Algo de esperanza/desesperanza, confesiones por escrito y memorias de los mejores textos que me envían/encuentro. Porque lo contrario de ficción no es realidad, sino realidad desordenada, éste es mi diario ficticio, producto de la desmesura de mis amores y mis dignas rabias.
domingo, 23 de marzo de 2008
¿Salió Paz de la zona de embajadas en India?, o la edición políticamente correcta
La pregunta viene porque, amablemente guiada por mis amigos Xavier y Pável, leí Vislumbres de la India antes de hacer el viaje. La obra, escrita por Octavio Paz tras sus años de embajador, es justamente lo que anuncia el título: una colección de vislumbres, de atisbos sobre la India. Sin embargo, a mi regreso me pareció indignante el hecho de que Paz pase por encima de la pobreza sin dedicarle muchas palabras (si es que se las dedica). Porque (lugar común, pero cierto), no se puede hablar de India sin hablar de marginación y de desigualdad.
Recordar el texto de Vislumbres me hizo pensar en un Paz circunscrito únicamente a las poco polvorientas y extremadamente agradables casas de diplomáticos y extranjeros ricos en el subcontinente (sé de lo que hablo, mi primera noche en el país la pasé en la casa de un miembro del British Council en Delhi, con la advertencia de que aquello "no era India"; o más bien, "también era India").
Pero hace una semana, conocí a un pintor cuyos padres estuvieron en Delhi al mismo tiempo que Paz. Iván dice que a veces su mamá y su papá iban con el escritor a los bazares de la ciudad vieja, y, mientras él se inspiraba para sus versos sobre la muerte y demás, a su madre se le hizo insoportable la mugre: el sudor iba abriendo caminos en la suciedad del rostro de la gente.
Así que, si creemos a las historias familiares narradas a Iván, sí, Paz sí salía de la embajada. Y aunque los bazares en Delhi pueden ir desde el equivalente a la Merced y el mercado de Sonora, pueden ser también una experiencia mucho más abrumante, tumultuaria y escandalosa, circundada por la suciedad que aquí vemos cuando se ha cerrado el mercado, y no cuando apenas abre.
A la vista de esto, la pregunta cambia: si Paz vio al menos los bazares de Old Delhi, ¿por qué habla tan poco sobre discriminación y miseria? Mi hipótesis es que ahí entra, no sólo la perspectiva (misma que permitiría a un poeta escribir versos en medio de todo eso), sino la edición selectiva, de acuerdo al canon de lo políticamente correcto.
India es un país que te recibe con un mazazo a los sentidos, pero también con una taza caliente de chai (deliciosa mezcla de té negro, leche, azúcar y especias) y gestos amables. Y supongo que como embajador Paz recibió muchas atenciones, mismas que quizá lo llevaron a obviar la parte de la degradación humana que se ve a diario en las calles de India. Porque además, los indios, sumidos en la fantasía del progreso y del milagro indio --algo así como en el cuento fantástico que contaba Salinas sobre la entrada de México al primer mundo-- pueden ser sumamente sensibles a cualquier persona que haga notar que, pese al avance arrollador de la economía, los progresos tecnológicos y la preparación formidable que tienen muchos indios, hay millones de personas que siguen muriendo de hambre y para muchos ese sufrimiento no es más que una tenue rasgadura en el telón de fondo del montaje de la modernidad.
Por otra parte, no es que si Paz deja de decirlo uno pueda olvidar ingenuamente que India es una nación sumamente pobre, con una brecha insultante entre el ingreso de las clases altas y las miserables. Para muestra, dejo una imagen: en Jodpur se encuentra el palacio más grande de Rajasthan (estado que hace frontera con Paquistán), encargado por el maharaja a un arquitecto inglés. Algunas de sus habitaciones están decoradas con el mejor estilo playboy, pero con una opulencia que quizá el mismo Hugh Hefner calificaría de ostentosa. Mientras, la ciudad vieja es un desfile de callejuelas intrincadas y casas semi ruinosas donde la cañería va al aire libre, y los rickshaws y motos llenan los caminos de humo, polvo y ruido.
miércoles, 27 de febrero de 2008
¿Qué es un intelectual?
