor viene en mil formas y colores, porque si algo aprendí este año, es que no se consigue deslactosado y endulcorado en el súper. Que tiene más que ver con un huracán o un autobús atropellándote que planes calendarizados y asépticos.

Y como posdata, va un resumen de algo que también es amor y también me tocó. Para dolerme, para hacerme sonreír. Para hacerme otra.

"A nosotros no nos preocupa quién, o cómo, o con qué se va a dirigir esa rabia. No nos preocupa la velocidad del sueño. Hemos aprendido a confiar en la gente. No necesitan quien los dirija. Se dotan de sus propias estructuras para luchar y triunfar. Toman en sus manos sus propios destinos, y lo hacen mejor que los gobiernos que se imponen desde fuera."

En cambio, "nos preocupa el rumbo y el destino". Y que "el mundo que vaya a parir nuestra rabia se parezca al que hoy padecemos". Ante la tentación de la hegemonía y la homogeneidad, "los pueblos nos enseñaron que hay muchos mundos y que es posible y necesario el respeto mutuo". "No nos propusimos organizar y dirigir a todo México". "Reconocemos nuestros límites, nuestras posibilidades, nuestra 'proporcionalidad'".

domingo, 21 de diciembre de 2008

Esta que soy. Afilando la cuchilla contra los peligros de la intelectualidad

De la forma ácida en que la adversidad nos construye, esto —todo esto, desde la complicidad hasta el dolor sordo y sin nombre— vino a sentar los cimientos de mi vida adulta. Porque al final, él ha sido en mi vida la puerta por la que llegan las preguntas que me hieren y las respuestas que me construyen. Porque hemos crecido juntos en el sentido de que sólo nosotros nos hacemos, pero nunca nosotros solos.

Por eso hoy lo digo, sí soy una intelectual. Y sí, la responsabilidad es casi abrumadora, no tanto por la arrogancia que conlleva la afirmación (léase a Dolores Castro abajo) como por la exigencia que entraña de mantenerme siempre sobre el filo de la navaja, de no dejar que la crítica se me oxide o sea menos hiriente, aún y sobre todo cuando es contra mí misma.



(Súmese a la lista de arrogancias la esperanza y la osadía de ponerme junto al cronopio mayor)

Por todo, no te prometo un libro, aunque a diario lo escribo.

La experiencia prueba que es más bien la llamada "intelectualidad" la más proclive a estas desastrosas sugestiones colectivas, ya que el intelectual no tiene contacto directo con la vida al desnudo, sino que se topa con esta su forma sintética más sencilla: sobre la página impresa.

—Carta de Albert Einstein a Sigmund Freud del 30 de julio de 1932.
Tomada del blog mujeresdescosidas.


Mientras tú trabajas
yo pienso por ti
y si tú sufres
yo sufro por ti
y si tú no comes
yo ya comí
y si te matan
yo no morí
—Dolores Castro, "Intelectuales S.A.", tomado del libro Soles