martes, 27 de enero de 2009

La nostalgia de extrañar lo que no sucedió. O ¿Y si...? y "mujer contra mujer"

Se lo escribió Annemarie Schwarzenbach --la hermosa drogadicta viajera-- desde África a Carson McCullers cuando ella le dedicó su segunda, magnífica y perturbadora novela Reflejos en un ojo dorado:

No olvides nunca esta terrible obligación de escribir.


Se lo hice prometer una noche en que nos disponíamos a dormir en nuestro sillón demasiado estrecho.

Una histora más completa (de Annemarie y Carson) acá.

lunes, 26 de enero de 2009

¿Quién escribe la "gran novela"?

(fragmento)


Por Stanley Kauffmann


Hay muy pocas razones para pensar que la mejor evaluación de los libros la han hecho sus contemporáneos. Es demasiado temprano para nosotros para atribuir excelencia a ciertos libros contemporáneos simplemente porque expresan preocupaciones de la época; de igual manera es fácil para nosotros, familiarizados con el consenso intelectual y filosófico de nuestra sociedad y nuestro tiempo, descartar libros que no parecen suficientemente "originales"… En los primeros años de su publicación, el Ulises, de James Joyce, El castillo, de Kafka y The Waste Land, de Eliot … fueron descartados con facilidad por ser "extraños" y hasta "engañosos". De la misma forma, en la historia de la literatura, hay demasiados ejemplos de autores que, como Stendhal, parecían demasiado "típicos" de sus propios tiempos.

En la foto William Faulkner.
¿Será que he estado obsesionada con él este mes?

A esto le podemos sumar un corolario: la recompensa de la grandeza es, propiamente, un juicio histórico, no uno contemporáneo. Por mi parte, me gustaría ver un manual de estilo usado por editores de reseñas, desde los menores hasta los mayores, que prohibiera las palabras "grande" y "grandeza", o "perfecto" y "perfección" usados como sinónimos de los anteriores, y aplicados a cualquier ficción menor a veinte años de edad. Si los términos no son válidos cuando aplicados, igualmente se vuelven inválidos -y hasta más ofensivos- cuando son explícitamente negados. ("Claro que ésta no es una gran novela, pero…") Así, quizá, podremos evitar la insinuación de somos capaces de decir qué es lo grande, y lo que no es grande no es bueno, y que todos somos exiliados de un Paraíso Perdido de pasada grandeza continua.


Este artículo se publicó originalmente en Harper's Magazine en noviembre de 1965. La traducción del inglés por Alexia Lefebvre se publicó en Hermano Cerdo en enero de 2009.

jueves, 22 de enero de 2009

miércoles, 21 de enero de 2009

Artimañas para huir de la burocracia (o qué hacer durante la comida)

Hay edificios hermosos tomados por infinitas cajas de papeles, sueños arquitectónicos desperdiciados ante la mirada gacha de los burócratas. Para recuperar esos espacios hay que tomarlos por asalto, burlando guaruras, policías déspotas y secretarias desconfiadas.
Así, echando mano de mis mejores lecturas sobre espionaje y de mi máxima de que un buen saco y una linda sonrisa abren cualquier puerta, invertí hoy una hora en perderme entre los murales del edificio de la SEP en Santo Domingo.
Para empezar, el lugar es hermoso y es como varios edificios a la vez: el rosa de corredores volados con el mural de Siqueiros en la escalera, el de piedra gris con las paredes llenas de visiones de Rivera y uno color crema, pequeño, con macetas en las esquinas.
El mural de Siqueiros es, como toda su obra, muy fuerte. Da la sensación de abalanzarse sobre quien sube las escaleras o se para en el descanso a mirarlo desprevenido. De Rivera (por más detestable, déspota y desleal que fuera como persona) me encantaron el de la danza del venado (en blanco y negro) y "El banquete de Wall Street", ambos en el tercer piso.
Según un amigo que lleva algunos años trabajando en el edificio, los frescos se hicieron muy en el tono de "qué tal si te haces unos murales, Diego, y de paso nos gastamos el presupuesto". Mecenazgo de papá Estado a uno de los hijos predilectos de la posrrevolución, vale la pena mirar las obras. La imagen que lustra la entrada es una foto del mural Fraternidad, pintado por Rivera en 1928.
La libertad es un espacio interno. Todos debemos inventarnos nuestras formas para decir "aunque seas mi jefe no eres mi dueño".