Un intelectual es alguien que ha encontrado algo más importante que el sexo.
Edgar Wallace
Dice una ex compañera veracruzana que yo odio a los intelectuales de tres pesos. Aunque no sé en que sentido lo dijo (jarocha al fin y al cabo), creo que tiene algo de razón. Para mí, ser intelectual es una maldición más que algo de que enorgullecerse con un círculo onánico de "amigos" o colegas igual de jodidos que uno.
Uno es intelectual porque nació con la cabeza funcionando mejor que el resto de su cuerpo, y a veces, también que su corazón. Uno es intelectual porque tuvo la inmensa fortuna de nacer en una familia donde los libros eran algo importante; porque sus progenitores tenían el tiempo y el dinero suficiente para preocupase de que hubiera en casa algo más que pan y televisión, entiéndase, para que hubiera música, pinturas, fotos, rompecabezas...
Pero la vida, más allá de los libros, de la danza, de los edificios hermosos al delirio, del teatro, etcétera, es para vivirse. Es para tomarse un buen pulque, un mezcal o un tequila (según gustos), abrazar a un amigo o amiga, desvelarse riendo hasta las dos de la madrugada (o más). Es para jugar cascaritas de futbol (aunque a menudo termine en golizas para el equipo donde uno juega), para bailar hasta el amanecer con los amigos, para caminar por lugares inverosímiles a horas increíbles. Y como no, para hacer la revolución entre las sábanas, para amanecer exhausto de deseo satisfecho, o a punto de caerse de la cama tras batallar con quien uno ama.
jueves, 31 de enero de 2008
lunes, 28 de enero de 2008
Nacer en un tiempo que termina, leve certeza...
Tal vez nacimos en la época equivocada, cuando ya no había nada que creer. Tal vez no. Y definitivamente, no debemos flagelarnos porque no fuimos la generación de 68, del mayo francés y la primavera de Praga... es porque ellos fueron ellos que ahora nuestras posibilidades son otras.
Ellos (los hippies) tuvieron todo más fácil y ya graduados nos llenaron de cosas que ni se imaginan. Problema sque no puede resolver: sida, drogas, violaciones, películas tontas, un desinterés por todo. Ellos lo tuvieron todo: música, cambios políticos, ideólogos, guías espirituales, escritores, pintores, cineastas cools. Pudieron cambiar el mundo. Y lo lograron: liberaron al sexo y nos llenaron de filmes porno; aceptaron la marihuana y nos dejaron inventos como el crack; creyeron en Lenin y lo cambiaron por el libre comercio; tuvieron a Warhol y publicaron El mil chistes; tuvieron el rock y lo cambiaron por el disco; eran los hombres con mil causas y no pudieron ni con una; estudiaron de todo y terminaron trabajando como retardados profesores de inglés o como mecánicos. Y se quejan de nosotros. ¿Por qué? Porque sobrevivimos. Tal vez no creemos en algo, pero sobrevivimos. Los hippies no reciclaban y se decían amigos del planeta; nosotros o reciclamos o nos podrimos. Fácil. Sin elección. Ellos inventaron el amor libre y ahora el sexo casual no existe, es mortal. (...) Sobreviviremos, lo sabemos, y sabemos que aunque peleemos por cambiar algo, cualquier cosa, no la cambiaremos.
Fran Ilich, Metro-pop
Ediciones SM, Gran Angular, México, 1997.
p. 26 y 27
Dos de Aldo Alba y estampa de un borracho en autobús
Los poetas nacieron sin esperanza
y no supieron que eran poetas
hasta que el dolor los tocó.--A.A.
No me gusta la verdura
¡Qué sería de mí sin poder llevarme a la boca y el corazón
el terror
de la vaca muerta a palos,
sin la sangre y el dolor del cerdo acuchillado
o el delirio d ela gallina enloquecida con hormonas!
