Soy vaga profesional (de mi colonia, mi ciudad, otras ciudades y otros países). Empecé a viajar desde que mamá recorrió el norte del país en tren cuando estaba embarazada de mí. Chilanga-tapatía por herencia, oaxaqueña y chiapaneca por convicción; he pasado gran parte de mi vida en la Ciudad de México, bestia fascinante que odio y amo por igual.
Me considero filósofa con alma de antropóloga, coleccionista de historias, cazadora de imágenes y enamorada de las palabras de tiempo completo.