lunes, 19 de enero de 2009

El año que se fue, el año del amor. Inicia el año de la aventura, de la demencia (aunque ésa ha tenido sus décadas de intermitencia)

Para mí 2008 fue el año del amor desbordado y deslumbrante en muchos sentidos —quizá demasiados—, con todos los sentidos. Fue el año que el amor me vapuleó cambiándome toda, que descubrí que los finales felices no siempre incluyen casas e hijos compartidos, y que en mi caso están más lejos que cerca de los vestidos blancos.

Fue el año en que descubrí que amor es también ver fotos de McCurry y hablar de un país que existe más en sus deseos que en mi memoria, de un continente que me invento y me reinventaré hasta hacerlo irreconocible para los geógrafos. Que el amor va bien con chai, con café, con tinto, con pulque, con agua de dudosa procedencia, con tequilas en la madrugada, con todo.

El año en que el futuro me pareció más móvil que nunca y el pasado se me convirtió en un equipaje más ligero.

Un año récord en rabias, pero también en risas, en alegrías, en oportunidades, en aprendizajes. Un año de darme, de recibir. Un año, como dije al principio, plagado de amor.

Gracias a todos. Mujeres y hombres, niños y viejos, conocidos y anónimos. Porque el amor viene en mil formas y colores, porque si algo aprendí este año, es que no se consigue deslactosado y endulcorado en el súper. Que tiene más que ver con un huracán o un autobús atropellándote que planes calendarizados y asépticos.

Y como posdata, va un resumen de algo que también es amor y también me tocó. Para dolerme, para hacerme sonreír. Para hacerme otra.

"A nosotros no nos preocupa quién, o cómo, o con qué se va a dirigir esa rabia. No nos preocupa la velocidad del sueño. Hemos aprendido a confiar en la gente. No necesitan quien los dirija. Se dotan de sus propias estructuras para luchar y triunfar. Toman en sus manos sus propios destinos, y lo hacen mejor que los gobiernos que se imponen desde fuera."

En cambio, "nos preocupa el rumbo y el destino". Y que "el mundo que vaya a parir nuestra rabia se parezca al que hoy padecemos". Ante la tentación de la hegemonía y la homogeneidad, "los pueblos nos enseñaron que hay muchos mundos y que es posible y necesario el respeto mutuo". "No nos propusimos organizar y dirigir a todo México". "Reconocemos nuestros límites, nuestras posibilidades, nuestra 'proporcionalidad'".

domingo, 21 de diciembre de 2008

Esta que soy. Afilando la cuchilla contra los peligros de la intelectualidad

De la forma ácida en que la adversidad nos construye, esto —todo esto, desde la complicidad hasta el dolor sordo y sin nombre— vino a sentar los cimientos de mi vida adulta. Porque al final, él ha sido en mi vida la puerta por la que llegan las preguntas que me hieren y las respuestas que me construyen. Porque hemos crecido juntos en el sentido de que sólo nosotros nos hacemos, pero nunca nosotros solos.

Por eso hoy lo digo, sí soy una intelectual. Y sí, la responsabilidad es casi abrumadora, no tanto por la arrogancia que conlleva la afirmación (léase a Dolores Castro abajo) como por la exigencia que entraña de mantenerme siempre sobre el filo de la navaja, de no dejar que la crítica se me oxide o sea menos hiriente, aún y sobre todo cuando es contra mí misma.



(Súmese a la lista de arrogancias la esperanza y la osadía de ponerme junto al cronopio mayor)

Por todo, no te prometo un libro, aunque a diario lo escribo.