¿Qué haríamos sin
tragarnos ese sufrimiento?
¿Sin cadáveres resptando por nuestros intestinos,
sin la pubrecina escorriéndose por los ojos?
Mi Magnum y yo
Me gustaba dormir con ella
(si lo hubieran sabido las
mujeres sentirían celos del metal pulido),
pero puedo jurar que entre ella y
yo sólo hubo admiración.
Era fría, sabía a aceite, era muy peligrosa --en
eso se parecía a las mujeres.
Se fue por falta de dinero (como hacen algunas mujeres).
Sólo me quedó encomendarla a la brutal divinidad de las armas
pensar en su aterradora capacidad de volar en pedazos a quien sea:
un genio, un loco, una puta o un santo.
¡Que jamás hable su idioma balístico en
la carne de nadie!
Pieza de artillería portátil.
Sueño posible.
jueves, 24 de enero de 2008
FSM en la ciudad monstruo. Martes 22: Organizadores del FSM
Ahí estaban las carpas blancas (casi juraría las mismas de los campamentos enchulados de cuando era un honor, estar con Obrador) con el desorden físico que encontré en Cancún cuando la OMC y el suicidio de Lee Kyung Hae: papeles regados, mesas vacías, curiosos vagando, jóvenes despistados tratando sinceramente de ayudar... Contuve mi desilusión, igual que hice en el infierno verde del sureste, porque pudo más mi esperanza. Y cuando me acerqué a platicar con la gente supe de cierto que las carpas temáticas apenas se estaban organizando. Que ese día sólo sesionaría la mesa central, pero que el caos era más parte del ser foro y ser mundial que de las debilidades del otro mundo que queremos posible.
Visité a una organización venozolana (ninguna preferencia chavista particular, sólo le vi cara amable a la compañera que callaba el hambre con tacos junto a la mesa llena de folletos) y dí una vuelta por la carpa de derecho a la ciudad y al hábitat, donde topé con fotos pegadoras pero ordenadas de acuerdo a un concepto no muy bien explicado (a lo mejor soy tonta o no me detuve suficiente, pero lo que creí un problema local se ilustraba con fotos de bebés y niños no precisamente mexicanos que sufren problemas de salud debido al daño del medio ambiente).
Vi a una organización dedicada a la vivienda sustentable montando su taller de cómo construir casas con adobe y pacas (la alternativa ecológica al Infonavit, o el regreso a nuestras raíces, usted decida), un bellísimo montaje de motivos indígenas sobre un escenario donde una reportera de Canal 22 hacía una entrevista y un montón de voluntarios jóvenes tratando de sonreír y organizar pese al sol y pese aún no saber del todo lo que pasaba (o tal vez es sólo que era martes y lo mejor pasaría a partir del miércoles).
La foto es de otro FSM. Cortesía de google imágenes, porque también junto al desmadre altermundista se posa para la cámara.
En la mesa central escuché a tres de los cuatro ponentes. Dos de ellos (un brasileiro y un francés) parte de los organizadores del FSM.
Del brasileiro me enamoré y me asombré. Me hizo preguntarme, cómo siendo Brasil también latinoamérica pude estar a años de nosotros en ciertas formas de lucha, en ciertas formas de plantear las preguntas. Por ejemplo, él no habló de la política vieja: nada de partidos, Estado, ni esos dinosaurios. Habló de redes, economía solidaria, experimentos de una moneda común basada en la justicia económica y la práctica del pensar global y actuar local. Dio datos asombrosos: en su país más de la mitad de quienes compran por internet son de clases medias bajas y bajas. (Mi resumen en perífrasis: A quién perteneces más la red de redes, ¿al hacker o a Gates? ¿Al que consulta la Bolsa o al que entra a la página de la Z, "salvajemente grupera"?)