La experiencia prueba que es más bien la llamada "intelectualidad" la más proclive a estas desastrosas sugestiones colectivas, ya que el intelectual no tiene contacto directo con la vida al desnudo, sino que se topa con esta su forma sintética más sencilla: sobre la página impresa.

—Carta de Albert Einstein a Sigmund Freud del 30 de julio de 1932.
Tomada del blog mujeresdescosidas.


Mientras tú trabajas
yo pienso por ti
y si tú sufres
yo sufro por ti
y si tú no comes
yo ya comí
y si te matan
yo no morí
—Dolores Castro, "Intelectuales S.A.", tomado del libro Soles

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Porque el amor hace milagros, pero no así... Y a mí no me cuenten que somos una sociedad que todo perdona, querida Gloria


Me lo mandó un amiga que trabaja en relaciones públicas, de una cadena que ha circulado entre colegas peridistas. La pura verdad.

Punto 1: Responsabilidad social no es recaudar fondos para solventar una necesidad social descuidada por el Estado.
Punto 2: El Teletón sí ayuda, y mucho: A Emilio Azcárraga y compañía a deducir impuestos. Lo demás, gastan más en infraestructura que en pesonal, lo cual es una barbaridad que se traduce en centros con poco personal que, por tanto, no pueden atender a tanta gente.
Punto 3: El caso Gloria Trevi nos enseña que la sociedad mexicana perdona todo, hasta la complicidad en el abuso a menores. Si ella fue víctima también, eso a mí no me queda cien por ciento claro. Y aunque lo haya sido, eso no la exime, creo yo. En todo caso, si nuestra capacidad de perdonar es tan inmensa, reintegremos generosamente a las muchas mujeres que están presas por delitos contra la salud (tráfico de drogas). Porque muchas fueron víctimas de parejas o familiares, porque muchas fueron sólo "mulas" y otras simplemente resultaron inculpadas. Discúlpenme pero para mí ellas merecerían más el perdón social que la tal Gloria, aunque cante bien y sea rete escénica.


martes, 16 de diciembre de 2008

De un coloquio sobre olvidados y excluidos... el egoísmo que es derramarse

Buscando en vano una cita para un trabajo y charlando desvelada con un amigo topé con unas notas de una conferencia que dio Paulina Rivero Weber en la facultad. El coloquio era sobre "olvidados y excluidos", y ella eligió hablar de Lou Salomé, la mujer que Nietzsche más amó, y que proponía una forma de egoísmo no individualista, capitalista ni acumulativa. Un egoísmo de ser y crecer como vía de apertura a la sociedad; un ser al copa que se llena hasta que derrama. Un egoísmo que permite darse a los demás lejos del dar mezquino como limosna.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Aunque escribir sea de nenas, van varias miradas sobre el amor... con los varios tús y varios yos interpuestos en el asunto

El amor es como los huéspedes. Lo que importa no es creer en ellos, sino saberlos recibir cuando se presentan, aprovecharlos mientras están, y despedirlos con cortesía cuando se marchan.
Noel Clarasó



Ubicuidad
Mírame bien
no vengo a sacudirte los fantasmas
ni puedo prometer hacer milagros
mas que mutiplicar mis manos en tu cuerpo
(..)
y siénteme dormir en el espacio de tu espalda
aunque a la vista estemos solamente
diciendo buenos días
en distintos extremos del mismo elevador.

Ivonne Gómez Ledezma, poeta nacida en Torreón, Coahuila, en 1979. En: Las voces del tranvía. Muestra poética de La Laguna. (Rossana Conte, compiladora), Dirección de Cultura de Torreón, 2007. p. 226

Porque escribí no estuve en casa del verdugo
ni me dejé llevar por el amor a Dios
ni acepté que los hombres fueran dioses
ni me hice desear como escribiente
ni la pobreza me pareció atroz
ni el poder una cosa deseable
(...)
ni a pesar de la cólera
quise desbaratar a mi enemigo


Con mucha frecuencia, el amado no es más que un estímulo para para el amor acumulado durante años en el corazón del amante. No hay amante que no se dé cuenta de esto, con mayor o menor claridad; en el fondo, sabe que su amor es un amor solitario. (...) No lo queda más que una salida, alojar su amor en su corazón del mejor modo posible; tiene que crearse un nuevo mundo interior, un mundo intenso, extraño y suficiente.
Carson McCullers, La balada del café triste.