El compa francés, como buen heredero de Montesquieu y la Revolución (Francesa, claro) no podía dejar de hablar de la vieja política, aunque fuera para criticarla. Habló de que la izquierda ha cambiado, y se ha dado cuenta de que la aspiración que hará otro mundo posible no es la de tomar el Estado. Resumió los intentos del siglo XX por tomar el Estado (Una las columnas en su cabeza: asocie usted el movimiento con el modo en que, de un modo u otro, no triunfó o no ha triunfado): los maoístas en el campo, los trotskistas en las fábricas, los social demócratas mediante las elecciones. (Nota al pie: su comentario lo hizo para los mayores de 30 años, porque tal vez ya se creyó que la televisión nos robó la memoria histórica a las nuevas generaciones, o quizá porque nos considera libres de viejas discusiones fraccionarias... o por pura arrogancia, o por calor)
El mexicano, haciendo caso omiso de lo anterior, o tal vez cerrando el triángulo perfecto, sacó su mejor tono de la vieja izquierda (léase sindicialista de la guardia antigua o político perredista, no juzgo, intento describir) para arengar a los asistentes a levantarse contra los bancos del lucroy buscar crear una banca popular que nos dé al pueblo de manera justa --sin intereses exorbitantes-- el dinero que nosotros mismos hemos sudado (es cita casi textual). Lo mejor de la ponencia: su ofrecimiento de asesorar en el establecimiento de tales bancos, que se ofrecerá en la carpa dedicada al tema.
De los comentarios hago breve resumen: una indígena nahua que pide que no llamemos a los pueblos indios pueblos, sino naciones (nación zapoteca, nación otomí... y así) porque para ella la unidad lingüística hace una nación y todos somos pueblo. (Mi ignorancia o la sospecha de verdades de perogrullo me impiden comentar).... Un compa del norte vestido de blanco que habló de que el otro mundo posible será realidad en la medida de otros seres humanos posibles... Una chica de República Dominicana con un buen discurso que prendió a los asistententes... Un sindicalista electricista con su "No a la privatización".... Un posible priísta resentido disfrazado de amarillo (léase con humor perredista) que ensalzó a los plantones pro AMLO de Reforma como un ensayo de democracia (sic) --seguido de vítores y chiflidos alternativos-- e hizo la lúcida sugerencia de cambiar el "mandar obedeciendo" por el "coordinar acatando".... Y el último que oí, un señor todo sabiduría popular de la buena, que dijo que lo de los bancos populares está muy bien, pero que al final existe el humano riesgo de que "nosotros" (los del dinero del pueblo) resultemos más "ratas que los del gobierno".
Segunda noche de insomnio en el mes. Como me ha enseñado el buen Arturo, algo productivo (o, por decir lo menos, alternativo a ver infomerciales) se puede hacer cuando no se duerme. Esta es mi breve reseña, desde el corazón y el desvelo, del primer día del Foro Social Mundial (FSM) 2008 en la ciudad de México. (Nada personal contra la izquierda que aún busca la vía política electoral. Disiento, respeto, nos reímos ustedes y yo.)
lunes, 21 de enero de 2008
De Molière sobre la escritura
jueves, 17 de enero de 2008
Y dicen que los intelectuales siempre escribimos la historia desde fuera... Respuesta paranoica-crítica
miércoles, 8 de agosto de 2007
Los otros caídos en lucha II: Los que no llegamos a mitos
Los otros caídos en lucha I: El mito de Alexis
Como sabiamente respondió el Arturo, lo que debemos exaltar en Alexis no es su muerte, que lo insertó en la categoría de los monstruos, sino el amor que lo hizo decidir estar ese día en Atenco, sabiendo o intuyendo el peligro que ello representaba.