El amor destruye a quien has sido, incendia a quien estás siendo, pero le da vida a quien serás.
--José Manuel Pintado, Sospechosas compañías

martes, 9 de diciembre de 2008

Por el amigo que me enseñó que el mundo es tan pequeño como lo hagamos al recorrerlo 個の画像

Fue su cumpleaños, aquél en el que sintió que su "adolescente interno" había muerto. Mientras, yo sacaba las cuentas de nuestra ahora larga amistad. En unos meses quizá regresa a Japón, aunque tampoco sea de allá, porque hay no sólo quienes nacen en lugar equivocado del mundo, sino quienes en realidad no pertenecemos a ningún lugar.



Cuando nuestra felicidad es directamente proporcional al tamaño de nuestras ojeras...

Para Rosalía, Javier y todos mis compañeros que sigen necios.

Un día me voy a reír de mí, de la que escribía correos violentos declarando que la literatura es para hacer cosas. De la que creía que "licenciad@, maestr@ o doctor@" era un apéndice ridículo que añadir(nos) cuando uno ya había sido bautizado con un nombre bastante largo. De la que prefería amar su trabajo que caer en el juego triste del poder. De la que resistía a la burocracia y sus atropellos con lecturas, abrazos y plantas. 
 
Un día, que espero sea cuando cumpla veinte años de muerta.

domingo, 7 de diciembre de 2008

La vida es una guerra sin tregua, y morimos con las armas en la mano.

Arthur Schopenhauer


Porque no eres el indicado para decir si tomé la mejor decisión o no. Porque aunque siempre somos juez y parte, en realidad mucho del desarrollo de esta historia se sustenta en tu generosidad para hacerme ver que no había nada que elegir (aunque lo haya). Porque esto es una trama mucho más estrecha y duradera de lo que creemos. Y porque, aunque lo perfecto no exista, esto es perfecto. Por eso, para ti, siempre y para siempre, una canción, un baile, las letras que por ti vomito.

Para la Palmera. Porque, como dice el poeta, "bajo el impulso del trópico es innegable delirar"

I
Tierra corrompida por el cautivo verano.
Ocio marino que descubre el abandono.
Desesperación y arrobamiento. Difusa
Pedrería dejada allí, pulida por antigua
Borrasca con el don del olvido.
Mausoleo donde las aguas generan
Desvarío y exigen la cifra de una
Belleza oculta. Hechizo que posó
Su mano, y paciencia que gesta sus indicios.
Ésas son exhalaciones de pasión y furia
Entre un hombre sombrío y una mujer que camina en el puerto.
Pero los desencuentros dejan cicatrices,
Uñas, latas oxidadas que la ola arroja a las costas,
Un vestuario de deseos torturados por la sal,
El golpeteo eterno de una puerta que
No cierra y apenas se entreabre.
(...)
X
Se arrima a la sombra de un árbol y un perro lo sigue.
De esos perros de la costa, famélicos y roedores
De pútridas cabezas de pescado y cangrejos,
Y cuyos grande ojos le recuerdan a ella.
El tufo de la caleta y el océano son su incienso y su iglesia, donde propaga Dios su extranjería.
Devoto, se somete a los riesgos que acechan en todo momento la vida.
Pero vivir en este mundo sin pertenecer a él,
¿No es ser presa de la indolencia de un evento de malicia insaciable?
Y él no declara el esplendor de nada ni asume otra idolatría
Que el cuerpo narcótico y sobrenatural que a sus ojos se levanta
Con más poder que cualquier ambición humana.
Zarpan buques.
En el entramado del muelle se cruzan otras soledades,
Otros sucesos, y el amor es un rótulo
Que cuelga en tiendas ambulantes, un farolito inconsolable, lejano, como la luz del último barco que parte.
No hay irrelevancias ni cabos sueltos.
Sólo testigos que veneran los hombres.
Una declaración, es esta, de todo lo visible.
XI
Un hombre sombrío socavado por el deseo murmura un impaciente
Nombre de mujer, cuyo supremo propósito es la presencia.
Las palabras son talismanes que obran como imán:
Hacer corpóreo lo incorpóreo, develar lo oculto.
(...)
Él, siempre a punto de partir, deja ensueños y alucinaciones
Y distendida su virilidad que es sabiduría animal,
Hierve asediado por una tempestad de los mil demonios (...)