Cito al (en esta ocasión muy lúcido) Arturo "¿Será Benhumea un monstruo? ¿Lo habremos convertido en tal? ¿Lo habremos reducido a una bandera de lucha (en el mejor de los casos)? ¿Lo convertimos en un recuerdo que no encuentra memoria para Ser? ¿Será algún día noticia en los grandes emporios de la comunicación? Cuántas preguntas más podremos formular…
"¿Sabes? Ahora que lo reviso me da la impresión de que hemos olvidado que era un ser humano, por encima de cualquier otra cosa… era un ser humano que reivindicó su humanidad al momento de elegir su vida y decidir estar a lado de los habitantes de San Salvador Atenco durante la invasión que este pueblo sufrió por parte del ejercito de policías que tomaron dicha población por ordenes del gobierno federal, estatal y municipal. Trataré de ser honesto y te diré que muchos le robamos su humanidad y lo convertimos en un mártir, le robamos su elección y la proyectamos sobe nosotros mismos, lo convertimos en un monumento sin piedras que lo enclaustró en un discurso."
Dichosos entonces los mártires, a quienes cantamos con paroxismo en las marchas:
Vestidos de verde olivo, políticamente vivos
no has muerto, no has muerto camarada
tu muerte, tu muerte será vengada
¿Y quién la vengará? El pueblo organizado.
¿Y cómo? Luchando.
Entonces lucha, lucha lucha...
El siguiente post, sobre "el pueblo organizado" y sus otros caídos...
miércoles, 1 de agosto de 2007
Sabiduría de Reyes Martínez desde la Coordinación de Literatura
sábado, 16 de junio de 2007
Unos poemas de Elena Jordana... por lo que es y lo que no fue
PrólogoSabines dijo:
A la chingada las lágrimas
y se puso a
llorar
como se ponen a parir.Yo dije:
al carajo la poesía
y me puse a escribir
como
se ponen a vivir.
IV
para
Alfredo ZitarrosaSi tuviera tres años
te pediría una canción de cuna
te
invitaría a remontar barrriletes
te tiraría el pelo
y te haría cosquillas
en la barriga
si fuera inspector
no te revisaría el abono
te dejaría
viajar gratis en todos los travías
si fuera tu hermana menor
te prestaría
mi biciceta
mis libros y mis sueños
si fuera tu tía
te remendaría los
codos de la camisa
te haría sopas calientes
te pondría una
bufanda
-como dice Vallejo-
no porque hace frío sino para que haga
frío
si creyera en Dios
le pediría que no estés tan tristeSi me atreviera
te mandaría este
poema.
XII TangoSoy esa borrachera que necesitás a mitad de año
cuando el
aguinaldo
las vacaciones
el ascenso
aún están lejos
soy la nota
disonante
que te ayuda a sobrellevar esa armonía monótona
que decís que es
tu vida
soy ese minuto de locura
que te permite aguantar el resto de la
hora
el elogio dicho con firmeza tal que descarta tu duda
la urna en que
depositas tus lastimeros "vos no sabés"
tus pequeñas frustraciones
cotidianas
tus:
el café está frío
quién me abrió esta carta
otra vez
la cuenta del gas
soy la que despierta los rincones más inéditos de
tu piel
la que te hace decir:
con vos me siento otra vez un
colegial
soy
en otras palabras
esa mujer que te llevás
a un hotel
en una noche de borrachera
y a quien te olvidás de
preguntar su nombre
o si podrás volverla a ver algún día.
viernes, 15 de junio de 2007
La canción que reencontré en Agra y en Marruecos se volvio "Los caminos de Essaouira.."
Yo pensaba que la vida era distinta cuando era chiquititito, yo creía que las cosas eran fácil como ayer, que mi madre preocupada se esmeraba por darme todo lo que necesitaba y me doy cuenta que tanto asi no es... Porque a mi madre la veo cansada de trabajar por mi hermano y por mí y ahora con ganas quisiera ayudarla, y por ella la peleo hasta el fin. Por ella lucharé hasta que me mueray por ella no me quiero morir, tampoco que se me muera mi vieja pero yo sé que el destino es así.
Los caminos de la vida, no son los que yo esperaba, no son los que yo creía, no son los que imaginaba. Los caminos de la vida son muy difíciles de andarlos,difíciles de caminarlos y no encuentro la salida.