--Mario del Valle, Trópico (fragmentos),
México, Papeles privados, 2007.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Con dedicatoria

Para futuros biógrafos no autorizados, algo del blog de Alfredo.

Quizá desde aquella tarde de la hamaca y la charla.
O cuando, en la noche del primero de enero nos dimos abrazo de año nuevo.
O cuando aquellos días de trabajo, sudor, noches selváticas, miradas, charlas.
O cuando decidiste quedarte en Palenque.
O cuando la reunión del "informe". Cuando te vi solo algunos minutos.

O cuando, no sé porqué, nos agregamos al messenger.
O cuando te fuiste metiendo poco a poco.
O cuando tu aventura a la India.
O cuando volviste y quería verte.
O cuando aquella primera vez.
O cuando la segunda, con cine y té.

No lo sé.

Pero tienes todo eso de lo que ya hablamos. Y tienes las noches llenas de estrellas, y el olor a verde selva. Y el pasamontañas ese que se dibuja en las y los nosotros que somos. Y la voz que protege. Y las manos que trabajan. Y eso que de pronto nos une aunque no conozcamos su color, su sabor, su sensación.

Por eso.
Aunque no me prometas cortos plazos. Aunque te atrevas a decir que es larga la vida.
Lo es, lo sé.

Pero quiero desde todos esos cuandos.

De Camus. Porque si nada tiene sentido, nosotros tenemos que dárselo

En julio de 1944 el filósofo aquejado de afecciones pulmonares (que no terminarían por matarlo, porque un accidente automovilístico sería más inexorable que esa autoprofcía) declara en una carta a un amigo: "Sigo creyendo que este mundo no tiene un sentido superior. Pero sé que en él algo tiene sentido, es el hombre, porque éste es el único que exige tenerlo. Este mundo tiene por lo menos la verdad del hombre, y nuestro cometido es darle sus razones contra el mismo destino".

Y un fragmento de La peste (acá el link al pdf del libro)

Para todos aquellos, por el contrario, que se habían dirigido pasando por encima del hombre hacia algo que ni siquiera imaginaban, no había habido respuesta. Tarrou parecía haber alcanzado esa paz difícil de que hablaba, pero sólo la había encontrado en la muerte, cuando ya no podía servirle de nada. Si otros, a los que Rieux veía en los umbrales de sus casas, al caer la luz, enlazados con todas sus fuerzas y mirándose con arrebato, habían obtenido lo que querían, es porque habían pedido lo único que dependía de ellos. Y Rieux al doblar la esquina de la calle de Grand y Cottard pensaba que era justo que, al menos de cuando en cuando, la dicha llegara a recompensar a los que les basta el hombre y su pobre y terrible amor.


miércoles, 26 de noviembre de 2008

Loret pregunta, Fuentes responde. Para reírse (y llorar), con eso de que uno quiere ser escritor y termina siendo profeta (Fuentes dixit)

Pregunta Loret: ¿Nunca será López Obrador presidente?
Responde Fuentes: No, porque ya es presidente, ¿cómo va a ser? Si es presidente electo no puede reelegirse, bueno, él dice que es presidente legítimo electo y en consecuencia no puede reelegirse. Que le deje el campo a Juan Ramón de la Fuente y a Marcelo Ebrard, a ver cómo cae.
Loret: ¿Y el PRI volverá a los Pinos?
Sentencia Fuentes (apelando a sus dotes de vidente): Yo creo que sí, cre que sí. Todo indica que el PRI va a volver. Lo bueno de la democracia es que ha demostrado que la corrupción no era monopolio del PRI, sino que el PAN, el PRD también tienen sus trapitos sucios. Eso es bueno para la democracia, saber que ningún partido es perfecto y que todos los partidos pueden competir en un plano de igualdad.