Artista: Vicentico
Álbum: Los Rayos
Este post va con un abrazo especial para Edgardo, que conmigo se perdió en los caminos de Essaouira, para Loren que me reecontró con la canción en aquel cuarto barato y calientísimo de Agra y para Freddy, por aquello de que el título le inspiró su obra de teatro inconclusa Por los caminos del viento.
sábado, 26 de mayo de 2007
Del maestro Dylan, Like a rolling stone
Esta canción acompañó mi niñez. Recuerdo que me ponía feliz cuando la tocaban en Universal, la estación que mi mamá traía siempre en su auto. No sabía entonces suficiente inglés para entenderla. Luego en la preparatoria leí la letra y supe por fin su significado; pero no fue sino hasta este año, enferma en Barcelona, cuando la entendí.
He sobrevivido el verano con 300 euros pagando renta en Cerdanyoala, convaleciente de varicela, escribiendo reportajes y chateando con mi editora y algunos amigos. Tras Marruecos, terminé refugiada en casa de Javier, primo de E., con Audrey, su roomie francesa, quien me enseñó a cocinar algunas cosas de su tierra y me ponía Caladryl en las ronchas mientras me alentaba a no rascarme.
No he tenido dinero para comer nunca en un restaurante, salvo por el pepito de ternera de la despedida con Audrey. He subsistido básicamente echando mano de mis mejores prácticas aprendidas a los indigentes, alimentándome a base de pan, jamón comprado casi caduco, atún barato, naranjas --que son baratísimas y dulces en verano en Catalunya-- y agua de la llave. Y, con todo, ha sido uno de los mejores veranos de vida. With no direction home, like a complete unknown, like a rolling stone...
jueves, 22 de febrero de 2007
De Oliverio Girondo para la palmera salvaje
lunes, 24 de julio de 2006
Lo que no cabe en las urnas
En las urnas no caben los abrazos que nos damos, las canciones que cantamos, las lágrimas (de tristeza, ira o impotencia) que derramamos. Como lo dice Baricco, la globalización es un sueño soñado en gris por los hombres del dinero. El sueño que no cabe en las urnas y que nosotros tenemos el reto de hacer realidad es un sueño de muchos colores.
Las elecciones enfrentaron a dos Méxicos. El "triunfador" exitosamente adaptado al proceso salvaje de la globalización, que sólo quiere que las situación se mantenga con el menos escándalo y desorden posible; y el "otro" el que ya está harto de perder para que otros ganen, de pagar con su miseria la riqueza de los demás. Se hizo patente la división entre el México que dice "todo va bien" y el que dice "esto tiene que cambiar".
Y como sociedad permitimos que se impusiera el autoritarismo antes que el desorden. No es que hayamos fallado, es quizá que como dice Arundathi Roy, aún nos hace falta ser mucho más radicales.
miércoles, 12 de julio de 2006
Lo que nos enseñó el 2 de julio: todos perdimos
Hago ahora mi toma de posición, no porque tenga que importarles o porque pensar distinto pueda dividirnos, sino como una forma de honestidad ante tantas posibles mentiras.
Yo anulé mi voto. No creo en los partidos políticos en general, mucho menos en los tres candidatos principales en particular. No son los tres iguales, pero sí son sospechosamente parecidos.
Hoy la democracia electoral no es suficiente. Estamos enfrentando el hecho de que debemos ser ciudadanos los 365 días del año y no sólo cuando acudimos a las urnas. Que debemos ser más responsables, más comprometidos con los asuntos que nos incumben a todos. Y eso no cabe en la estructura actual de partidos.
Pienso que lo peor que pudo pasarnos en esta elección, y que nos pasó, fue que el IFE perdiera crédito. Porque bien o mal, el IFE es una conquista ciudadana, y si bien no funciona a la perfección, representa un paso significativo hacia una mayor madurez política.
Perdimos todos porque parece que de nada sirvió el trabajo del millón de personas que participaron en el proceso como observadores o funcionarios de casilla. Porque de nada nos sirve tener las elecciones más costosas del mundo si en una noche los candidatos pueden anunciarse ganadores injustificadamente, y el conteo del PREP dispararse contra toda lógica matemática y de sentido común.
Esta fue en muchos sentidos una elección de miedo. Del miedo a los comunistas, del miedo al derechismo, del miedo a la miseria, del miedo a la iglesia. Del miedo al pasado, pero peor aún, del miedo al futuro.
Importa saber la verdad sobre el 2 de julio. Que se haga todo lo necesario para borrar toda duda sobre el triunfo electoral de quien vaya a ser presidente. Pero importa más preguntarnos qué clase de ciudadanos queremos ser a partir del 3 de julio.
viernes, 23 de junio de 2006
Anticipos de mi muerte. ¿Y si fuera hoy? Necrológica
ADME
(1983-2006)
"Yo voy a vivir cien años", solía decir mirando en la palma de su mano la longitud de la línea que, dicen los gitanos, representa a la vida. Pero su existencia fue mucho más fugaz de lo que sus manos predijeran.
Filósofa de carrera y vocación, periodista de oficio, antropóloga fallida, enamorada de las palabras de tiempo completo; murió a los veintidós años en un bosque, por un fallo cardiaco que jamás le habían detectado. Cumplía un pendiente de su infancia: aprender a andar en bicicleta. "Se fue como quien suspira, con una sonrisa en los labios y la vista en el cielo", afirma el amigo que la acompañaba.
Escribía y leía como vicio, atestigua su hermano, protagonista invariable de desvelos compartidos. Vivía con él y su madre en una casa grande y oscura, regida por un desorden acogedor. Los tres llevaban una estrecha y peculiar relación, cimentada en las reuniones familiares que celebraban al menos dos veces al día para escuchar música, contarse chistes, intercambiar memorias o debatir el "tema del día".
Medio kilo de cenizas irreconocibles constituyen sus restos mortales. Pero su huella más tangible queda en sus diarios, la abundante correspondencia que intercambió con amigos y familiares, dos novelas inconclusas, crónicas de viaje, un par de guiones de cortometraje, muchas fotografías, una novela corta, un libro para niños y varias docenas de cuentos.
Además de lo que creó por sí misma, deja lo que inspiró en otros. Modeló para varios fotógrafos. Un retrato suyo fue de las imágenes estenopéicas (tomadas con una cámara de cartón) mejor pagadas en los últimos años por un coleccionista mexicano. Su recuerdo sirvió de combustible para el fuego de tres poetas. Participó también en un cortometraje, e inspiró otro que nunca llegó a filmarse. De los dos pintores que quisieron retratarla, ninguno lo logró. Pero uno de ellos se convirtió en el fiel confidente y testigo de sus amores.
Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, más con sus vidas que con su obra, impactaron su forma de concebir las relaciones de pareja. "Al acariciar al otro hago nacer su carne bajo mis dedos. La caricia es el conjunto de ceremonias que encarnan al otro.", escribió Sartre en el Ser y la nada. Quizá por eso mucho de la historia de esta mujer reside en quienes la amaron.
A los diecinueve años conoció a tres hombres que amaría simultánea e irrevocablemente por el resto de su vida, tiempo más breve de lo que imaginó: uno le reveló la seducción del baile y que el mundo es tan pequeño como lo hagamos al recorrerlo; otro la inició en los misterios de la luz y le gustó para futuro padre de los hijos que no llegó a tener; al tercero lo definiría como "mi amigo, mi cómplice, mi compañero, mi amante, mi loco". Con este último soñó pasar la vejez que no alcanzó.
Pensaba que lo mejor de la vida es compartirla. Desde que a los catorce años se declaró agnóstica, consideró la amistad su única religión. Por eso tuvo muchos y entrañables amigos. Algunas de sus complicidades y recuerdos comunes se remontaban hasta diecinueve años atrás.