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Actualización con comentarios:

Martuchis dijo...
(...) Sobre AMLO es muy interesante ver como siendo un hombre que evidentemente no sólo no sabe "no perder", a pesar de sus ideas y actitudes equivocadas, aún tiene mucha gente que lo sigue y peor aún ¡Cree en él!Yo muchas veces me pregunto. Si este hombre no contara con el apoyo económico de la gente que lo apoya: ¿Le darían trabajo en alguna otra parte? ¿De qué vivirá actualmente? ¿Qué cosas hará diariamente?(aparte de seguir lamentándose por haber perdido la silla presidencial y estar ideando cosas para alcanzarla).Yo no sé nada de política, pero eso es lo que me gustaría averiguar.


Mi respuesta: primero, yo no apoyo a López Obrador. No voté por él (anulé mi voto) aunque lo hubiera preferido a él como presidente antes que a Calderón. ¿Mis razones? Obrador tiene una agenda que se aleja menos de lo que yo creo son los grandes temas en los que no podemos ceder como nación: más dinero a salud y educación, mayor contraloría y cero privatización al sistema de pensiones y NO privatización de recursos naturales. Creo que hay buenas razones (he hablado con funcionarios de casilla y expertos en estadística) para decir que la elección de 2006 huele a fraude. Sin embargo, me parece que al perder la presidencia, Obrador perdió también la cordura. Aún y todo, como Obrador representa intereses legítimos (relacionados con lo que mencioné arriba), hay y habrá gente que lo sigue. Y en lo personal, yo lo oí hablar en el mitin contra el desafuero. Y tiene carisma, me conmovió mucho. Claro que de muchos dictadores han dicho lo mismo.

martes, 25 de noviembre de 2008

Migraciones que se revierten. Irse aunque extrañemos, o hundirse con el barco-ciudad

Chilango originalmente era quien llegaba de otro estado de la república a vivir en la ciudad de México. Sin embargo, un día fueron tantos los inmigrantes que se terminó por llamarse así a quienes habitamos la ciudad monstruo.
Según cifras del INEGI, esta tendencia se está revirtiendo lentamente. Aunque los inmigrantes siguen llegando, también muchos huyen de los embotellamientos, la contaminación, el ruido y el hacinamiento de la ciudad más grande del mundo.
Conozco a varios que ya están en diáspora. Pero apenas este año dos personas muy queridas se sumaron al éxodo: una amiga antropóloga a la península de Yucatán y un amigo mecánico se va el sábado a Coahuila.
Migrar es dejar atrás un mundo para entrar en otro. Aunque lleva mucha más esperanza y mejores condiciones que un exilio, también es doloroso. Y sin embargo, hay días que creo que es la única alternativa ante esta ciudad que se hunde y amenaza con morir sin terminar de hacerlo.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Por el mundo que, dice Buenaventura Durruti, llevamos dentro y crece a cada instante

Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
Proverbio Kongo (sic)


Muy apropiado ante cartas cruzadas, encuentros inesperados, desencuentros que vienen a ser --también-- lo mejor que podía pasar. Porque reencontrarse es un placer, sólo que para tenerlo antes hay que separarse. O dicho de otra forma, no te extraño porque siempre estás conmigo, nunca dejan de estar con nosotros quienes amamos.

P.D. El amor (todo aquél que sea verdadero) es progresivo e irreversible. Y no todos los amores son como nos platicaron que es el amor.

martes, 18 de noviembre de 2008

Por Stendhal, Kerenyi y Juan Manuel... Si nací en noviembre entonces soy...

La parte racional de mí no cree en el horóscopo. Sin embargo, dice Stendhal en uno de sus libros (Rojo y negro, creo) que nuestro hacer está escrito en las estrellas y sólo los ignorantes no saben leerlo.
 