No menos queridas le eran sus amistades más recientes. A muchos los conoció luchando por la utopía compartida de un mundo distinto, más libre y menos triste. Uno de sus compañeros activistas la describía como "una guerrera que no toma nunca el camino fácil." Participó en grupos de educación para comunidades indígenas, organizaciones de derechos humanos y brigadas de trabajo voluntario. Pero su mayor y más constante activismo consistía en reciclar papel hasta lo absurdo, so pena de que "la naturaleza nos escupa."
Practicaba la consigna del mayo francés: "Sean realistas: pidan lo imposible". Se consideraba parte de una generación que nació cuando ya todo estaba perdido. Por eso cualquier intento de cambiar algo le parecía digno de llevarse a cabo, aunque sin promesa de éxito. Le gustaba el mito de Sísifo para explicarlo: la vida no es sino empujar una roca hasta la cima de una montaña para luego verla caer. Y después, sin desilusión o desesperanza, reemprender el camino cuesta arriba.
Aunque pasó la mayor parte de su existencia en la escuela, sabía que lo esencial no se aprende en un aula. Para compensar sus temporadas de sedentarismo obligado, era también una vaga incurable. Conoció casi todos los estados de la República, más varias ciudades de Estados Unidos. Uno de sus proyectos era recorrer Asia y el resto de América. Europa le parecía un destino menos urgente, y respecto a África se sentía muy ignorante todavía para intentar un viaje. A veces presentía que soñaría el mundo entero desde México sin conocerlo personalmente. Para exorcizar eas ideas tenía en su habitación un globo terráqueo que giraba de vez en cuando.
Vivió considerando que tenía dos destinos posibles: morir por sorpresa antes de los cuarenta, o vivir mínimo un siglo con una memoria generosa y lúcida. Por ello no llegó a realizar muchos de los proyectos que dejó esbozados. Tenía ya planeados al menos dos libros de ensayos, una novela para niños, colecciones temáticas de cuentos que no llegó a completar y una serie de crónicas que pensaba escribir desde la India. Creía, basándose en su madre, que la vida vuelve a empezar a los cuarenta, y a los setenta pensaba sentarse a escribir sobre filosofía.
La concepción trágica de la existencia desarrollada por Friedrich Nietzsche marcó su forma de vivir. Pero la tragedia nitezscheana, como ella la interpretaba, consistía no en lo triste, sino en lo transitorio, en nuestro continuo fracaso en evitar el cambio.
Vivió intensamente, quizá porque la muerte la había tocado muy cerca. Cuando era niña, su padre murió en un accidente. Ya de adolescente perdió de forma inesperada a dos amigos. A los dieciséis años vio a una de sus mejores amigas y al padre de su mejor amigo morir de cáncer. Quizá por eso en sus peores momentos de depresión se sentía miembro de una estirpe maldita, condenada sin remedio a la extinción. Algo de cierto y de falsto tenía ese presagio. No se extinguen quienes habitan nuestra memoria.
lunes, 29 de mayo de 2006
Fernando Pessoa
Carta
—Alberto Ruy Sánchez
De este lado del naufragio las pérdidas irremediables son pocas: unas caricias al gato, un deslumbrante atardecer en el Pacífico, diarios remojados por la lluvia, cervezas no tomadas con los amigos, encuentros no concretados.
Como bien lo predijera Rafa, libros, fotocopias y desordenados apuntes se amontonan en frágiles torres que amenazan con el derrumbe. Hay vasos sucios por todos lados y el polvo forma una cubierta cada vez menos fina que diluye los bordes de las cosas.
Te escribo desde la zozobra de imaginar el reencuentro. Vernos de nuevo será, otra vez, partir de cero. Descubrirte con otra barba, que atisbes el dorado de mis hombros; servirnos de la ausencia como pretexto para largos abrazos en que nuestras manos pretendan descubrir a caricias lo que ocultamos bajo la piel. Mirarnos a los ojos, abastecernos de sonrisas para transitar el próximo alejamiento.
Con sed,