El texto es de una cadena de horóscopos que me mandó un amigo. Consigno acá una parte porque Juan Manuel (mejor conocido como parte de la estirpe de los Barba) es uno de los hombres entrañablemente importantes de mi vida y me ha enseñado mucho con su valor, su fe y su sentido del humor.
 
Creo que el horóscopo me atinó en varios puntos. En efecto, sé lo que es el lado oscuro (pero también el lado bueno) de la fuerza. jajaja.
 
Si un escorpio logra utilizar su enorme energía de forma constructiva, es un gran activo para la sociedad y se puede convertir en un gran líder. No obstante, los escorpio deben aprender a controlarse, porque pueden llegar a ser demasiado críticos y resentidos con los demás. Son excelentes amigos de los que consideran merecen su respeto.
Los escorpio son muy imaginativos e intuitivos y tienen una gran capacidad para analizar situaciones y personas. De todos los signos del zodiaco son los que más probabilidad tienen para convertirse en genios siempre y cuando controlan su lado negativo porque si toman el camino equivocado pueden ser muy destructivos hacia ellos mismos y hacia otras personas. Deben intentar evitar sensaciones como la arrogancia, la agresión y los celos, porque se se rinden ante tales sentimientos negativos, tal es su fuerza para sentir intensamente que pueden perder el control. El escorpio es el símbolo del sexo, y los escorpio son personas muy apasionados y sensuales. Para los escorpio, el acto del amor es un acto espiritual y son capaces de sentir cosas que otros signos nunca logran. Su intensidad de sentimientos hace que sus relaciones amorosas son profundas, mágicas y, a veces, trágicas. Cuidan mucho a sus amigos, aunque si alguien les traiciona es difícil recuperar su amistad y confianza.
 
Y sobre la traición... no soy paranoica, más bien rayo en lo confiada-hasta-la-estupidez y cuesta mucho, mucho que me sienta traicionada. Pero cuando tal sospecha se adueña de mí... es como un maremoto y arrasa con todo. No pregunten, no hay sobrevivientes que lo cuenten.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Estudiar filosofía para ser feliz

Para mis compañeros de la facu, especialmente mis niñas.
 
En toda carrera hay pláticas iniciáticas. Por ejemplo, para los médicos, las pláticas previas al anfiteatro o post bajísimas calificaciones en un examen. Para los comunicólogos o periodistas, la charla sobre la ética profesional, sobre las navidades, años nuevos y cumpleaños que pasarás en la redacción o el estudio.
 
Para los filósofos creo que hay dos grandes pláticas iniciáticas: en la que te explican que estudiar filosofía no te va a resolver tus dudas existenciales, sino más bien lo contrario, y aquélla en la que comprendes que pensar es tener una vida de pensador, con las consecuencias que ello implica (sean novias o novios abandonados, lucrativas carreras truncadas, vidas materialmente rayanas en la miseria... o las cosas menos trágicas: horas de encierro dedicadas a la lectura, reproches ante críticas demasiado agudas o no tanto, vista cansada... en fin).
 
Y sin embargo, contra las lúcidas pláticas iniciáticas que recibí de mis maestros en la Facultad, estudiar filosofía sí me ha hecho más feliz. Primero, porque emulando a Spinoza, aprendes a ver las cosas bajo la lupa de la eternidad, y entonces sabes que puedes tomarte menos en serio todo. Segundo, porque aprendes de Nietzsche que, también en la crítica más ácida o la locura más punzante queda la ironía como recurso para convocar la risa. Y tercero, porque aprendes de Adorno y Horkheimer (o de Arendt) que, aunque la civilización camine a su destrucción no todo está perdido. Tan es así que ellos siguieron escribiendo con todo, a pesar todo y, precisamente, por todo.
 
Podría seguir ennumerando las aportaciones de mi carrera a mi felicidad. Pero creo que esta es una buena muestra. Lo demás, se reduce simplemente al placer intelectual --, que aunque para mí sea sumemente importante, no es lo primero en la vida-- de comprender algo que nunca creíste se te revelaría, de mirar el mismo mundo pero con otra mirada.